Zelenski abre la puerta a una reunión con Trump mientras Ucrania busca acuerdos de paz con Rusia
María Senovilla, periodista colaboradora de Atalayar, analiza los últimos movimientos de Ucrania en el frente de batalla y la diplomacia internacional. Desde las recientes victorias militares hasta los desafíos humanitarios del invierno, Senovilla explica cómo las decisiones de Zelenski, Trump y Putin marcarán el rumbo de la guerra y de millones de civiles afectados.
Ucrania ha presentado un acuerdo, el más ventajoso hasta la fecha, que ha ofrecido a Rusia y Putin ya lo ha rechazado.
Así es, esta nueva propuesta en la que se recoge que Zelenski estaría dispuesto a retirar sus tropas del Donbás, siempre y cuando Rusia también retire a sus soldados y conviertan así este disputado territorio en una zona desmilitarizada, en principio ya habría sido rechazado por el Kremlin sin pasar antes siquiera por la mesa de negociaciones.
Esta fórmula se parece a la que había sugerido Estados Unidos de convertir el área en una zona económica libre y se espera que el equipo negociador del presidente Trump la defienda en esa mesa de negociaciones ante los enviados de Putin en los próximos encuentros y que a lo mejor así se les haga cambiar de opinión. A la espera de que este equipo estadounidense logre avances, el Kremlin ya se ha mostrado reacio a aceptar este nuevo plan de Zelenski, donde se incluyen 20 puntos en total y donde la principal preocupación para Ucrania sigue siendo las garantías de que Rusia respete lo acordado en la mesa de negociaciones y no vuelva a lanzar una nueva ofensiva, un intento de volver a invadir el país una vez que se alcance ese acuerdo de paz. Va a ser complicado porque, según informaba el Financial Times, Putin está recibiendo informes desde el campo de batalla, informes de sus propios generales que aseguran que la victoria militar de Rusia es inminente, le estarían dando una versión dulcificada de lo que está sucediendo en el campo de combate.
Nadie se atreve a hablarle al mandatario ruso de la ingente cantidad de pérdidas humanas y también de material que está sufriendo Rusia, ni del lento avance que se está produciendo en el Donbás, que en estos momentos parece más una guerra de desgaste que esa inminente victoria que le están describiendo a Putin sus generales. Ahora queda esperar a esa posible reunión entre Zelenski y Trump, donde se podrían discutir nuevas ideas sobre cómo lograr la paz en Ucrania, tal y como ha declarado el presidente Zelenski, al reconocer que todos los ucranianos, incluido él, deseaban que Putin se muera, pero que al rogar a Dios le piden algo más importante que la muerte de Putin, le piden la paz para Ucrania. Sí, estuvimos muy atentos a esa afirmación, que es una frase muy coloquial en el ámbito de los ucranianos, pero que, utilizada en ese contexto y ese discurso, el mensaje era claro, eran muy buenos o no tan buenos deseos para el señor Putin.
La semana pasada el Ejército ucraniano al menos ha recuperado Kupiansk. Ha sido la gran victoria de Navidad para Ucrania.
El Ejército de Zelenski concluía así una campaña muy rápida, muy bien organizada y sin duda alguna exitosa, para expulsar a las tropas rusas de este enclave que está situado en la provincia de Járkov.
Esta ciudad, Kupiansk, ya estuvo ocupada en 2022. Por aquel entonces, la batalla para liberar la ciudad que se produjo en octubre, al principio de esa gran contraofensiva ucraniana, ocupó las portadas de toda la prensa internacional.
Las tropas rusas se quedaron, las tropas ucranianas avanzaron hasta el puente que unía las dos orillas del río Óskil y separaba en dos la ciudad, quedándose a un lado los ucranianos y al otro lado los rusos, produciéndose unos combates urbanos que se contaron prácticamente en directo, muy impactantes. Desde entonces, la ciudad permanecía constantemente asediada por las tropas rusas, que estaban a 15-12 kilómetros de sus líneas. Todas las veces que he ido a trabajar dentro de Kupiansk se escuchaba la artillería rusa trabajar.
Eran de la artillera rusa, que tena machacada el área industrial de la ciudad. Las fábricas llevan desde el comienzo de la guerra sin poder funcionar, porque están completamente bombardeadas. Aun así, muchos ciudadanos que no habían querido marcharse de la ciudad resistían a duras penas, entre los bombardeos.
Y finalmente, Rusia lanzaba una operación de asalto con dos batallones completos, muy potente, con la que lograba entrar hasta el territorio urbano de la ciudad. El Ejército de Zelenski reaccionó muy rápido, en una operación muy bien coordinada. Terminaban de limpiar, como dicen en jerga militar, las casas en las que se habían hecho fuertes varios grupos de soldados rusos que quedaban, que no habían logrado salir.
Ya sí se puede declarar que la ciudad ha sido recuperada por completo por el Ejército ucraniano. Ha sido la gran victoria y ha sido también un aliento, un soplo de aire para todos los soldados ucranianos que están en las trincheras a lo largo de todo el frente de combate y que han recibido un poco de esperanza con esta noticia.
Estamos a punto de despedir 2025, un año complicado para Ucrania.
Hacemos un breve balance, un breve resumen, pero para Ucrania ha sido un año complicado y me quedo con una consideración, una valoración muy acertada. Cuando los políticos hablan de “te retiras de este territorio, me das de aquí, el Donbás arriba, el Donbás abajo, te vas, te quedas...”, hay que tener muy en cuenta que se está hablando de cinco millones de seres humanos, de personas que la escuadra y el cartabón que se utilizaron históricamente en otros territorios como Oriente Medio luego tuvieron consecuencias absolutamente desastrosas que todavía estamos sufriendo hoy, pero en el tema de Ucrania un año complicado.
El tema de las personas que están atrapadas en los territorios ocupados, aunque se hable poco, porque desgraciadamente no permiten a la prensa trabajar en esos territorios ocupados, todos somos conscientes de que ellos están recibiendo la peor parte en esta guerra.
Se estima que el 80 % de los crímenes de guerra que comete Rusia se están produciendo precisamente en esos territorios ocupados. Hablamos de detenciones, de violaciones, de asesinatos, de torturas, que ya vimos cuando consiguieron los ucranianos desocupar una parte de Járkov en 2022, vimos esas cámaras de tortura que instalaron, publicamos en la revista Atalayar por aquel entonces un extenso reportaje de cómo funcionaban, y no debemos olvidar que desde entonces esas cámaras de tortura siguen funcionando en otros puntos donde los periodistas no pueden poner sus ojos para contárselo al resto del mundo, pero somos conscientes de qué está pasando.
Cuando se habla de esas negociaciones, de esos acuerdos, lo primero que me viene a la mente es qué va a ser de estas personas, de ellas y de los seis millones y medio de ucranianos que están refugiados viviendo en otros países, y de otros 3-4 millones que están desplazados en el interior de Ucrania sin haber conseguido rehacer sus vidas, porque es muy difícil abandonar tu hogar con lo que te quepa en dos bolsas de plástico y empezar de cero, que es lo que le ha pasado a millones y millones de ucranianos.
Zelenski dijo que es “o nos rendimos o enfrentamos el invierno más duro de sus vidas”, y eso es lo que parece que va a suceder, sobre todo por la situación que se vive en temas como la energía. Rusia, a base de bombardear sistemáticamente la red de energía de Ucrania, las centrales eléctricas, las centrales de calefacción, en los nodos de distribución, ha conseguido reducir la capacidad del país para tener electricidad y calefacción.
En Kiev, por ejemplo, no ha habido más de ocho horas de electricidad, al menos está organizado de forma normal, y las tiendas tienen la calefacción, se puede hacer una vida medianamente normal, pero fuera de esas grandes ciudades, como el Donbás, cuando te cortan la electricidad, no sabes cuándo va a volver y cuándo la convierte en la calefacción. Se esperan temperaturas de -17 °C, y está empezando el invierno, porque hasta las semanas de atrás no hizo un frío espectacular.
Lo que va a venir será muy duro, tanto en las ciudades como en las áreas cercanas al frente de combate, donde se está notando ya que Rusia ha conseguido agrandar la “zona gris”, lo que antes considerábamos frente de combate, que era la línea de contacto y 15 km más allá, que era donde llegaba la artillería del Ejército enemigo, ahora se ha agrandado hasta los 50-60 km, porque Rusia está atacando con bombas aéreas guiadas, con drones Sajed, también con otros drones de visión en primera persona, que se dedican a cazar ciudadanos, a cazar vehículos por las carreteras, y por mucho que se empeñe el Ejército ucraniano en cubrir de redes todo el Donbás, no son 100 % eficaces, y es con lo que tendrán que lidiar los ucranianos, que probablemente sea el invierno más duro de sus vidas.

