Europa, sin "solución común" a la crisis de refugiados mientras se suceden las tragedias

Atalayar/Agencias/20MINUTOS.ES

Pie de foto: Una mujer se reúne con su hijo tras haber sido separados este fin de semana cuando un grupo de inmigrantes intentaba romper el cordón policial para entrar en Macedonia. (EFE)

Este jueves se celebró la cumbre de los Balcanes ensombrecida por el hallazgo de un camión con al menos 20 refugiados fallecidos. La reunión acabó sin medidas concretas y con grandes diferencias de enfoque Alemania calcula que este año unas 800.000 personas, casi cuatro veces más que en 2014, solicitarán asilo en el país; Austria estiman que serán 80.000.

La cumbre de los Balcanes que debatió este jueves en Viena cómo afrontar la crisis de refugiados que llegan a la región quedó ensombrecida por el hallazgo de decenas de cadáveres en un camión en una región austríaca fronteriza con Hungría. Los participantes en la reunión, entre los que se encontraban los jefes de Gobierno de Austria, Alemania y Serbia, además de una decena larga de ministros, guardaron un minuto de silencio por los fallecidos, supuestos refugiados cuya nacionalidad todavía se desconoce.

Pie de foto: Expertos forenses austríacos inspeccionan el camión donde aparecieron abandonados unos 20 cadáveres de refugiados.

"No podemos continuar como hasta ahora, con un minuto de silencio cada vez que vemos a gente morir", destacó ante la prensa la responsable de la Política Exterior de la Unión Europea (UE), Federica Mogherini. La muerte de decenas de personas que huían de zonas de conflicto para encontrar protección en Europa fue el contrapunto trágico a una reunión en la que los países balcánicos y los responsables comunitarios se acusaron unos a otros, en medio de apelaciones a buscar una respuesta común. Así las cosas, la cumbre acabó sin medidas concretas aunque expuso las grandes diferencias de enfoque y prioridad entre los países de tránsito, como son Macedonia y Serbia, y los de destino, como Austria, Alemania e Italia. Mientras que Macedonia y Serbia solicitaron más dinero para gestionar la crisis en su territorio, Alemania y Austria pusieron el acento en un reparto justo del número de refugiados entre todos los socios de la UE.

Otra tragedia en el Mediterráneo

Un total de 55 cadáveres han sido recuperados este miércoles y más de 2.800 personas rescatadas en diversas operaciones de salvamento desplegadas en el Mediterráneo, mientras navegaban en embarcaciones que habían salido mayoritariamente desde Libia con destino Italia.  Los cadáveres iban hacinados en las bodegas del pesquero en el que viajaban junto con otras 439 personas que fueron salvadas y que habían partido con la intención de alcanzar Europa a través de Italia. Según las primeras hipótesis, los fallecidos habrían muerto por asfixia y por inhalar los gases nocivos que emitían los motores de la embarcación.

Se trata de una tragedia similar a la ocurrida el pasado 15 de agosto cuando fueron encontrados otros 49 cadáveres también en la bodega de un pesquero a pocas millas de las costas de Libia. Las bodegas son los sitios que las mafias y los traficantes de personas reservan a quienes quieren atravesar el Mediterráneo en busca de una vida mejor pero que no disponen de dinero suficiente para asegurarse un puesto en cubierta, según supervivientes. Los pasajes para alcanzar el Viejo Continente varían, pero pueden rondar entre los 1.200 dólares (1.097 euros) y 1.800 dólares (1.646 euros) por persona, dijeron las mismas fuentes. En esta ocasión ha sido la nave sueca Poseidón, que ya había rescatado previamente a otras 130 personas, la que ha efectuado las labores de rescate del barco protagonista del último drama en el Mediterráneo.

Pie de foto: Imagen de una barcaza abarrotada de refugiados localizada en las costas de Libia.

Al comenzar a socorrer a los inmigrantes que iban a bordo fue cuando vieron que había 51 cuerpos sin vida. Además, hoy también la Guardia Costera italiana ha recuperado a otros cuatro cadáveres en dos operaciones diferentes. En una primera, la nave Fiorillo auxilió a 112 personas que iban a bordo de una embarcación en la que también se halló un cadáver, del que no se han detallado las causas del fallecimiento. Tampoco se conocen las razones de la muerte de otras tres mujeres que fueron encontradas en otra barcaza en la que los guardacostas italianos asistieron a otros 120 inmigrantes.

La normativa común de asilo "no funciona"

La canciller alemana, Angela Merkel, afirmó que la normativa europea sobre asilo "no funciona" y que se requiere una "solución común" en el continente ante los cientos de miles de refugiados que han llegado en los últimos meses. "Necesitamos una respuesta común para toda Europa", señaló la jefa del Gobierno germano, y apeló a la solidaridad para demandar un reparto "justo" de refugiados entre los socios europeos, como también defendió Austria.

El ministro alemán de Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, solicitó "los mismos estándares y procedimientos" en las solicitudes de asilo y "el compromiso de todos de registrar a los refugiados", en alusión a los países que no toman los datos de los recién llegados y les permiten viajar al norte de Europa. Su homólogo austríaco y anfitrión de la cumbre, Sebastian Kurz, calificó ese hecho como "vergonzoso" y acusó a las autoridades helenas de trasladar deliberadamente a los refugiados hacia el norte de Grecia, desde donde pasan a Macedonia, Serbia y Hungría. 20 millones de refugiados en el vecindario europeo Alemania calcula que este año unas 800.000 personas, casi cuatro veces más que el año pasado, solicitarán asilo en el país, mientras que en Austria las autoridades estiman que serán 80.000. El ministro de Exteriores de Serbia, Ivica Dacic, lamentó la falta de un plan de acción europeo, y acusó a algunos países de desestabilizar Oriente Medio y dejar que las consecuencias las asuman otros estados. "Es fácil entrometerse (en los conflictos) y luego dejar pagar a otros el precio por ello", dijo Dacic, en una alusión velada a EE UU y sus grandes aliados europeos. Su homólogo macedonio, Nikola Poposki, reiteró la necesidad de más ayudas financieras y de una acción común para atajar la crisis.

"A menos que encontremos una respuesta europea, no deberíamos tener la ilusión de que esto pueda ser resuelto", advirtió el ministro macedonio, cuyo país recibe cada día unas 3.000 personas que llegan desde Grecia, que sí es miembro de la UE. Los responsables europeos en la cumbre recordaron, ante las críticas sobre el papel de la Unión, que en las regiones vecinas a Europa hay 20 millones de refugiados, una cifra sin parangón desde la II Guerra Mundial. "En el vecindario de Europa hay 20 millones de refugiados: diez millones sirios, cinco millones de palestinos, dos millones de ucranianos y otros", manifestó el comisario europeo de Vecindad y Ampliación, Johannes Hahn. Mogherini recordó que "no hay soluciones mágicas" y demandó dejar de "echarse mutuamente la culpa" para trabajar en buscar soluciones con un enfoque europeo.

Avanzó en ese sentido que la UE ya está trabajando en nuevas propuestas y citó la elaboración de "una lista común de países de origen seguros y un mecanismo de recolocación" de refugiados, aunque no quiso entrar en más detalles. Mogherini reconoció que, aunque la UE ya había tomado medidas para afrontar la situación en la ruta que va desde el norte de África, especialmente Libia, hacia Italia, en la región de los Balcanes hay un gran margen de mejora. La primera respuesta comunitaria se centró en el Mar Mediterráneo pero el problema se ha extendido desde entonces a otros puntos, como Macedonia, Serbia o Hungría. Allí llegan miles de solicitantes de asilo de Siria y Afganistán, procedentes de Turquía, que viajan hacia países más ricos en Europa occidental, como Alemania, Suecia y el Reino Unido.

El Egeo, Hungría, Macedonia, el puerto de Calais: nuevos focos de la crisis migratoria en la UE

El mayor drama de refugiados desde la II Guerra Mundial amenaza los cimientos de la UE. Más de 107.000 personas han atravesado el Mediterráneo en los primeros 7 meses del año para alcanzar Europa. El objetivo de los recién llegados, la mayoría de ellos refugiados sirios, es llegar hasta el centro y norte de Europa, sobre todo Alemania.

No solo huyen del hambre y de la miseria, sino para salvar la vida. Huyen de las bombas, las masacres, para no tener que ver despedazados los cuerpos de sus hijos. La crisis de refugiados que desborda a Europa y a la UE constituye ya el mayor drama migratorio desde la II Guerra Mundial. La mayoría proceden de Siria, país que lleva ya cuatro años sumido en una terrible guerra civil y con las tropas del Daesh campando a sus anchas, pero también de Afganistán, Irak, Eritrea y Sudán del Sur.

Un total de 107.500 personas procedentes de estos países han atravesado el Mediterráneo este año, hasta el pasado mes de julio, para alcanzar Europa, según datos de Frontex, la agencia europea de control fronterizo. Es el triple que en 2014. Buscan la salvación, pero los que no mueren en el intento solo se encuentran con buenas dosis de inoperancia y una Unión Europea cuyos gobiernos, además de regatear con las insuficientes cuotas que la Comisión Europea pretendía asignarles, se refieren a estos refugiados calificándolos de "goteras", como el ministro español de Interior, Jorge Fernández Díaz, o de "plaga, como el primer ministro británico, David Cameron. Otro proponen construir una valla de espinosos alambres, como Hungría, o se animan a aceptar refugiados, pero solo si son cristianos, como Eslovaquia. Pero, de la misma manera que no se pueden poner puertas al mar, tampoco se pueden poner al hambre y al instinto de supervivencia, y la llegada masiva de personas se sigue sucediendo un día detrás de otro, sobre todos en los siguientes puntos:

Pie de foto: Los refugiados afrontan todas las penalidades en su búsqueda de un lugar seguro.

Costas italianas: La cercanía con África de la isla de Lampedusa y las costas sicilianas ha convertido a Italia en la puerta de entrada a Europa para muchos inmigrantes. A los 4.400 inmigrantes rescatados en la última operación en el Canal de Sicilia se sumaron este domingo otros 300 que fueron socorridos por la Guardia Costera italiana cuando se encontraban a bordo de tres lanchas neumáticas. Durante todo el fin de semana la Marina, la Guardia Costera y la Guardia de Finanza italianas, junto con barcos de las operaciones europeas, llevaron a cabo una de las operaciones más intensas de los últimos meses al localizar 22 embarcaciones, 16 lanchas neumáticas y 6 barcazas, frente a las costas de Libia. Prácticamente, todas las embarcaciones zarparon a la vez desde las costas de Libia el viernes por la noche y el sábado y llamaron a la central de la Guardia Costera italiana cuando estaban entre 20 y 30 millas de las costas africanas. Con esta nueva oleada suman ya 110.000 los inmigrantes llegados a Italia por el Mediterráneo en lo que va de año y de estos 89.000 aún están en instalaciones de acogida del país. Esta situación ha llevado al ministro de Defensa italiano, Paolo Gentiloni, a afirmar que el "egoísmo y la toma de decisiones improvisadas y disputas entre los Estados miembros" está mostrando lo peor de Europa.  Gentiloni ha llegado a advertir de que "lo que está en peligro es uno de los pilares fundamentales de la UE: la libre circulación de personas". Es decir, los acuerdos de Schengen.

Pie de foto: Un grupo de refugiados llegan a las costas de la isla griega de Lesbos.

Grecia y el Egeo: Las islas del mar Egeo están desbordadas desde hace semanas por las cientos de personas que reciben a diario debido a su cercanía con la costa de Turquía. Este domingo, sin ir más lejos, llegaron 2.000 refugiados al puerto de El Pireo, en Atenas. Según cifras de la Guardia Costera, desembarcaron 2.446 personas, 628 procedentes de Kos, 75 de Kalimnos, 967 de Leros y 796 de Samos, todas ellas islas del Egeo oriental. Según la agencia de noticias griega AMNA, la mayoría de los llegados serán trasladados en autobuses hasta las estaciones de metro, donde se prevé que vayan hasta la estación central de trenes de Atenas para partir con destino a la frontera con Macedonia. El buque en el que llegaron, el "Eleftheros Venizelos", se espera que regrese de nuevo a Mitilene, la capital de la isla de Lesbos, donde este lunes han muerto dos refugiados, para continuar los traslados. El buque, con capacidad para 2.500 personas, fue enviado a Kos en un principio para albergar a los refugiados sirios que no tenían un sitio donde alojarse. El objetivo de los recién llegados, la mayoría de ellos refugiados sirios, es llegar hasta el centro y norte de Europa, sobre todo Alemania, país que espera recibir unos 800.000 este año. En lo que va de año han llegado a Grecia 160.000 inmigrantes y refugiados, según datos publicados por la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). En julio lo hicieron unos 50.000, más que en todo 2014, cuando sumaron 43.500, y tan solo la semana pasada, el país recibió 20.843 personas que llegaron por mar, lo que equivale a la mitad de todo el año pasado.

Pie de foto: El trato a los refugiados en países como Macedonia no ha sido humanitario.

Macedonia: La frontera que une Grecia con Macedonia también está colapsada. Miles de refugiados continúan entrando en el país balcánico a través de la frontera con Grecia, mientras en la estación de tren de Gevgelija, donde en los últimos días se vivieron escenas de tensión, hay una relativa calma. La policía, cuya presencia se ha reducido notablemente en las últimas horas, permite el paso de grupos pequeños de personas que atraviesan regularmente la frontera. Cerca de 2.000 personas esperan para poder entrar en el país y tomar un tren que les lleve hasta Serbia, de allí a Hungría y a Austria, para instalarse en Alemania o Suecia. En cada convoy viajan hasta 700 personas, aunque muchos de ellos también lo hacen en autobuses fletados para este fin o en taxi. El tren ha establecido una de sus paradas en el centro de acogida, acondicionado con tiendas de campaña, que se puso en marcha este domingo para albergar a los refugiados y permitirles su registro. Sin embargo, hasta ahora en las tiendas solo se han alojado los miembros del Ejército que se encargan de las tareas de registro para acelerar así el paso de los llegados. "Puede parecer que esta última crisis se ha evitado, ya que la situación en la frontera parece que está bajo control, pero cientos de personas, entre ellas muchas familias, mujeres embarazadas y niños pequeños, que ahora han logrado entrar en Macedonia, se enfrentan a un futuro incierto", señaló Yorgos Kosmópulos, responsable de la sección griega de Amnistía Internacional, que se encuentra en la frontera. Se prevé que el paso fronterizo pueda de nuevo verse colapsado, ya que este domingo llegaron al puerto ateniense de El Pireo más de 2.000 refugiados y este lunes está programada la llegada de un nuevo buque con la misma capacidad. La intención de todos ellos es viajar hacia Macedonia para pasar a Serbia y continuar desde allí hasta el centro y el norte de Europa.

Pie de foto: Los refugiados caminan por las vías del tren en su ruta por la Europa del Este.

Serbia: En este país seguirán entrando a diario entre 2.000 y 3.000 refugiados en las próximas seis a ocho semanas, estimó este lunes el Comisario para refugiados y migraciones de Serbia, Vladimir Cucic, quién afirmó que unos 90.000 inmigrantes pasaron por Serbia desde comienzos del año. La cifra se corresponde con las estimaciones de ACNUR, según las cuales desde el 1 de enero de este año han ingresado al país unas 180.000 personas, de las que sólo la mitad lo ha hecho oficialmente. La afluencia ha aumentado especialmente desde junio, y sobremanera en los últimos días, de modo que durante la noche del sábado al domingo más de 7.000 refugiados entraron desde Macedonia en Serbia, aunque la mayoría lo hace solo de paso hacia otro país.

Hungría: El Gobierno húngaro insiste en terminar de construir en los próximos días el llamado "cierre técnico" de su sureña frontera con Serbia, es decir, una valla de alambrado, ante la llegada de miles de refugiados, informó este lunes el portal hvg. "Nada impide el cierre de la frontera con un sistema técnico antes del 31 de agosto", aseguró el Ministerio de Interior en relación con la controvertida construcción de la valla. A pesar de numerosas críticas de dentro y fuera del país, el gobierno del conservador Viktor Orbán no cede en su determinación de frenar la creciente inmigración, e incluso revela tener prisa por hacerlo. Dado que el tendido de la valla proyectada originalmente, de 175 metros de longitud y 4 metros de altura durará hasta noviembre, se decidió instalar rápidamente un alambrado provisional de medio y metro de altura, que puede estar terminado en pocos días. Miles de refugiados llegan a diario a Hungría tras una larga travesía por países como Turquía, Grecia, Macedonia y Serbia antes de poder entrar en la Unión Europea (UE). La policía húngara informó este lunes de que en los cuatros últimos días se han interceptado a 6.390 personas que entraron en el país de forma ilegal. En lo que va del año, el número de refugiados que ha llegado a Hungría supera los 110.000, aunque su gran mayoría ha abandonado el país pocos días después de su llegada, rumbo hacia países más ricos de la UE, como Austria o Alemania. La semana pasada, el Gobierno de Budapest anunció que creará unidades especiales de defensa de la frontera, con miles de policías, que actuarán en el sur del país. Además, ha presentado al Parlamento para su aprobación una serie de modificaciones de la legislación que eleva los castigos relacionados con el cruce ilegal de la frontera.

Pie de foto: Un grupo de inmigrantes intenta sortear a policías franceses para acceder al Eurotúnel en el puerto de Calais,

Calais: La afluencia masiva de inmigrantes ha provocado en las últimas semanas una crisis en el puerto francés de Calais, donde varios miles de personas han intentado colarse en el Eurotúnel para cruzar de Francia a Reino Unido. Desde junio, al menos nueve personas han fallecido en este punto, según las autoridades francesas. Este mismo lunes ha sido hallado herido de gravedad un inmigrante cerca de la terminal de Coquelles. La víctima, que habría sido golpeada por un tren, tiene 22 años de edad, es de nacionalidad eritrea y sufrió un traumatismo craneal. "Tenemos que proteger nuestras fronteras trabajando conjuntamente con nuestros vecinos franceses, y eso es exactamente lo que estamos haciendo", afirmaba el pasado mes de julio el primer ministro británico, David Cameron, que prometió hacer "todo lo posible" para que, pese a los problemas en Calais, los veraneantes británicos "puedan salir de vacaciones". El Consejo de refugiados del Reino Unido criticó al jefe del Gobierno por utilizar "un lenguaje horrible, irresponsable y deshumanizador para un líder mundial". La llegada de inmigrantes al Reino Unido es la principal preocupación de los británicos, por delante de la marcha de la economía y el sistema público de salud, según una encuesta divulgada hace unos días por la firma Ipsos Mori.

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