Opinión

Soberanía africana

PHOTO/ATALAYAR/GUILLERMO LÓPEZ - II Conferencia Africana sobre Reducción de Riesgos Sanitarios en Marrakech
photo_camera PHOTO/ATALAYAR/GUILLERMO LÓPEZ - II Conferencia Africana sobre Reducción de Riesgos Sanitarios en Marrakech

Es la hora de África. Lo lleva siendo desde hace algunos años, pero ahora se trata de promover y ejercer la soberanía africana en el ámbito de la salud. 

Los países africanos están dando pasos significativos con el objetivo claro de sentar las bases para construir y desarrollar una estrategia transversal que reduzca los riesgos naturales y sanitarios en todo el continente. La experiencia de la COVID ha servido para demostrar que el grado de desarrollo de los países puede ser relevante en cuanto a los recursos disponibles, pero no es determinante a la hora de afrontar el enorme desafío social, económico y político que supuso la pandemia. 

Hay muchos expertos de 80 países, que se dieron cita en Marrakech para celebrar la II Conferencia Africana para la Reducción de Riesgos Sanitarios, que advierten que vendrán otras pandemias tan letales o más que la de la COVID-19 y es necesario, algunos insisten en que es imprescindible, que la prevención de riesgos sea una realidad. 

El planteamiento que recoge la Carta de Marrakech no se limita a los aspectos médicos y de atención sanitaria. El tratamiento amplía de manera transversal y con prioridad aspectos que inciden, de una manera o de otra, en la salud de las personas como es el agua, la seguridad alimentaria y el medio ambiente. Sin olvidar la tecnología, la investigación, los avances industriales y las diversas políticas de prevención que tiendan a poner soluciones a situaciones graves como el último terremoto en Marruecos. 

La diplomacia de las vacunas, su producción, su eficacia y, sobre todo, su distribución discriminatoria según la capacidad financiera de cada uno es el detonante que impulsa con contundencia y convicción a los africanos a desarrollar sus propias políticas que reduzcan en lo posible los riesgos sanitarios y poder asumir una capacidad hospitalaria y de atención suficiente para la población. 

El liderazgo de Marruecos en esta iniciativa va más allá de un interés partidista coyuntural y se combina con el empuje que demuestran otros países con la celebración de cumbres sobre el clima como la de Kenia y con la participación en Marrakech de expertos de países como Sudáfrica o Argelia, cuyas relaciones políticas con Rabat no son las mejores en este momento. 

Las intervenciones sucesivas en esta conferencia incidieron constantemente en la toma de decisiones por parte de los africanos en favor de los intereses propios y con la conciencia clara de implantar una soberanía que les permita tomar sus propias decisiones y emprender los proyectos necesarios en cada uno de los terrenos. Desde la descarbonización de las economías para cuidar el medio ambiente, las desaladoras y otros proyectos para garantizar el agua, las medidas imprescindibles para lograr la seguridad y soberanía alimentaria. Se trata de una África unida y solidaria, abierta a la colaboración internacional.