Unos 140.000 refugiados sirios huyen a Turquía

Redacción Atalayar
Foto: Un grupos de mujeres y niños sirios llegando a territorio turco.
 
El dramático conflicto que vive Siria desde 2011 ha provocado muchas víctimas. La población civil desarmada es la que más sufre la violencia desatada por el régimen de Bashar al-Asad, los grupos armados insurgentes y el terrorismo yihadista. Los que han muerto, en muchos casos, no tuvieron tiempo de saber quién era su verdugo. Los que resultaron heridos, tuvieron que abandonar sus casas o huir del país  tampoco están para hacer muchos cálculos políticos. Su sufrimiento no cuadra siempre con los sesudos análisis de los politólogos o los grandes discursos vacíos de contenido de los dirigentes árabes y occidentales sobre la tragedia siria. Los refugiados son una de las terribles consecuencias de la matanza a escala industrial que sufre el pueblo sirio. En la última semana, según denuncia el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR), 138.000  sirios, la mayoría kurdos, han cruzado la frontera de Siria con Turquía. Esta población desamparada equivale al número de habitantes que viven en una ciudad española como Tarragona. Hace pocos días, esos refugiados vivían en la ciudad siria de Koabi, que durante los ya más de tres años de guerra había permanecido relativamente en calma. Al final la violencia les ha alcanzado también a ellos. Las milicias terroristas del Estado Islámico (EI) han cercado la ciudad y desde entonces, muchos de sus habitantes han huido. Son hombre, mujeres, niños y ancianos que han cruzado la frontera a Turquía y buscan  un poco de paz  en la provincia  de Sanliurfa. ACNUR ha puesto en marcha un plan de ayuda a estos refugiados poniendo a su disposición grandes camiones que se utilizan como centros de registro móviles, que están operando en el paso fronterizo de Yumurtalik y en una escuela primaria en Suruc. Hay otro centro de registro en este mismo distrito que acoge a cerca de 50.000 refugiados. 
 
Mujeres, niños y ancianos
Con el registro, los refugiados pueden acceder a la atención sanitaria gratuita, así como a otras ayudas. Los trabajadores de ACNUR visitan a diario las zonas fronterizas y los lugares que acogen a los refugiados, evaluando las necesidades y coordinando la respuesta con el resto de organizaciones. La organización humanitaria de la ONU señala que la mayoría de los recién llegados son mujeres, niños y ancianos, que están agotados tras caminar kilómetros por carreteras en mal estado.  ACNUR ya ha proporcionado decenas de miles de artículos de primera necesidad, como mantas, colchonetas para dormir, bidones y lonas de plástico, y  colaborara estrechamente con el Gobierno de Turquía. Además, estaba previsto que el primero de una serie de puentes aéreos con asistencia para 200.000 personas llegara el miércoles de esta semana al aeropuerto de Adana, en Turquía, desde Amán, la capital de Jordania. También llegarán otros  vuelos que partirán desde Amán y Copenhague (Dinamarca). Muchos refugiados se están alojando en casa de familiares y amigos, mientras que otros han encontrado cobijo en escuelas, salones de bodas, mezquitas y otros edificios. El Gobierno turco ha establecido, con el apoyo de ACNUR, dos centros de tránsito con capacidad para 10.000 personas cada uno en Suleymansah Park, en Mursitpinar, en Onbirnisan, y en Suruc. Además, Ankara continúa trabajando en la apertura de otros dos nuevos campamentos turcos  -el campo de Derik en Mardin y el campo de Islahiye-  también con colaboración de ACNUR.
 
 
 
 
 
 

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