‘Mister Crazy’, un rapero marroquí de 17 años, es encarcelado por mofarse del himno nacional

Por Amina Adib
Foto: Othman A., apodado ‘Mister Crazy’, el joven rapero marroquí encarcelado.
 
Othman A., un joven rapero marroquí de 17 años, cuyo nombre artístico es ‘Mister Crazy’, está en prisión desde el pasado 9 de agosto. Se encuentra en un centro de reclusión para menores en Casablanca y está pendiente de juicio. Está acusado de publicar vídeos “inapropiados”. Según informó la familia del rapero, la Justicia sostiene que Othman A. hizo un mal uso de las palabras del himno nacional, defendió ideas “inmorales”, utilizó palabras  “insultantes”,  atentó contra los poderes constitucionales del Estado e incitó al consumo de drogas. Las autoridades marroquíes  están molestas por la publicación de tres videoclips en YouTube donde el rapero ilustra escenas de agresión y la difícil vida cotidiana en los barrios más pobres de Casablanca. ‘Mister Crazy’ ha ganado popularidad en YouTube. Uno de sus videoclips cuenta con casi un millón de consultas. Othman A.  declaró ante  un juez de menores el pasado 10 de octubre y volverá a comparecer ante la Justicia este sábado 18 de octubre. Sin querer, ‘Mister Crazy’ ha seguido los pasos de Mouad Belghouat, apodado 17a9ed, un rapero marroquí que fue condenado el pasado mes de junio a cuatro meses de prisión y una multa de 10.000 dirhams (unos 950 euros)  por “atacar e insultar” a la Policía y vender billetes de un partido de fútbol en el mercado negro. En 2012, Belghouat ya fue condenado a un año de prisión por “ultraje”  a la Policía. El cámara que grabó a ‘Mister Crazy’ y un figurante en un vídeo también fueron detenidos por la Policía en agosto y tras declarar ante el juez fueron puestos en libertad. El joven Othman A. todavía no ha podido digerir lo que le ocurre. Jamás pensó que iría a la cárcel por escribir y cantar canciones o hacer videoclips críticos con el poder y la situación social en Marruecos. Es lo que hacen miles de jóvenes en los países democráticos. Y no van a la cárcel, salvo que hayan cometido algún delito de derecho común o defendido públicamente el terrorismo. 
 
Libertad de expresión
En Marruecos, la libertad de expresión que reconoce explícitamente la Constitución es puesta en tela de juicio demasiadas veces. Nezha Ait Addi, la madre del rapero, asegura que su hijo “no para de llorar”. El rapero Belghouat lo defiende y dice que Othman A. “contó la realidad” de lo que ocurre en una ciudad como Casablanca, que tiene más de cinco millones de habitantes y muchos problemas sociales. La posición de  Belghouat es importante, porque este rapero inconformista  tiene el apoyo de muchos jóvenes marroquíes y de ONGs como Human Rights Watch (HRW)  y Transparency Marruecos, que lo premió por su integridad y lucha contra la corrupción. “Othman no es un criminal ni un ladrón; tampoco es un traficante de drogas; es un joven rapero que sufre al ver lo que ocurre en su país y lo denuncia en sus canciones”, asegura un amigo suyo. El rap político tiene cada vez más adeptos en Marruecos y en otros países de la región. Este movimiento sociocultural irrumpió con fuerza durante la ‘Primavera Árabe’ que estalló en Túnez en 2011 y se extendió como un reguero de pólvora a otros países. Los Estados suelen responder a este fenómeno con la represión. No parece ser la mejor estrategia para consolidar el proceso de transición democrática que vive un país como Marruecos.