Estrategia global de Marruecos

Todo está relacionado: las iniciativas atlánticas, la política de desarrollo regional y el plan de autonomía propuesto por Marruecos forman parte de una misma dinámica de estabilidad, prosperidad y apertura para toda la región
El rey de Marruecos, Mohamed VI, visita e inaugura las instalaciones del Complejo Portuario de Casablanca el 18 de septiembre de 2025 - PHOTO/REDES SOCIALES
El rey de Marruecos, Mohamed VI, durante la inauguración de las instalaciones del Complejo Portuario de Casablanca el 18 de septiembre de 2025 - PHOTO/X
  1. Iniciativas atlánticas de Marruecos
  2. Apoyo internacional del plan de autonomía
  3. Evolución del conflicto y posición de Marruecos
  4. Reconocimiento internacional y contexto histórico

Iniciativas atlánticas de Marruecos

Marruecos ha presentado tres grandes iniciativas atlánticas que consolidan su papel como plataforma africana y atlántica de desarrollo:

  1. La Iniciativa de los Países de la Fachada Atlántica Africana, que reúne a 22 Estados y busca reforzar la cooperación y la integración económica de la región.
  2. La Iniciativa para facilitar el acceso de los países del Sahel al Atlántico, a través de Marruecos y Mauritania, con el fin de ofrecerles corredores logísticos y portuarios que impulsen el comercio y la estabilidad.
  3. El proyecto del Gasoducto Marruecos–Nigeria, una obra estratégica que conecta África Occidental con Europa y refuerza la seguridad energética del continente.

Estas iniciativas reflejan el espíritu de apertura y cohesión que guía la diplomacia marroquí, una diplomacia de acción, de equilibrio y de responsabilidad. Marruecos no sólo habla: actúa, propone y construye soluciones concretas que benefician a África, al Mediterráneo y a Europa.

Marruecos Sáhara Occidental

Apoyo internacional del plan de autonomía

En este mismo sentido, el apoyo al plan de autonomía propuesto por Marruecos se inscribe de manera natural en esa dinámica de desarrollo, estabilidad, prosperidad, apertura e integración regional. No es una medida aislada, sino un pilar esencial de la visión global de Marruecos para la región y para el continente africano.

Lamentablemente, en España no siempre se percibe desde esta perspectiva estratégica. El presidente Pedro Sánchez tomó una decisión de Estado valiente y visionaria, aunque el contexto interno no lo haya permitido ver con claridad. Muchos sostienen que debía haber consultado al principal partido de la oposición o al Congreso, pero eso habría impedido precisamente adoptar una posición firme y coherente.

Con el tiempo, la historia reconocerá —como ocurre con las grandes decisiones políticas— que esta fue la opción más sabia. Hoy la resolución reciente de la ONU lo confirma, ya que coincide con la postura adoptada por Portugal, Francia, Alemania, Bélgica, el Reino Unido y la mayoría de los países europeos, que consideran el plan de autonomía marroquí como la única base seria, creíble y realista para una solución política definitiva.

Nasser Bourita, ministro de Asuntos Exteriores de Marruecos, y su homólogo belga, Maxime Prévot, estrechan la mano tras la firma de nuevos acuerdos en Bruselas, Bélgica el 23 de octubre de 2025 - PHOTO//MAROC DIPLOMATIE
Nasser Bourita, ministro de Asuntos Exteriores de Marruecos, y su homólogo belga, Maxime Prévot, estrechan la mano tras la firma de nuevos acuerdos en Bruselas, Bélgica el 23 de octubre de 2025 - PHOTO//MAROC DIPLOMATIE

Además, la estrecha cooperación entre España y Marruecos en todos los ámbitos —humano, político, económico, social, cultural, migratorio, antiterrorista, policial, militar y de inteligencia— demuestra que ambos países son socios naturales e indispensables.

España es el primer socio económico de Marruecos, y Marruecos el principal socio comercial de España fuera de la Unión Europea. Cuestionar esta realidad es ignorar el abecedario mismo de la política y de la geoestrategia contemporánea. Marruecos no pide a España más que apoyo mutuo, respeto recíproco y coherencia con los compromisos asumidos en el marco de los Acuerdos de Madrid.

Evolución del conflicto y posición de Marruecos

Por otra parte, es importante recordar que Marruecos ha avanzado por etapas en el marco de las Naciones Unidas. En los años noventa, aceptó inscribirse en los esfuerzos de la ONU, incluso apoyando en un principio el Plan de Arreglo y la idea del referéndum. Sin embargo, la imposibilidad técnica y jurídica de aplicar un referéndum basado en la identificación de las personas de origen saharaui fue reconocida por los propios expertos y juristas internacionales. Las acusaciones cruzadas —que si Marruecos trasladó población, que si el “polisario” y Argelia hicieron lo mismo— hicieron inviable ese proceso.

Tras los fallidos planes Baker I y II, la comunidad internacional cambió de enfoque y, desde 2004, las resoluciones del Consejo de Seguridad insisten en la necesidad de alcanzar una solución política, realista, duradera y mutuamente aceptable. Marruecos fue el primero en responder a este llamamiento, presentando en 2007 su plan de autonomía, basado en el principio de compromiso, participación y gobernanza local.

Omar Hilale, representante Permanente de Marruecos ante las Naciones Unidas - PHOTO/ UN Photo/Cia Pak
Omar Hilale, representante Permanente de Marruecos ante las Naciones Unidas - PHOTO/ UN Photo/Cia Pak

Contrariamente a lo que algunos sostienen, Marruecos no se limitó a formular un texto: implementó de manera concreta la regionalización avanzada, el modelo de desarrollo humano y el programa de desarrollo integral de las provincias del sur, preparando así el terreno para la aplicación efectiva de una autonomía sólida y moderna.

El rey Mohamed VI, en consonancia con su discurso del 31 de octubre, dio instrucciones para actualizar, profundizar y detallar aún más el plan de autonomía, mediante una consulta inclusiva, amplia y participativa, con el fin de convertir ese marco en una propuesta completa y consensuada.

La resolución de las Naciones Unidas invita a todas las partes a inscribirse en esta dinámica constructiva, aportando ideas y contenidos dentro del marco del plan de autonomía, en un espíritu de cooperación y de responsabilidad compartida.

El enfoque marroquí, tal como lo subrayó el Rey, no busca vencedores ni vencidos, sino una fórmula ganar-ganar, en beneficio de la paz, la estabilidad y la prosperidad común. Y no hay mejor vía para lograrlo que la autonomía. 

Multitud de ciudadanos marroquíes celebrando la decisión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas del 31 de octubre de 2025
Multitud de ciudadanos marroquíes celebrando la decisión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas del 31 de octubre de 2025

Reconocimiento internacional y contexto histórico

La opinión consultiva del Tribunal de La Haya dejó la puerta abierta a diversas interpretaciones. Para Marruecos, la autodeterminación no es motivo de temor: es, precisamente, la esencia del espíritu de la autonomía. Una de las formas legítimas de ejercer la autodeterminación es la autonomía, que no conduce necesariamente a la independencia; existen numerosos precedentes en el mundo que así lo confirman.

Lamentablemente, quienes persisten en una lógica rígida e ideológica no desean una solución realista y justa al conflicto, cuyas raíces históricas conocemos bien. El polisario no puede pretender ser el único representante legítimo del pueblo saharaui. Existen muchos saharauis plenamente integrados en su patria, viviendo en paz y prosperidad en las provincias del sur, beneficiándose del desarrollo socioeconómico y de una efectiva representación política.

Por desgracia, algunos siguen anclados en visiones del pasado, repitiendo narrativas de los años setenta, de la era de la guerra fria, sin reconocer que los tiempos han cambiado. Hoy, más de 120 países respaldan la iniciativa marroquí de autonomía, reflejo de la voluntad mayoritaria de la comunidad internacional y de las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Ignorar esta realidad y seguir el discurso de un partido único (el polisario), sostenido por un régimen militar (el de Argelia), no contribuye en nada a la paz ni a la estabilidad regional.

Soldados del Frente Polisario desfilan durante las celebraciones del 35.º aniversario del movimiento independentista - PHOTO/REUTERS
Soldados del Frente Polisario desfilan durante las celebraciones del 35.º aniversario del movimiento independentista - PHOTO/REUTERS

Marruecos, por su parte, continúa avanzando en su proceso democrático, con su especificidad histórica y cultural, a veces difícil de comprender desde ciertos marcos europeos. Conviene recordar que fue Marruecos quien inscribió el territorio como no autónomo ante las Naciones Unidas cuando aún estaba bajo administración española, mucho antes de la aparición del polisario.

Las preguntas ante La Haya las planteó Marruecos mismo, y la respuesta fue clara: (no se trataba de tierra de nadie, y por lo tanto existían vínculos de juramento de lealtad entre la mayoría de las tribus de la zona y el sultán de Marruecos).

En este sentido, el discurso histórico de Su Majestad el Rey Hassan II durante la Marcha Verde constituye una referencia jurídica y política esencial para comprender la interpretación marroquí del dictamen de la Corte Internacional de Justicia.

En sus propias palabras, el Soberano subrayó: “El Tribunal ha dicho que el Sáhara no era terra nullius. Ha dicho también que existían vínculos jurídicos de lealtad entre el Sultán y las tribus del Sáhara. Ha confirmado, por tanto, que la soberanía marroquí sobre ese territorio es una realidad histórica y que Marruecos no formula una reivindicación, sino que reclama sus derechos legítimos..."

Fotografia de archivo, el rey Hassan II de Marruecos (izquierda), acompañado por su hijo, el príncipe Sidi Mohammed el 3 de marzo de 1997 - PHOTO/ ARCHIVO
Fotografia de archivo, el rey Hassan II de Marruecos (izquierda), acompañado por su hijo, el príncipe Sidi Mohammed el 3 de marzo de 1997 - PHOTO/ ARCHIVO

En el derecho islámico, esos lazos de juramento de fidelidad equivalen al concepto mismo de soberanía, aunque el término no existiera aún en esa época. Marruecos ejercía su autoridad legítima hasta Mauritania, y este dato histórico no puede ser borrado por construcciones políticas posteriores nacidas en plena Guerra Fría.

Hoy, cerca de treinta países han abierto consulados en las provincias del sur, prueba concreta del apoyo internacional a la propuesta marroquí, mientras que apenas una veintena, con inclinaciones ideológicas bien conocidas, mantienen su reconocimiento a la autoproclamada RASD del polisario, cuyo historial está lejos de ser irreprochable.