Reanudación de las relaciones de Irán con América Latina

REUTERS/DADO RUVIC - El intercambio de prisioneros entre Irán y Estados Unidos, algo cada vez más posible para formalizar el acuerdo nuclear
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La aceptación de Irán en los BRICS (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica) durante la cumbre de la organización celebrada en Johannesburgo (Sudáfrica) del 22 al 24 de agosto de 2023, destacó la aceleración del restablecimiento de los contactos de Irán con la comunidad internacional. Esto ofreció oportunidades renovadas no solo para normalizar sus compromisos políticos y económicos, sino para eludir completamente las sanciones y llevar a cabo actividades en detrimento de los Estados Unidos (EE. UU.). En América Latina, la inclusión de Irán en los BRICS proporcionó mayores oportunidades de interacción política y económica con Brasil, miembro actual, y Argentina, futuro miembro. Sin embargo, la reanudación de las relaciones de Irán con la región estuvo en marcha desde 2020, con una atención limitada por parte de Washington o de sus vecinos.

Las iniciativas realizadas por Irán en América Latina fueron objeto de gran interés en Washington durante la primera década del siglo XXI, cuando la atención de EE. UU. se centró en la Guerra Global contra el Terrorismo, mientras que el entonces presidente de Irán, Mahmoud Ahmadinejad, mantenía compromisos de alto perfil con líderes populistas antiestadounidenses del área, en particular con Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua. En 2010, estableció un medio de propaganda en la región, HispanTV, el cual, en 2021, operaba en 17 países. En el punto álgido del interés en las actividades de Irán en la zona, en 2012, el Congreso de EE. UU. aprobó la «Ley para contrarrestar a Irán en el hemisferio occidental», obligando al Departamento de Estado norteamericano a formular una estrategia e informar periódicamente al Congreso sobre su respuesta frente a las actividades iraníes.

Durante la presidencia del sucesor de Ahmadineyad, Hassan Rouhani, Irán mantuvo un perfil más bajo en América Latina. Esto reflejó tanto el estilo menos confrontacional de Rouhani como los esfuerzos para evitar las sanciones mediante el acuerdo del Plan Integral de Acción Conjunta (JCPOA, por sus siglas en inglés) con EE. UU. y otras cinco naciones sobre proliferación nuclear. No obstante, es importante destacar que Rouhani visitó Venezuela y Cuba en septiembre de 2016 con motivo de una cumbre del movimiento de Países No Alineados en Isla Margarita, Venezuela.

Las iniciativas del presidente iraní, Ebrahim Raisi, coincidan con el aumento de las tensiones entre Irán y EE. UU., así como con la retirada del JCPOA por parte de la Administración Trump en 2018. Estos acontecimientos llevaron a Irán a adoptar una postura internacional más agresiva, incluso fuera de los EE. UU. A medida que la Administración Raisi dirigió su atención hacia América Latina y otras regiones, en busca de una mayor participación internacional y la construcción de alianzas contra EE. UU., se encontró con una nueva generación de regímenes populistas antiestadounidenses que habían consolidado su poder. A su vez, estos buscaban nuevos socios fuera de la región para contrarrestar la influencia norteamericana. En términos más generales, las iniciativas del régimen de Raisi para ampliar sus socios en América Latina también encontraron terreno fértil en un número sin precedentes de nuevos gobiernos, tanto de derecha como de izquierda, que no estaban dispuestos a prestar atención a las preocupaciones de Washington en relación con su gestión de los asuntos internos o externos.

La reactivación de las relaciones de Irán con América Latina, como parte de su reapertura mundial, ocurrió en el contexto de un Washington DC paralizado por divisiones internas y alejándose de su atención anterior al terrorismo global, especialmente después de su retirada de Afganistán, para centrarse en el ascenso de China y la invasión rusa de Ucrania. El desafío que supone la reanudación de las relaciones de Irán con el hemisferio occidental se ve incrementado por China, que ha fortalecido económicamente a Irán a través de su propio compromiso, ayudándolo a gestionar su larga rivalidad con Arabia Saudita. Además, China alentó a los gobiernos de América Latina y el Caribe a sentirse económicamente y políticamente libres para colaborar con Irán, sin preocuparse por EE. UU.

El nuevo compromiso de Irán con la región adquiere especial relevancia, dado que el país busca aprovechar la polarización en Oriente Medio generada por los ataques terroristas perpetrados por Hamás el 7 de octubre de 2023 contra Israel, en los cuales presumiblemente tuvo un papel. A medida que Irán busca aprovechar la situación en el Medio Oriente para consolidar su papel como «protector» del pueblo palestino y líder regional, sus aspiraciones también podrían llevarlo a ampliar su participación en el «extranjero cercano» de los EE. UU., especialmente si el conflicto entre Irán y EE. UU. se convierte en hostilidades abiertas.

Este trabajo examina el nuevo compromiso de Irán en el área, incluyendo las actividades de grupos intermediarios como Hezbolá, y los desafíos que plantean en el territorio. Sostiene que el alcance y las posibles repercusiones que Irán puede lograr en su nuevo compromiso, así como los riesgos asociados, van más allá de sus esfuerzos anteriores durante la era de los regímenes populistas de izquierda de la “marea rosa”. Esto se debe a las sinergias entre la iniciativa iraní, la consolidación del poder por parte de los gobiernos antinorteamericanos del territorio y los cambios políticos sin precedentes en el área, que se alejan de la cooperación o deferencia hacia EE. UU.

Tendencias Generales de la Reincorporación de Irán al Continente Americano

Desde la época del presidente populista de izquierda, Hugo Chávez Frías, Venezuela se convirtió en el centro de gravedad de las operaciones de Irán en el continente americano, así como en el punto de lanzamiento de su actual reactivación de vínculos con la región. También sirvió como modelo de facto para las acciones que lleva a cabo con otros países.

En este sentido, Irán reactivó sus relaciones con otros países en 2020, cuando ayudó al sector petrolero de Venezuela en un momento de crisis para el régimen de Maduro, debido a su incapacidad para producir. Además, aumentó, en dicho país, la venta de armas, el codesarrollo y la cooperación agrícola. En 2022, Irán renovó y amplió sus lazos con otros estados antiestadounidenses, como Nicaragua, Bolivia y Cuba. Un símbolo de este nuevo compromiso fue el viaje que realizó, en 2023, Ebrahim Raisi, ministro de Defensa de Irán, y otros ministros a Venezuela, Nicaragua y Cuba. Poco después, recibieron a una delegación del Gobierno boliviano en Irán, donde firmaron un acuerdo de cooperación en materia de defensa con sus anfitriones iraníes.

La llegada del buque de guerra iraní Makran, junto con su escolta, el Dena, a Río de Janeiro, destacó la intención de Irán de expandir su compromiso más allá de su reducido grupo de actores antiestadounidenses. Brasil accedió al gesto militar de Irán, que, aunque limitado, fue simbólicamente importante. Esto fue posible gracias al regreso al poder del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, así como al surgimiento, en otros lugares de la región, de un número sin precedentes de gobiernos dispuestos a desafiar a EE. UU. en asuntos políticos y de seguridad.

Según el Fondo Monetario Internacional (FMI), en 2022, América Latina exportó bienes por un valor de 4.900 millones de dólares a Irán, principalmente a Brasil. Esto contrasta con los 186.000 millones de dólares en bienes y servicios que América Latina exportó a la RPC. Del mismo modo, América Latina solo importó 173 millones de dólares en bienes y servicios, en 2022, procedentes de Irán, en contraste con los 310.000 millones de dólares en bienes que la región importó ese año desde la RPC (casi dos mil veces más).

Aunque, como se mencionó anteriormente, la forma en que Irán se comprometió con la región cambió significativamente desde las presidencias de Mahmoud Ahmadinejad a Hussan Rouhani y Ebrahim Raisi, los objetivos estratégicos generales permanecieron relativamente constantes, los cuales incluyen el uso de sus relaciones en América Latina para sortear las sanciones y evitar el aislamiento internacional, así como mostrar a las audiencias nacionales su capacidad para hacerlo, al tiempo que desarrollaban opciones militares asimétricas en la región que podrían ser utilizadas contra EE. UU.

La historia de la implicación de Irán en América Latina mostró su continua disposición a emprender acciones agresivas contra los intereses de EE. UU., limitadas por la relativa torpeza al hacerlo. Entre los ejemplos se encuentran el papel de Irán en la dirección de los agentes que planificaron el atentado de 2007 contra el aeropuerto internacional John F. Kennedy, en Nueva York, el cual, finalmente, fue revelado y frustrado. También la receptividad de Irán a las propuestas, en 2012, de un grupo de profesores y estudiantes de informática de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) para montar ataques contra objetivos del Departamento de Defensa, expuestos no por las agencias de inteligencia, sino por la cadena de televisión estadounidense Univisión, la cual se había enterado del complot y convenció a uno de los estudiantes para que grabara las negociaciones. En 2011, el operativo iraní de la fuerza Qods Gholam Shakuri trató de reclutar a quienes creía que eran miembros del temido cártel mexicano de narcotraficantes denominados “Los Zetas” para asesinar al embajador de Arabia Saudita en Washington DC, una misión que resultó ser una operación encubierta de la Administración de Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés).

Los principales instrumentos de Irán para intervenir en América Latina siguen siendo una combinación de herramientas estatales y grupos interpuestos. Entre ellos se incluye el desarrollo directo de las redes humanas, mediante sus fuerzas Qods, como indirectamente por medio de la recaudación de fondos y otras actividades en la región de su proxy Hezbolá. Asimismo, a través de los centros islámicos, se obtuvo información y se pudo reclutar miembros, siendo complementadas con viajes pagados de jóvenes interesados a programas de adoctrinamiento y formación religiosa en el propio Irán. Este incluía un curso de aproximadamente dos meses en la ciudad iraní de Qom. Uno de los principales patrocinadores fue la organización Iran Ornate, dirigida por Mosheen Rabbani, vinculada a los atentados terroristas de Hezbolá contra la embajada israelí en Buenos Aires, en 1992, y contra el centro comunitario judío de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), en 1994.

Por otro lado, Irán colaboró en el ámbito de las armas, la industria petroquímica y, recientemente, la agricultura, como se analiza con más detalle en secciones posteriores. Las asociaciones superficialmente comerciales iraníes fueron empíricamente, en parte, un vehículo para ocultar sus actividades de codesarrollo armamentístico y para eludir las sanciones.

Participación Irán-Venezuela

La relación de Irán con Venezuela, eje de su compromiso en la región, comenzó con una coincidencia en los intereses estratégicos entre el movimiento populista de izquierda del expresidente Hugo Chávez Frías y los esfuerzos del entonces presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, por librarse de las sanciones, proseguir con el desarrollo de misiles y otros programas militares, así como demostrar a las audiencias internas de cada país que su régimen no estaba aislado internacionalmente para desarrollar opciones militares asimétricas y de otro tipo contra EE. UU.

Durante la era de Chávez, la relación entre ambos países se amplió, debido a un gran número de proyectos y acuerdos de cooperación, y más de ocho visitas de alto nivel entre el líder venezolano y su homólogo iraní. Al final de su etapa, más de 80 empresas iraníes operaban en Venezuela, más de 60 empresas conjuntas, y más de 270 memorandos de entendimiento definían dicha relación. En diversos grados, estos proyectos y acuerdos fueron un vehículo de “ayuda mutua”. En algunos casos, Irán actuó como intermediario con otros socios de Oriente Medio en detalles agrícolas y de otro tipo. Entre las instituciones que eludían las penalizaciones figuraba el Banco Binacional Irán-Venezuela (IVBB), creado en 2010. No obstante, esta entidad fue sancionada por la oficina de control y activos extranjeros del departamento del Tesoro de EE. UU., en 2018.

Entre las primeras colaboraciones armamentísticas irano-venezolanas figuraba la colaboración con la Compañía Anónima Venezolana de Industrias Militares (CAVIM) para el desarrollo de componentes de misiles y aviones no tripulados. Como primer indicador del contenido militar de la colaboración entre Irán y Venezuela en 2008, las autoridades turcas interceptaron 22 contenedores de transporte marítimo con destino a Venezuela con materiales que podían utilizarse para fabricar artefactos explosivos sofisticados. El suministro de drones a Venezuela, por parte de Irán, se confirmó en 2012.

Durante el primer periodo, como señala un informe del Departamento de Defensa de EE. UU. de 2010, Venezuela se convirtió en el punto de entrada de las fuerzas Qods iraníes, incluidos los vuelos regulares de la aerolínea venezolana Conviasa que iban desde Irán, pasando por Sirira y llegando a Caracas. Cabe destacar que estos fueron reanudados en 2023. En los últimos años, la aerolínea venezolana perteneciente a la Empresa de Transporte Aerocargo del Sur, SA (EMTRASUR) parece haberse convertido en un vehículo para los viajes subrepticios de los operativos Qods y otros altos cargos iraníes por la zona. Conforme lo señalan los informes, en 2013, funcionarios iraníes y venezolanos cooperaban en materia de inteligencia.

El suministro de pasaportes ilegítimos, por parte del régimen chavista y destacado por el expresidente venezolano Juan Guaidó, facilitó, posiblemente, la entrada de iraníes a la región. Así, Venezuela se convirtió en un centro clave para el apoyo de Irán a los centros culturales islámicos en toda el área, los cuales, entre otros fines, se utilizaron para reclutar a jóvenes interesados en el islam, así como para realizar actividades de divulgación y propaganda, y otras funciones en el área. Incluso, uno de los elementos del acuerdo de junio de 2023 entre Irán y Venezuela consistía en establecer centros adicionales.

Desde el 2019, Tarek al-Aissami desempeñó un papel clave en la relación con Irán, junto con otros dirigentes chavistas como Néstor Reverol y Hugo Carvajal. Su papel incluía la cooperación petrolera, en consonancia con su cargo al frente de Petróleos de Venezuela SA (PDVSA). Además, se habrían incluido otros aspectos, como las actividades de Hezbolá en el país.

El nuevo compromiso de Irán con Venezuela tuvo lugar en 2020, cuando la campaña de “máxima presión” de EE. UU. contra el régimen de Maduro profundizó sus desafíos económicos y políticos. El colapso de la producción petrolera venezolana, debido a las sanciones como a una significativa gestión errónea del sector por parte de Maduro, había provocado una grave escasez de gasolina que paralizó prácticamente todas las actividades económicas del país que dependían del transporte y los generadores eléctricos, profundizando la crisis del régimen.

En medio de la crisis, Irán jugó un papel clave en la reparación de las refinerías del régimen y en el suministro de gasolina para devolver una mínima funcionalidad a la economía venezolana, aliviando las presiones políticas sobre Maduro. Esta ayuda se hizo evidente cuando, en abril de 2020, la aerolínea iraní Mahan, empezó a realizar una serie de vuelos proporcionando expertos, componentes y material necesarios para reparar la refinería venezolana de Cardón. En mayo de 2020, Irán entregó al país los cinco primeros cargamentos de gasolina en camiones cisterna, 1,53 millones de barriles en total, valorados en 43 millones de dólares.

En los años posteriores, se realizaron múltiples entregas de otros productos petrolíferos de origen iraní en buques cisterna, con el propósito de mezclarlos con crudo pesado para su comercialización o procesamiento en refinerías venezolanas. Los analistas sostienen que el oro venezolano, obtenido principalmente de operaciones mineras ilegales en la región del Orinoco, fue utilizado como forma de pago por los servicios y productos iraníes. Para 2022, Irán había suscrito un acuerdo de reparación por la suma de 116 millones de dólares para la refinería El Palito, y se había comprometido a restaurar el complejo de la refinería de Paraguaná.

En el ámbito militar, Irán extendió su anterior colaboración con Venezuela en materia de drones y otros programas. De esta manera, en 2021, se hizo entrega de lanchas de ataque de la clase Zolfaghar, misiles antibuque Nasr-1, y más drones que, posteriormente, se exhibieron en desfiles militares venezolanos. Se destaca que militares venezolanos utilizaron drones armados, suministrados por Irán, en ataques contra disidentes de las Fuerzas Armadas Revolucionarios de Colombia (FARC) en el estado de Apure, en mayo 2022.

En junio de 2021, se produjo un acontecimiento destacado cuando el buque de guerra iraní Makran, acompañado por su buque escolta Sahana, emprendió un tránsito de alto perfil desde África hacia Venezuela. Durante este, se transportaron siete embarcaciones militares y otros equipos que se presumen estaban destinados a las fuerzas armadas venezolanas. Sin embargo, debido a la presión occidental, los barcos modificaron su rumbo antes de llegar a Venezuela.

Con respecto a la colaboración en entrenamientos, a partir de 2020, Irán empezó a instruir a las fuerzas especiales navales venezolanas, en sus instalaciones de Bandar Abbas, incluyendo un programa de adiestramiento en demoliciones submarinas. En julio de 2022, Irán participó, junto a Rusia, China y otros Estados de interés, en el ejercicio militar “Sniper Frontier”, organizado por Venezuela.

Mientras Irán seguía ampliando la cooperación con Venezuela en diversos ámbitos, en junio de 2022 firmó un acuerdo de colaboración multidominio de 20 años de duración, que abarca la ciencia y la tecnología, la agricultura, las comunicaciones y el turismo, entre otros rubros. En consonancia con el nuevo acuerdo, en septiembre de 2022, Venezuela transfirió 2,5 millones de hectáreas (4.000 millas cuadradas) de tierras a Irán, supuestamente para proyectos agrícolas, incluido el cultivo de maíz y soja, aunque los analistas occidentales expresaron su preocupación respecto a que la gran extensión de terreno y su ubicación, relativamente remota, puedan facilitar el entrenamiento militar o terrorista, entre otras actividades preocupantes.

En febrero de 2023, el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Hossein Amir Abdollahian, viajó a Caracas, Managua y La Habana, en lo que más tarde quedó claro que era coordinación y preparación del camino para una agenda fructífera en la posterior visita de Estado de junio de 2023 a cada uno de los tres países por parte del presidente Ebrahim Raisi, acompañado por su ministro de Defensa, Mohammad Ashtiani, y otro personal de nivel ministerial. La visita de Estado de Raisi a Venezuela produjo otros 12 acuerdos en una serie de puntos que van desde los “intercambios académicos”, pasando por la donación de automóviles, hasta la compra de ganado venezolano.

Participación Irán-Nicaragua

La participación de Irán en Nicaragua siguió el modelo establecido por sus actividades con Venezuela, aunque inicialmente las iniciativas fueron más limitadas y se encontraron con resistencia. En 2007, por ejemplo, tras una reunión entre Mahmoud Ahmadinejad y Daniel Ortega, actual presidente de Nicaragua, y la firma de una serie de acuerdos comerciales, Irán envió un equipo de reconocimiento a Monkey Point, una remota zona de la costa atlántica de Nicaragua, con el fin de evaluar la zona para la construcción de un puerto de 350 millones de dólares. Sin embargo, los lugareños se enfrentaron agresivamente al equipo, obligándolos a marcharse sin concluir sus negocios. Durante los 15 años siguientes, ambos países solo mantuvieron interacciones limitadas de alto nivel.

El reencuentro de Nicaragua con Irán comenzó en 2022, tras el de Venezuela. El iraní Mosheen Rezaei, implicado en el atentado terrorista de 1994 contra AMIA, estuvo presente en la inauguración. En mayo del mismo año, el ministro iraní de Petróleo, Javad Owji, viajó a Nicaragua para hablar sobre la colaboración en una refinería y en proyectos agrícolas, en paralelo al compromiso de Irán en Venezuela. Owji también se reunió con el parlamento nicaragüense, en el que los partidos de la oposición habían sido completamente eliminados.

La parada de febrero de 2023 en Managua por parte del ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Hossein Amir Ahdollahian, allanó el camino para la visita de Estado de junio de 2023 del presidente Ebrahim Raisi, acompañado por el ministro de Defensa, Ashtiani, entre otros. Como sucedió entre Irán y Venezuela, Irán y Nicaragua hablaron de cooperación en materia de defensa. En el ámbito comercial, como en Venezuela, donde los leales al chavismo estaban posicionados para beneficiarse de los acuerdos de cooperación agrícola y de otro tipo con Irán, el hijo de Daniel Ortega, Laureano, hombre clave para los compromisos comerciales internacionales, desempeñó un rol significativo en conversaciones sobre una renovada cooperación agrícola, petroquímica y de otro tipo.

Participación Irán-Cuba

La participación de Irán en Cuba, en términos de proyectos comerciales y otros tipos de cooperación, fue más limitada que la de Venezuela. El comercio global entre ambos países, en 2022, fue de apenas tres millones de dólares, casi en su totalidad las exportaciones iraníes a Cuba. No obstante, el entonces presidente iraní, Hassan Rouhani, visitó Cuba en septiembre de 2016 para “reafirmar la amistad” entre ambos gobiernos. Así, los dos regímenes autoritarios se comprometieron en cuestiones estratégicas.

Además, en 2021, durante las últimas fases de la pandemia, Irán y Cuba, cada uno con una industria biotecnológica inmadura, colaboraron para desarrollar una vacuna contra la COVID-19. Asimismo, al igual que con Venezuela y Nicaragua, en febrero de 2023, el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Hossein Amir Abdollahian, viajó a La Habana, a la que seguiría, en junio de 2023, una visita de Estado del presidente Ebrahim Raisi y una delegación que incluiría al ministro de Defensa, Ashtiani.

Durante la escala de Raisi en Cuba, los dos países firmaron seis acuerdos de cooperación en el ámbito político, “digital”, aduanas, electricidad, biotecnología y minería. Aunque las relaciones fueron históricamente cordiales, reflejaron la enemistad compartida con EE. UU. La reunión supuso un cambio con respecto al compromiso cubano anterior, de más bajo nivel. La voluntad de Cuba de entablar una relación comercial tan amplia con Irán fue similar a la firma de acuerdos de cooperación económica con Rusia, China y otros, lo que ilustró la desesperación del régimen por atraer recursos que pudieran ayudar a mantener la viabilidad de la economía.

Participación Irán-Bolivia

Al igual que con Nicaragua y, en cierta medida, Cuba, Irán participó con Bolivia siguiendo el modelo establecido por Venezuela. El anterior líder boliviano, el populista de izquierda Evo Morales, se reunió en múltiples ocasiones con su entonces homólogo iraní, Mahmoud Ahmadinejad. Bolivia compró piezas de aviones militares de Irán en 2007 y firmó un acuerdo de cooperación estratégica en 2008. En octubre de 2010, ambos líderes jugaron un simbólico partido de fútbol, buscando representar la amistad personal que cultivaban. La relación personal entre los dos líderes y la percepción que Morales tenía de un proyecto compartido entre sus naciones pueden haber influenciado su iniciativa en octubre de 2020, después de haber sido destituido del poder, debido a un intento de manipulación de las elecciones nacionales en 2019. En esa ocasión, el expresidente viajó, desde su exilio en Argentina, a Caracas para participar en una reunión entre Raisi y el presidente de facto de Venezuela, Nicolás Maduro.

Por otra parte, durante el anterior periodo de Morales, en 2012, Bolivia e Irán firmaron un cuestionable acuerdo antidroga, a pesar de las escasas pruebas de que la cocaína boliviana fuera a parar a Irán. Sin embargo, durante el mismo periodo, Bolivia estuvo limitada, en cierta medida, en sus relaciones con Irán por sus obligaciones públicas en virtud del derecho internacional. En 2011, por ejemplo, el gobierno de Morales se vio obligado a agilizar la salida del país del ministro de Defensa, Ahmad Vahidi, quien se encontraba de visita, pues había una notificación roja de Interpol en su contra.

Con respecto a la actual reanudación de las relaciones de Irán con Bolivia, cabe destacar que esta nación no fue incluida en el viaje del presidente iraní Raisi, su ministro de Defensa y otros ministros del gabinete al último destino, debido a las obligaciones legales de Bolivia, que anteriormente habían creado una situación embarazosa para el exministro de Defensa Vahidi. No obstante, pocas semanas después del viaje de Raisi a la región, una delegación boliviana que incluía a su propio ministro de Defensa, Edmundo Novillo Aguillar, viajó a Teherán, donde firmó una serie de acuerdos con el régimen de Raisi sobre temas como la cooperación en materia de narcotráfico y las capacidades de seguridad fronteriza. Irán calificó el acuerdo como un “modelo a seguir” para la cooperación de Irán con otros Estados del área.

En particular, el acuerdo incluyó el suministro de drones al país, así como otros artículos, lo que permitió aumentar sus capacidades militares en la sensible frontera con Perú, donde la importante población indígena Aimara de la región fronteriza desempeñó un papel clave en las protestas de diciembre de 2022 por la destitución del ahora expresidente Pedro Castillo Terrones y la violencia asociada, incluida la muerte de 16 lugareños en violentas protestas en Juliaca. El Gobierno argentino también cuestionó el apoyo de Irán a las capacidades militares bolivianas a lo largo de la frontera entre Bolivia y Argentina.

Participación Irán-Argentina

Antes de la amistad estratégica de Irán con Venezuela, establecida bajo el régimen de Hugo Chávez, Argentina fue una importante base de operaciones para la proyección de poder de la república islámica. Como se señaló anteriormente, diplomáticos iraníes como Mosheen Rabbani, entonces agregado cultural de Irán en Buenos Aires, fueron acusados por fiscales argentinos y otros de haber desempeñado un papel importante en el atentado del grupo terrorista Hezbolá contra la embajada israelí en 1992, donde perdieron la vida 29 personas y 242 resultaron heridas, así como el atentado de 1994 contra el AMIA, el cual causó la muerte de 85 personas y tuvo más de 300 heridos. Rabbani también estuvo implicado en el control de agentes de Hezbolá en el área, entre ellos Abdul Kadir y Abdel Nurwere, relacionados en la planificación de un atentado fallido en 2007 contra el aeropuerto John F. Kennedy de Nueva York. Además, se sospechaba que Rabbani era el controlador iraní de Muhammad Amadar, detenido en octubre de 2014 en el distrito de Surco, en Perú, con explosivos supuestamente destinados a atacar objetivos judíos en dicho país.

Debido a los atentados terroristas de Hezbollah de 1992 y 1994 en suelo argentino, los más mortíferos hasta la fecha en América Latina, además de la investigación de alto perfil del fiscal argentino Alberto Nisman, quien vinculó a Irán con Hezbolá en la planificación y la muerte de Nissman en condiciones cuestionables, el papel de Irán en el área siguió siendo un tema delicado en Argentina. Esa sensibilidad impidió a los gobiernos peronistas de centroizquierda, en particular al de Cristina Fernández de Kirchner, estrechar sus relaciones con Irán, aunque lo desearan.

La continua disposición de Argentina a cooperar legalmente en la lucha contra el terrorismo internacional, sea cual sea la postura política de la extrema izquierda argentina hacia Irán, creó problemas a la república islámica en su intento de reconstruir su compromiso en la región. En julio de 2022, Argentina registró un avión perteneciente a la aerolínea de carga venezolana EMTRASUR, dejando al descubierto que había estado volando a destinos dudosos correspondientes a zonas operativas clave de Hezbolá, en lugar de rutas lógicas para un carguero, y con una tripulación iraní vinculada a la fuerza Qods de Irán, incluido el piloto Gholamreza Ghasemi, un miembro de alto rango de la organización.

Participación Irán-Brasil

A diferencia de Venezuela, Brasil fue durante mucho tiempo el socio económico más importante de Irán en la zona, ya que representó el 85 % de sus importaciones y el 82 % de sus exportaciones al país. Sin embargo, a pesar de su peso en la relación económica del área con Irán, Brasil no siguió, en general, el ejemplo de Venezuela y otros regímenes populistas de izquierda que firmaron acuerdos de cooperación militar de alto nivel.

En su compromiso comercial, Irán fue durante mucho tiempo proveedor de fertilizantes a Brasil, producidos por su industria petroquímica. Con las restricciones impuestas a la capacidad de Brasil para comprar fertilizantes a base de nitrato a Rusia, la cuota de Irán en el mercado brasileño aumentó tras las interrupciones del suministro y la imposición de sanciones a Rusia. Recíprocamente, las compras más significativas de Irán a Brasil incluyeron cereales y carne.

Debido a la proximidad geográfica de Brasil con África, al otro lado del Atlántico, y a la relación comercial entre ambos países, Brasil también fue un importante centro logístico en la relación comercial de Irán con el continente. Republic of Iran Shipping Lines (RISL) mantuvo oficinas en Brasil. En agosto de 2023, Irán designó un agregado comercial en Brasil, lo que reflejó el deseo del régimen de ampliar su importante relación económica con el gobierno de Lula.

Más allá del comercio, el regreso de Lula y su Partido de los Trabajadores al poder en Brasil, en 2023, profundizó el interés del país en trabajar con Irán como socio político estratégico. En 2010, el anterior gobierno de Lula trató de imponer a Brasil, junto con Turquía, como negociador de un acuerdo nuclear entre EE. UU. e Irán. Basándose en esa postura, el Lula más radical que volvió al poder en 2023, en un contexto internacional en el que trabajar contra el “orden internacional basado en normas” occidentales tuvo más impulso, apoyó la inclusión de Irán en la organización ampliada de los BRICS, que culminó con su aceptación formal durante la cumbre de los BRICS en Johannesburgo, en agosto de 2023.

Como se señaló anteriormente, Lula fue más allá del compromiso de colaboración estratégica con Irán, demostrado durante su anterior mandato, al permitir que el buque de guerra iraní Macron y su buque de escolta Dena realizaran una escala en Río de Janeiro, en febrero de 2023.

En términos étnicos, Brasil, culturalmente diverso, contó con unos 200.000 musulmanes, aunque la mayoría fueron de etnia árabe, de ascendencia libanesa/siria, o conversos, más que persas. En junio de 2023, el ministro iraní de Cultura y Orientación Islámica, Mohammad-Mehdi Esmaeili, indicó sus planes de establecer un nuevo centro cultural iraní en el país.

Conclusiones

La renovada expansión del compromiso político, militar y de otro tipo de Irán con el hemisferio occidental es parte de su regreso global respaldado financieramente por China. Esto ocurre en un entorno internacional donde el interés por aislar y disciplinar a los actores no liberales ha disminuido considerablemente.

La escalada del conflicto en Oriente Medio, desencadenada por el asesinato de más de 1.400 israelíes el 7 de octubre de 2023 a manos del grupo terrorista Hamás, aumenta tanto la probabilidad como los riesgos de que Irán acelere y/o amplíe su presencia en América Latina. Esta estrategia complementaría los esfuerzos de Irán por presentarse a sí mismo como el «protector» de los Palestinos, a través de sus acciones en el conflicto de Gaza. En caso de que se produzca un enfrentamiento militar con EE. UU., como consecuencia de dicho conflicto, Irán podría intentar aprovechar sus redes en América Latina, a través de su aliado Hezbolá, para llevar a cabo ataques terroristas contra objetivos estadounidenses y proyectar otras amenazas en el «extranjero cercano» de los EE. UU.

El retorno de Irán tiene implicaciones significativas para EE. UU. y la región. Con su integración en los BRICS y una base de poder consolidada que incluye aliados como Venezuela, Nicaragua, Bolivia y Cuba, así como otros actores clave como Brasil, tiene el potencial para desarrollar lazos económicos y de otro tipo más sólidos en la región de lo que había tenido anteriormente.

Dado que Irán tendrá recursos limitados y se centrará principalmente en su propia región, sus actividades en América Latina fortalecerán la dinámica de otros actores extrarregionales como China, así como de grupos subnacionales y transnacionales como Hezbolá, con los cuales colabora a nivel mundial como sustitutos. Esto complicará la tarea de los planificadores estratégicos estadounidenses al calcular el alcance de su influencia en la región.

Por último, a pesar de que el gobierno de EE. UU. se enfrenta a varios desafíos estratégicos tanto en América Latina como en el resto del mundo, es de vital importancia que se dedique, una vez más, a prestar atención al nuevo compromiso de Irán y a las implicaciones que esto conlleva. Esto se debe a que América Latina es la región con la cual la prosperidad y seguridad de EE. UU. están directamente vinculadas, a través de conexiones geográficas, comerciales y familiares.

El Dr. Evan Ellis es profesor investigador de Estudios Latinoamericanos en el Instituto de Estudios Estratégicos del Colegio de Guerra del Ejército de los Estados Unidos,

Este artículo ha sido publicado inicialmente en la Revista Seguridad y Poder Terrestre
Vol. 2 Núm. 4 (2023): Octubre a Diciembre

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