Trump, del Caribe al Ártico

Estrategia, poder y geopolítica en la nueva agenda de Washington: de la transición controlada en Venezuela al pulso ártico por Groenlandia

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump - REUTERS/ KEVIN LAMARQUE
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump - REUTERS/ KEVIN LAMARQUE

Durante estas dos últimas semanas hemos sido testigos de dos acontecimientos que, sin lugar a duda, van a marcar el devenir del año que ahora comienza. Uno ha sido la operación llevada a cabo por Estados Unidos para capturar a Nicolás Maduro. El otro, el posicionamiento de la administración Trump con relación a Groenlandia. Evidentemente hay otros (como las protestas en Irán), pero hoy vamos a centrarnos es los dos primeros.  

Y lo hacemos, en primer lugar, porque consideramos necesario tratar de explicar lo que realmente ha sucedido y el trasfondo de todo lo que estamos viendo. Y, en segundo lugar, porque la información que se está difundiendo desde ciertos medios generalistas en más ocasiones de las asumibles, se queda en la superficie, no va más allá o, lo que es peor, es información directamente politizada o sesgada. 

Comenzaremos por Venezuela. Como ya comentamos la semana pasada, es más que probable, y las reacciones así lo corroboran, que tanto China como Rusia estaban al tanto de lo que iba a suceder. Una cosa es intervenir para controlar lo que uno considera su zona de influencia y otra muy distinta hacerlo provocando unas consecuencias desmesuradas. Y eso no quiere decir que no se mantenga la rivalidad y la confrontación en otros escenarios. Es simplemente que, por éste en concreto, ninguno considera aceptable pasar a mayores. Puede que haya a quien le parezca algo surrealista, pero situaciones así son el día a día de las relaciones internacionales. Y hasta los rivales acérrimos hablan entre sí y llegan a acuerdos. 

  1. Venezuela: captura de Nicolás Maduro y dinámica interna
  2. Groenlandia: interés de Estados Unidos y factores estratégicos

Venezuela: captura de Nicolás Maduro y dinámica interna

Lo que ya se da por descontado es que la captura de Maduro fue facilitada desde dentro del propio régimen, y más concretamente desde el entorno de los hermanos Rodríguez. No podemos establecer el momento exacto en que Nicolás Maduro se convirtió en un simple peón del que había que prescindir. Pero esa ha sido la realidad. Y con toda seguridad ese movimiento ha estado motivado por el simple y entendible instinto de supervivencia

Ahora bien, lo que hay que asumir, y que muchos parecen no hacerlo, es que el hecho de que se haya sacado de la ecuación a Maduro no significa que todo lo que representaba haya desaparecido también.  

 

<p>Agentes de la DEA sacan del helicóptero al presidente venezolano Nicolás Maduro y a su esposa Cilia Flores, en la ciudad de Nueva York, Estados Unidos, el 5 de enero de 2026 - REUTERS/ ADAM GRAY </p>
Agentes de la DEA sacan del helicóptero al presidente venezolano Nicolás Maduro y a su esposa Cilia Flores, en la ciudad de Nueva York, Estados Unidos, el 5 de enero de 2026 - REUTERS/ ADAM GRAY 

Transición y límites del desmantelamiento inmediato

En un país como Venezuela, tras un cuarto de siglo bajo un régimen atroz y toda una casta controlando los resortes del poder, la transición hacia un sistema democrático real no se puede hacer desmantelando todo el sistema en dos días. 

Para que la cosa evolucione de una manera racional y pacífica es necesario que se dirija desde dentro y por aquellos que tienen el poder real para hacerlo, por más rechazo que nos provoque. Eso sí, bajo el control y supervisión, en este caso, de Estado Unidos. Delcy Rodríguez asegura la continuidad administrativa, tiene control sobre PDVSA, sobre los ministerios, especialmente claves defensa e interior; controla también el sistema financiero, las infraestructuras críticas, puertos y aeropuertos. Sin un control férreo y efectivo sobre todos esos elementos, el país se sumiría en el caos en cuestión de horas o días.

Delcy Rodríguez y el control de estructuras clave

La presencia de Delcy a su vez garantiza un canal directo con lo que se denomina el poder duro: Fuerzas Armadas, Servicios de Inteligencia, fuerzas del orden, grupos chavistas armados (no olvidemos que el régimen se ocupó de armar a determinados colectivos). Bajo la tutela de EE. UU., la nueva presidencia puede ejercer el control y la coordinación de las acciones de todos ellos, pero no ejercerá el mando efectivo. Así mismo, tiene la capacidad para poco a poco ir desmovilizando la legitimidad y autoridad para dar órdenes, para ir haciendo entregas y cesiones (por ejemplo, la reciente liberación de presos políticos) y, sobre todo, está en una posición ideal para proporcionar información de todo tipo. 

Una fotografía publicada por Delcy Rodríguez, presidenta interina de Venezuela, asistiendo a una reunión, después de que Estados Unidos lanzara un ataque contra Venezuela, capturando a su presidente Nicolás Maduro y a su esposa Cilia Flores, el 4 de enero de 2026 - PHOTO/ Delcy Rodríguez a través de Instagram/Handout vía REUTERS
Una fotografía publicada por Delcy Rodríguez, presidenta interina de Venezuela, asistiendo a una reunión, después de que Estados Unidos lanzara un ataque contra Venezuela, capturando a su presidente Nicolás Maduro y a su esposa Cilia Flores, el 4 de enero de 2026 - PHOTO/ Delcy Rodríguez a través de Instagram/Handout vía REUTERS

Oposición y riesgos de desestabilización

Por lo tanto, la presencia de la figura de Delcy se sostiene por el simple hecho de su utilidad. Y aquí es donde entra la explicación a por qué no se ha contado con la oposición, y más concretamente con la galardonada María Corina Machado

María Corina actualmente no puede garantizar el control sobre prácticamente ningún estamento relevante del país. Y lo que es más importante, no está en condiciones de garantizar que, tras su aparición, no se produzcan brotes violentos. Su mera presencia sería un estímulo para un gran número de venezolanos ávidos de ajustar cuentas y de enfrentarse a los que los han subyugado durante tantos años, y una amenaza existencial para los grupos más duros del chavismo, y el riesgo de un enfrentamiento civil descontrolado que impidiera una normalización tranquila es demasiado alto. Y aunque parezca incongruente, en la fase actual, esa capacidad de control que ella no tiene acumula mucho más peso y valor que su legitimidad, sus votos y el apoyo popular. 

El mismo razonamiento podemos aplicar a Edmundo González. Su presencia en esta fase no sería útil

Evolución prevista: desmontaje institucional y elecciones

¿Como debería evolucionar la situación? Pues, una vez que se haya controlado el posible caos y se tenga una imagen más concreta y real de la situación, se deberían comenzar a desmontar las estructuras actuales, sustituyendo los cargos ocupados por militares en otros ministerios por civiles, introduciendo a técnicos solventes en toda la administración y buscando figuras de consenso y aceptables que fueran tomando las riendas de ésta. En una fase posterior, entonces sí se podría hablar de nuevas elecciones, y ahí sí debería entrar la figura de María Corina, fundamental entonces para legitimar todo el proceso. 

De esa manera, Venezuela volvería a la normalidad de una manera tranquila. Ahora bien, los tiempos son fundamentales y, desde luego, si la figura de Machado se elimina por completo, entonces sí que habría motivos para preocuparse. Pero de momento somos optimistas y parece que todo sigue un guion muy lógico. Lógico y muy alejado de aquél que plantean con asombroso simplismo que “Estados Unidos ha entrado en Venezuela para apropiarse de su petróleo”. Para Estados Unidos lo relevante no es hacerse con el crudo venezolano, ya que no lo necesita, pero sí evitar que éste sea gestionado por rusos, chinos e Iranies, y lo que es más importante, la entrada masiva de ese petróleo en el mercado (que no olvidemos no sucederá en los próximos dos años) provocaría una caída del precio que afectaría especialmente a Rusia.  

La líder opositora María Corina Machado y Edmundo González saludan mientras se dirigen a sus partidarios después de que los resultados electorales otorgaran al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, un tercer mandato, en Caracas, Venezuela, el 30 de julio de 2024 - REUTERS/GABY ORAA
La líder opositora María Corina Machado y Edmundo González saludan mientras se dirigen a sus partidarios después de que los resultados electorales otorgaran al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, un tercer mandato, en Caracas, Venezuela, el 30 de julio de 2024 - REUTERS/GABY ORAA

Groenlandia: interés de Estados Unidos y factores estratégicos

El segundo asunto que vamos a tratar es el relacionado con el interés mostrado por el presidente Trump por Groenlandia. Después de un primer mandato, y casi dos años del segundo, deberíamos conocer el modus operandi del presidente norteamericano. Y decimos esto porque resulta de algún modo insuficiente que haya quien aún crea que Estados Unidos va a lanzar una operación militar para ocupar la isla.

En primer lugar, debemos entender los motivos que llevan a la Casa Blanca a mostrar ese desmedido interés por Groenlandia. Entre estos encontramos unos basados puramente en la estrategia militar de defensa frente a un hipotético enfrentamiento con Rusia; otros, cuya base es económica, y otros, meramente geopolíticos.

El primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, asiste a una rueda de prensa en Copenhague, Dinamarca, el 13 de enero de 2026 - REUTERS/ TOM LITTLE
El primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, asiste a una rueda de prensa en Copenhague, Dinamarca, el 13 de enero de 2026 - REUTERS/ TOM LITTLE

Motivaciones militares: la GIUK Gap

Desde el punto de vista militar, la importancia de Groenlandia está determinada por lo que la OTAN denomina la “GIUK Gap”. Si observamos el mapa (no olvidemos que la geografía continúa condicionando en gran media la geopolítica) veremos que, entre Groenlandia, Islandia y el Reino Unido queda delimitada una enorme extensión marítima. Esa zona es clave para que, en caso de conflicto, la flota rusa del norte pueda abrirse paso desde el ártico hacia el atlántico norte, posicionando los submarinos nucleares en una situación de ventaja para alcanzar con sus misiles el territorio de Estados Unidos. Controlar esa brecha es fundamental para Estados Unidos, y mantener un control sobre Groenlandia le proporcionaría un posicionamiento privilegiado que ahora no tiene.

Buques de la Armada danesa y el buque francés Garonne navegan cerca de la fragata Niels Juel mientras las fuerzas armadas danesas y francesas realizan maniobras militares frente a la costa de Nuuk, Groenlandia, el 15 de septiembre de 2025 - REUTERS/ GUGLIELMO MANGIAPANE
Buques de la Armada danesa y el buque francés Garonne navegan cerca de la fragata Niels Juel mientras las fuerzas armadas danesas y francesas realizan maniobras militares frente a la costa de Nuuk, Groenlandia, el 15 de septiembre de 2025 - REUTERS/ GUGLIELMO MANGIAPANE

Si nos atenemos a las razones económicas, hemos de volver a hablar de la ruta marítima del Ártico. En este espacio, ya se ha tratado en numerosas ocasiones por parte de otros analistas, y de una manera muy detallada, la importancia geoestratégica del éste, no sólo por los recursos naturales que atesora, sino por la importancia de la ruta marítima que lo atraviesa.

Motivaciones económicas: ruta marítima del Ártico

Si nos atenemos a las razones económicas, hemos de volver a hablar de la ruta marítima del Ártico. En este espacio, ya se ha tratado en numerosas ocasiones por parte de otros analistas, y de una manera muy detallada, la importancia geoestratégica del éste, no sólo por los recursos naturales que atesora, sino por la importancia de la ruta marítima que lo atraviesa. 

Rompehielos alemán Polarstern, al norte de Groenlandia - Felix Linhardt/Universidad de Kiel a través de AP
Rompehielos alemán Polarstern, al norte de Groenlandia - Felix Linhardt/Universidad de Kiel a través de AP

Dicha ruta aún no es plenamente accesible, pero poco a poco, con el avance del deshielo y el empleo de rompehielos nucleares, cada vez es una realidad más cercana. Y esa realidad significa que las principales rutas comerciales actuales se verán acortadas a la mitad en distancia y en coste, lo que la convertirá en la principal ruta comercial marítima del mundo. De nuevo, la situación geográfica de Groenlandia la convierte en un territorio clave para controlar dicha ruta.

Las banderas de las Islas Feroe, Dinamarca, Groenlandia y Estados Unidos ondean en el Cuartel General Ártico de las Fuerzas Armadas Danesas en Nuuk, Groenlandia, el 14 de marzo de 2025 - Ritzau Scanpix/Mads Claus Rasmussen vía REUTERS
Las banderas de las Islas Feroe, Dinamarca, Groenlandia y Estados Unidos ondean en el Cuartel General Ártico de las Fuerzas Armadas Danesas en Nuuk, Groenlandia, el 14 de marzo de 2025 - Ritzau Scanpix/Mads Claus Rasmussen vía REUTERS

Motivaciones geopolíticas y estrategia de presión

Por último, tenemos el aspecto geopolítico. Y en este, tan importante es controlar áreas, puntos y rutas como denegar dicho control al adversario. Y posicionarse sobre Groenlandia, sumado a Alaska y a la costa ártica canadiense, que es otra de las aspiraciones del presidente norteamericano, denegaría la presencia y control de Rusia y China en un espacio que cada vez más se demuestra que será en epicentro geopolítico de las próximas décadas.

La primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, conversa con el jefe del Comando Ártico, Soeren Andersen, a bordo del buque de inspección de Defensa Vaedderen en las aguas cercanas a Nuuk, Groenlandia, el 3 de abril de 2025 - Ritzau Scanpix/Mads Claus Rasmussen vía REUTERS
La primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, conversa con el jefe del Comando Ártico, Soeren Andersen, a bordo del buque de inspección de Defensa Vaedderen en las aguas cercanas a Nuuk, Groenlandia, el 3 de abril de 2025 - Ritzau Scanpix/Mads Claus Rasmussen vía REUTERS

Donald Trump no está amenazando a nadie, simplemente está exponiendo sus aspiraciones máximas para aumentar la presión sobre Dinamarca y poco a poco crear las condiciones, bien para una negociación, o bien para que, en un futuro a medio plazo, un hipotético, pero más que posible referéndum de autodeterminación, se decante por la independencia de la isla, facilitando así las opciones de un acuerdo o tratado que acerque definitivamente a Groenlandia a la órbita de los Estados Unidos.

Quedarse en los exabruptos de Trump es una muestra de falta de visión.