Opinión

Filipinas: cómo ganar las elecciones a través de la desinformación

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Mientras Europa sigue pendiente del conflicto ucranio, en el resto del mundo pasan cosas, aunque no lo creamos. En el sudeste asiático, concretamente en Filipinas, hubo elecciones presidenciales el 9 de este mes. Aspirando al puesto estaba por un lado Ferdinand “Bongbong” Marcos, hijo del dictador Ferdinand Marcos y su esposa, la extravagante Imelda Marcos, y Leni Robredo la entonces vicepresidenta del país y abogada de los derechos humanos. Ganó el primero, doblando en votos a su rival. Es como si España hubiese elegido futuro presidente a un hijo de Franco o Italia a un vástago de Mussolini.

¿Cómo fue posible que eligieran al hijo de un dictador brutal y cleptocrático, con una esposa aficionada al lujo y orgullosa de mostrarlo sin tapujos? Esta pregunta cobra relevancia si tenemos en cuenta que el régimen de los Marcos cayó en 1986, no hace mucho, con muchos filipinos que vivieron la dictadura y algunos la era Marcos en su totalidad aun presentes1.

La respuesta: desinformar a la gente. Pero desinformarla no sólo desacreditando a tus adversarios -cómo hizo Donald Trump en el 2016-, sino reescribiendo la historia, maquillando un periodo oscuro de tu historia como una época de paz y prosperidad en comparación con la miseria actual (Sin decirle a la gente que esa miseria la causó tu familia y que aún disfrutas del expolio). Finalmente, y muy importante, usa las redes sociales para promover tu mensaje, sobre todo si tu país lidera los rankings de uso diario de redes sociales con una media diaria de 11 horas conectados a los teléfonos móviles2.

Antes de explicar cómo “Bongbong” desinformó a la gente para llegar al poder conviene explicar qué ocurrió en Filipinas bajo el mandato de su padre. Durante la ley marcial de 1972-1981 y según datos de Amnistía Internacional hubo 70.000 presos, 34.000 torturados y 3.240 muertos, se saqueó cerca de 10.000 millones de dólares del país, se despobló una isla para montar un zoo tras un capricho de Imelda y, finalmente, es bastante probable que ordenaran el asesinato de Benigno Aquino – esposo de la futura presidente Corazón Aquino- al poco de salir del avión que lo traía de vuelta a Filipinas en 1983. Como se puede ver, los años de Marcos en el poder se caracterizaron por la pobreza, violencia, miedo y tortura, época que mucha gente probablemente quisiera evitar que se repitiese.

Un indicador de cómo los Marcos han sido capaces de reescribir la historia y llegar al poder lo encontramos en el documental ‘The Kingmaker’, de la documentalista americana Lauren Greenfield. En él vemos como Imelda Marcos -esposa de Ferdinand Marcos y madre de “Bongbong”- se cree una especie de Eva Perón de Filipinas, enseñando sin pudor los cuadros caros de su casa, sus joyas, vistiendo ropa cara incluso cuando reparte dinero entre los pobres y banalizando los crímenes de su marido, repitiendo una y otra vez que, bajo su mandato, Filipinas fue un país próspero donde reinaba la ley y el orden, donde ella jugaba un rol especial como primera dama, ayudando a aliviar las tensiones de la Guerra Fría (describe a Mao, Gadafi y Nixon como amigos) y describiéndose como la madre de la nación. Se apena por lo que percibe como una persecución injusta hacia su familia por los esfuerzos del Gobierno filipino para que repaguen todo lo que han saqueado, diciendo literalmente que cuando la multitud asaltó el palacio presidencial en 1986, escondió joyas en pañales, algo que luego le sirvió para pagar a los abogados en las diversas causas pendientes por el saqueo al pueblo filipino.

A esta imagen edulcorada del legado de su marido se ha unido su hijo. Sin embargo, lo que hace que la forma en que “Bongbong” vende esta imagen sea espectacular es la repetición incesante de su discurso en las redes sociales. Además de las ya clásicas cuentas falsas en Facebook apoyando a Marcos, “Bongbong” subía 200 videos semanales a sus cuentas de Youtube y Tiktok alabando el desarrollo económico que vivió el país bajo su padre, prometiendo continuar con su legado3.  Como resultado, muchos filipinos, especialmente jóvenes criados en democracia, han creído que durante la época de Marcos había paz y prosperidad, dándole sus votos a Bongbong.

Bongbong ha evitado los debates y las entrevistas televisivas, eventos ambos donde muy probablemente tendría que rendir cuentas sobre el expolio de su familia y explicar su programa electoral en detalle, algo en lo que no es su fuerte (En el debate para la vicepresidencia del 2016, donde también se enfrentó a Leni Robredo por el puesto, no logró explicar cuándo y si su familia tenía el dinero que debía al país)4.

La victoria de “Bongbong” es un aviso inquietante que muy probablemente nos indica cómo actuarán los populistas mundiales en diversas elecciones: usarán las redes sociales como única plataforma electoral, rehuyendo debates y ruedas de prensa ambos formatos más serios dónde tengan que explicar sus propuestas y rendir cuentas. Y no pensemos que esto sólo ocurrirá en los mal llamados países del Tercer Mundo como Filipinas. En Estados Unidos, Donald Trump, con certeza dispuesto a presentarse a las presidenciales del 2024, está jugando fuerte por las redes sociales como plataforma para la reelección, creando su propia red social “Truth Social” y con su vuelta a Twitter siendo una posibilidad con la llegada de Elon Musk a la compañía. Si tenemos en cuenta el impacto que tuvo Facebook en que Trump ganase las elecciones del 2016 y lo susceptibles que son los americanos para creerse teorías conspirativas sobre la maldad de los demócratas, es bastante probable que Trump sea reelegido en el 2024, usando el mismo juego que “Bongbong” en Filipinas.

En conclusión, este mes los filipinos votaron como presidente al hijo de un dictador sanguinario y cleptómano. La razón por la que esto ocurrió, debemos encontrarla en la habilidad de la familia Marcos, madre e hijo, para edulcorar el pasado, transformando una época oscura en un periodo de prosperidad. La repetición insistente de este mensaje en las redes sociales en el país líder en horas pasadas frente a un teléfono móvil consiguió que la gente se creyera su discurso. Tal fórmula puede ser usada por futuros líderes populistas en periodos electorales.

Como dice Imelda Marcos en ‘The Kingmaker’: “La percepción es real y la verdad no lo es”5. Los filipinos optaron por la percepción más que la verdad. Podemos ser los siguientes.
 

1. Clarificación: Ferdinand Marcos fue elegido presidente de Filipinas democráticamente en 1965. En 1972, después de un intento de asesinato frustrado impuso la ley marcial hasta 1981, continuando en el poder hasta su huida en 1986 tras intentar perpetuarse en el poder a través de unas elecciones fraudulentas.
 

2. Datos del World Global Index 2021, citados en” El hijo del dictador Marcos y la hija de Duterte ganan las elecciones”, El País, mayo del 2021, El hijo del dictador Marcos y la hija de Duterte ganan las elecciones en Filipinas | Internacional | EL PAÍS (elpais.com)

3. Para la cuenta de Youtube de Bongbong véase: Bongbong Marcos - YouTube

4. Esto se puede ver en The Kingmaker.

5. Traducción aproximada de “Perception is real and the truth is not”