El Sáhara como Vodevil: viajes premeditados y propaganda viral

¿Dónde estaban estos principios en 2022 cuando tenían poder real?

Hace escasas fechas, en El Aaiún, se repitió una farsa que se ha vuelto rutinaria: una delegación liderada en este caso por el consejero del Cabildo de Gran Canaria, Carmelo Ramírez (Nueva Canarias) y Noemí Santana (Podemos), intentó desembarcar del avión sabiendo de antemano que sería bloqueada. No fue activismo espontáneo. Fue teatro con guión predeterminado, video grabado, y distribución mediática planificada. Se repite lo del año pasado: comienza la temporada de viajes impostados. 

Desde hace años, políticos, periodistas y activistas viajan al Sáhara con certeza matemática de que sus visas serán rechazadas. No buscan entrar; buscan montar el número y a ser posible grabarlo. El objetivo es claro: un vídeo viralizado en redes del que se terminen haciendo eco en medios y que se traduzca en el habitual autobombo. 

Es el ciclo perfecto de propaganda: 1) Viajan sabiendo que les denegarán la entrada; 2) Una vez ocurre, graban video sobreactuado o exagerando la situación; 3) Viralizan acusando falsamente de "represión" o "expulsión" donde simplemente hay denegación de visa; 4) Lo capitalizan con apariciones mediáticas y notoriedad pública. 

Así funcionan estos "peregrinajes al Sáhara". Funcionan, también, porque algunos medios españoles aceptan la narrativa sin contrastarla. Afortunadamente, ahí están sus propios vídeos para dejarlos en evidencia. 

Una vez en tierra, aún a bordo, pero con las puertas abiertas, el sempiterno consejero del Cabildo espetó de forma vehemente a los funcionarios que "están pisando territorio español, no marroquí ni saharaui, porque está usted dentro del avión. Y eso es ilegal, sin permiso del capitán". Jurídicamente insostenible, además de falso, ya que los funcionarios nunca penetraron en el avión, como se aprecia en el vídeo

El Convenio de Chicago (1944), el de Tokio (1963) y la práctica internacional son claros

Cuando una aeronave comercial aterriza y queda estacionada en un aeropuerto extranjero, el Estado en cuyo territorio se encuentra ejerce plena soberanía y aplica sus leyes de inmigración y seguridad. La vieja leyenda de que "dentro del avión rige el territorio del país de la matrícula" sólo tiene sentido limitado para ciertos delitos cometidos en vuelo, pero no bloquea en absoluto las competencias del Estado donde el avión está físicamente en tierra. El momento en que se abre la puerta y se coloca la escalerilla marca, en la práctica, el inicio visible del control fronterizo. Aunque las razones esgrimidas por el consejero en el vídeo se ajustan únicamente al interior del avión. 

Que los agentes marroquíes permanecieran hieráticos en la escalerilla, sin franquear el umbral de la puerta, no es una cesión de derechos ni una prueba de que "necesiten permiso del capitán"; es precisamente un gesto de contención y deferencia hacia este que refuerza la idea de que el conflicto se sitúa en la cuestión de entrada al país, no dentro del avión. La autoridad del comandante existe para mantener el orden y la seguridad a bordo, y para colaborar con las autoridades del Estado donde aterriza, no para erigirse en una especie de gobernador soberano que pueda vetar la presencia de funcionarios de inmigración en un aparato que ya está en destino, tal y como afirmaban alegremente los miembros de la delegación pro-polisario

Ramírez, que se presenta como consejero institucional, debería saberlo. Pero cuando la propaganda manda, el rigor jurídico se sacrifica. Más sorprende si cabe cuando estos mismos argumentos se repitieron en viajes similares, como en el de la Asociación de Juristas por el Sáhara de Inés Miranda el pasado año. Sorprende, sobre todo, que, como juristas que son, utilicen dicha falacia argumentativa para que cale en una opinión pública que ellos bien saben que no se van a molestar en contrastar. Al final, por mucho que repitan mil veces esa mentira no se va a convertir en verdad. Pero sí que acaban generando un bulo entre la población que les favorece mientras nadie lo contraste. 

En el vídeo que ellos mismos difundieron, queda grabada la escena más reveladora de este numerito teatral cuidadosamente preparado: un speech de varios minutos de Ramírez en la puerta del avión, dirigiéndose al funcionario marroquí a la vez que se giraba hacia su acompañante que grababa con su móvil. Con un tono tan mitinero como bravucón, que pondría a prueba la paciencia de cualquiera, en su alocución se vertían todo tipo de proclamas, afirmaciones provocadoras y desplantes que, seguramente, buscaban algún tipo de reacción enérgica o represalia por parte de las autoridades, con el estudiado fin de escalarlo mediáticamente, cosa que evidentemente nunca sucedió. 

Así, el consejero Ramírez, poco contenido —por no decir alterado— desafía a un segundo funcionario marroquí que aparece en la imagen con gorra que también les filma desde la escalerilla: "Eh tú, al que está al otro lado, ¿por qué no quitas eso de ahí? —refiriéndose al móvil en su mano grabando la escena— Tú estás en territorio español, tienes que quitar eso de ahí. La mano no te la permitimos", mientras le da manotazos para apartar un móvil que supuestamente “invadía suelo español”. Una escena ridícula cuyo visionado produce risas y vergüenza ajena a la par. 

Mientras, los funcionarios impertérritos y sin cruzar jamás el límite de la puerta, ejercían su derecho a documentar de forma análoga desde la escalerilla. Pero esa actitud crispada y agresiva hacia la autoridad local bien podría haberle costado al consejero Ramírez un arresto en cualquier otro país, incluido el nuestro. 

Los funcionarios marroquíes en El Aaiún cumplieron su deber profesional. Protegieron fronteras y aplicaron regulaciones migratorias conforme a su normativa. Su actitud descrita como prepotente en el vídeo de propaganda no era represión: era profesionalismo. No dialogaron porque no había nada que dialogar. Ramírez venía a grabar un incidente predeterminado y a hacer postureo, tal y como se ha demostrado después al hacerlo viral. 

Tal vez lo más embarazoso fue comprobar como el comandante de la aeronave, ante los repetidos requerimientos de amparo reclamados por la delegación canaria, tuvo que decirles en un momento dado “Pero a ustedes ¿esto ya les ha pasado más veces?”. Siendo la respuesta de Ramírez afirmativa, el comandante repreguntó ¿Pero ya sabían antes de venir lo que iba a pasar? Es que ya sabemos que hay tres pasajeros…que siempre pasa lo mismo, vamos”, comentó visiblemente molesto. La operativa de la aerolínea estaba siendo entorpecida y los pasajeros del siguiente vuelo no podían embarcar por obra y gracia de Carmelo Ramírez. Un papelón en toda regla para el comandante. Eso sí, una conversación muy reveladora: es un hecho que pasa en repetidas ocasiones

En paralelo a esto, tenemos la hipocresía de Podemos. Noemí Santana viajó con Ramírez. Pero hay una ironía documentada que define la trayectoria política de esta formación: Podemos era socio de Gobierno en 2022, cuando España giró hacia la autonomía marroquí. Entonces, silencio completo. Lealtad de coalición, dijeron. Pablo Iglesias, vicepresidente entonces, afirmó en prime time televisivo cuando fue interpelado por el tema que "la política exterior la marca la ministra de Exteriores y el presidente del Gobierno" y que por "lealtad y respeto a las competencias de cada uno", Podemos no intervenía. Ahora están en la oposición, sin responsabilidades de Gobierno todo es más sencillo. De repente reaparecen los principios cuando ya no se pisa moqueta. De hecho, hace pocas semanas tuvimos a Irene Montero grabando videos en Tinduf para viralizar en redes. Capital político sin riesgo. Sorprende que el Polisario no les afee su conducta y los reciba como si nada, porque en realidad, se están aprovechando de ellos ¿Dónde estaban estos principios en 2022 cuando tenían poder real? 

Lo último que necesita este desgastado conflicto es un vodevil propagandístico por estos profesionales de la política solo han encadenado puestos durante su trayectoria política. Tal vez sea la irrelevancia institucional que se avecina. Se acaba el eterno ciclo de la vida política para algunos. Con suerte, en las autonómicas de 2027, puede que “los jubilen” tras el reciente desguace interno de su partido (Nueva Canarias). Y el Cabildo deje de ser cortijo de un solo partido para beneficio selectivo de otros actores como el Frente Polisario, que recibe ayudas, pero no rinde cuentas ni se sabe de ellas una vez llegan a su supuesto destino.  

Los ciudadanos merecen representantes serios. El teatro de los viajes al Sáhara es predecible y exhibicionista. Que se repita sería a vergonzante. Dedíquense a lo que de verdad es de interés para los ciudadanos que representan, y menos a los suyos propios o militancias personales a cuenta del cobijo institucional que los votos les proporcionan.