Arranca la campaña de vacunación masiva para frenar la fiebre amarilla en África

Estrella Digital

Comienza una de las mayores campañas de vacunación de la historia de África, la de la fiebre amarilla. Un grave brote que afecta de momento a Angola y a la República democrática del Congo, donde la cifra de muertos asciende ya a 400 y son miles las personas contagiadas. La labor de vacunación masiva requerirá un despliegue de  41.000 trabajadores sanitarios y voluntarios, además de 17,3 millones de jeringas que serán utilizadas en los 800 puntos de vacunación.

Son numerosas las ONG que colaboran junto a la Organización mundial del la Salud (OMS) y las autoridades de los dos países afectados en el lanzamiento de la campaña, que tiene lugar este miércoles 17 de agosto. Se pretende inmunizar a 14 millones de personas y detener así el peor brote de fiebre amarilla antes de que se extienda a América, Asia y Europa.

La enfermedad se transmite por las picaduras de mosquitos. El principal vector de la fiebre amarilla es el Aedes Aeqypti, el mismo insecto  transmisor del virus Zika. En las regiones húmedas y de temperaturas altas el número de mosquitos aumentan considerablemente, y por tanto, su población es más susceptible de ser infectada. Es el caso de Kinshasa, capital de la República Democrática del Congo, zona prioritaria de vacunación para la OMS.

Inmunización total

En la capital congoleña, sólo dos de sus diez millones de habitantes están vacunados,  pero se espera que al término de esta campaña todos sus habitantes queden protegidos contra esta enfermedad, que causa insuficiencias orgánicas y que de las personas que las han contraído el 20% han muerto.

Además de la de Kinshasa, otra población prioritaria de vacunación es la que vive en la franja de la frontera con Angola, que se extiende por más de 2.600 Kilómetros y dónde se planea vacunar a 3,4 millones de personas y a tres millones más dentro de Angola.

Según la ONG 'Save the Children', a día de hoy sólo se cuenta con 7 millones de vacunas de emergencia disponibles, una cifra muy pequeña para albergar las expectativas de vacunación de esta campaña. Sin embargo, la OMS niega que haya un problema de escasez y asegura haber enviado en los últimos meses 19 millones de dosis a Congo, Angola y Uganda.

Dosis fraccionadas

No obstante, se ha decidido fraccionar la dosis a una quinta parte de la cantidad utilizada regularmente, como una medida de emergencia de corto plazo y dado que está probado que una dosis menor protege de manera efectiva contra la enfermedad al menos por doce meses. Después de la campaña todavía quedarán 5 millones de dosis normales para afrontar cualquier eventual nuevo brote, aseguró el portavoz de la OMS en Ginebra, Tarik Jasarevic.

A principios de este año, concretamente en febrero, la OMS, en mitad de un desabastecimiento mundial de vacunas contra el virus, envió a Angola 6 millones de dosis, de las cuales un millón desaparecieron de forma misteriosa. Así lo confirma una investigación de la agencia Associated Press, que asegura además que algunas vacunas fueron enviadas a regiones sin casos de fiebre amarilla, mientras que otras llegaron a las zonas infectadas sin jeringas y que algunas vacunas no se encontraban en el grado de refrigeración exigido para que resulten eficaces.

Esta falta de supervisión y mala gestión ha conducido al descontrol de la epidemia en África central, considerada la peor de las últimas décadas. La OMS espera con esta campaña evitar la propagación de este virus mortal.

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