El ganador del World Press Photo camina 1.500 km para recoger el premio

Atalayar/233grados/lainformacion.com

Pie de foto: Un hombre pasa a un bebé a través de la alambrada en Roszke, en la frontera entre Hungría y Serbia. 28 agosto 2015. © Warren Richardson, Australia

Warren Richardson fotoperiodista freelance que ganó el World Press Photo, gracias a una imagen de refugiados en la frontera serbo-húngara, recorrió a pie cerca de 1.500 kilómetros para recoger su premio en Amsterdam. "Siempre quise hacer este tipo de viajes. Pero pasar tiempo con los refugiados que huyen de lugares como Siria, hizo que tuviera un significado especial", aseguró el propio Richardson a la agencia AFP.

Este fotógrafo australiano de 47 años, que ganó el premio más prestigioso de fotoperiodismo con una imagen de un refugiado pasando un bebé bajo los alambres de espino de la frontera, salió de Budapest a mediados de febrero, donde reside con su familia.

Según él, el objetivo de esta acción no era recrear la dura experiencia de estos refugiados sino reunirse otra vez con algunas de las personas que había fotografiado.

Durmiendo en una tienda de campaña

Richardson debería llegar a Amsterdam este jueves, tras haber pasado varias semanas durmiendo en una tienda a lo largo de la carretera y guiándose sólo con la ayuda del sol y las estrellas y contando con la amabilidad de los paisanos.

"La idea original era ir de Budapest hasta Noruega para rencontrarme con refugiados que conocí en Hungría y en otra partes para ver cómo están", explicó a la AFP durante su periplo, al mismo tiempo que iba preguntando el camino a varias personas.

"Pero el día que tenía que irme, el teléfono sonó y me dijeron que había ganado el World Press Photo, lo que cambió un poco las cosas", agregó. Entonces decidió ir a Amsterdam, "a mitad de camino de donde quería ir", confesó el fotógrafo.

Con su mochila, su tienda, su saco de dormir y su fiel cámara de fotos, Richardson se dirige a la ciudad holandesa para recoger su premio y un cheque de 10.000 euros, de las manos del príncipe Constantino, hermano del rey Guillermo Alejandro.

Aunque sus "zapatos están hecho trizas", Richardson tiene la intención de reunirse en Edam, al norte de Amsterdam, con un grupo de refugiados que lo acompañará en su último tramo de viaje.

Preguntado sobre por qué había decidido emprender este viaje, Richardson aseguró que por "la lección de humildad y la increíbles personas con las que te encuentras a lo largo del camino".

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