Golf en Marruecos, un motor imparable de su desarrollo turístico
La competición final reunió a 72 jugadores, de ellos 40 españoles, procedentes especialmente de Andalucía, Levante y Cataluña, que se enfrentaron a una nutrida representación de jugadores locales, marroquíes, franceses, ingleses y alemanes, residentes en estas localidades marcadas aún por el recuerdo del legado español, potenciado ahora tanto por el renovado auge del castellano como de la implantación y afianzamiento de numerosas empresas e inversores del otro lado del Estrecho de Gibraltar.
Además de la euforia que ha desatado la próxima celebración de la Copa Mundial de Fútbol de 2030, Tánger tendrá para tal fecha terminado, en el lugar que ocupara el antiguo puerto mercante, una gigantesca Marina con más de mil atraques para barcos deportivos y de recreo, y ofrecerá la opción de al menos los tres campos del Houara Golf Club, Cabo Negro y el Royal Country, esté último construido en 1914, lo que le convierte en uno de los más antiguos y emblemáticos del continente africano.
El primero, diseñado por Graham Marsh y el mítico ganador de Augusta en el año 2000 Vijay Singh, ocupa 110 hectáreas junto a un bosque protegido y dunas, vegetación mediterránea y vistas al mar y al Estrecho de Gibraltar, situado en las cercanías de Asilah, el típico pueblo de pescadores a orillas del Atlántico.
El Royal Golf Cabo Negro está enclavado en la urbanización más exclusiva de la antigua capital del Protectorado Español, Tetuán, y escenario de la grabación de la película “El tiempo entre costuras”, basada en el libro homónimo de María Dueñas. Diseñado por Cabell B. Robinson e inaugurado en 1976, está situado en la ladera del Rif y está rodeado de dunas, lagunas, ríos, pinos y eucaliptos, con un aire salvaje en algunas zonas.
En cuanto al Royal Country Club de Tánger, fue diseñado por los británicos Henry Cotton y Frank Pennink en 1914, y renovado en 2021, mezclando en su recorrido la dificultad técnica con las calles amplias para los pegadores más acreditados.
Anas Medouar, uno de los organizadores del Torneo Ciudad de Tánger, que trabajó durante diez años en el diseño y desarrollo de campos de golf en España, nos manifiesta que ha emprendido una intensa campaña de correspondencia con campos españoles situados en las zonas más turísticas de Murcia, Alicante y Costa del Sol, que se están viendo nuevamente saturados tras la crisis provocada por la pasada pandemia.
Aprovechando la ya acreditada experiencia española para haber convertido, por ejemplo, la Costa del Sol en Costa del Golf, las autoridades y los empresarios marroquíes han acogido con buenos ojos este indudable motor de desarrollo, lo que está desembocando en la construcción de nuevas urbanizaciones, impulso por lo tanto de nuevos empleos, cada vez más especializados, en la industria del golf: gerencia de campos, administración, jardinería, mantenimiento, industrias auxiliares y, por supuesto, toda la gama de servicios de entretenimiento y restauración anejos, lo que ya se está traduciendo en nuevos empleos para una población insultantemente joven, ya que la edad media de Marruecos se sitúa en los 29 años.
El país recibió en el último ejercicio más de ocho millones de turistas, pero con una proyección a futuro que multiplica varias veces esa cifra. Lejos de plantearlo como una competición para arrebatar una buena porción del turismo del levante y sur de España, los promotores prefieren optar por la colaboración, lo más intensa posible, con los empresarios y dirigentes españoles que, merced al golf, han cambiado el panorama y el nivel de calidad que exige una actividad deportiva y recreativa, cuyos practicantes gastan diez veces más que cada turista de sol y playa.
En cuanto a la XVII edición del Ciudad de Tánger, los jugadores locales Jean-Claude Charlo y Jason Scott Hovingh coparon las dos primeras plazas en hándicap mientras que los también locales Mohamed Achakkar, Hicham Khatabi, Hassan Houhriz y Achraf El Harram se hicieron con las cuatro primeras plazas en scratch. Antonio García fue el primer español en ambas clasificaciones, mientras que Pedro González, de Atalayar, hubo de conformarse con el decimoquinto puesto de 72 participantes. No está nada mal.