Indra está a las puertas de conseguir la propiedad de Hispasat y el control de Hisdesat
- Bendecida por Moncloa para liderar la industria aeroespacial y de Defensa
- La batalla es ahora y no podemos esperar mucho más
Es cuestión de pocas semanas. Indra tiene totalmente encauzada y a punto de concluir la compra de Hispasat a Red Eléctrica de España (Redeia), entidad que desde febrero de 2020 preside Beatriz Corredor, ex ministra de Vivienda entre 2008 y 2010 en el Gobierno del presidente José Luis Rodríguez Zapatero.
La adquisición por parte de Indra del principal operador español de comunicaciones comerciales vía satélite se hará efectiva “en la segunda quincena de noviembre o en los primeros días de diciembre”, confirman directivos conocedores del proceso. Ya se han superado casi todas las aprobaciones regulatorias de las administraciones públicas españolas y de los países donde presta servicio alguno de los diez satélites de la flota de Hispasat, empresa que dirige Miguel Ángel Panduro desde 2019, que desde hace 30 años es tractora de la industria espacial española, papel que comparte en los últimos 20 con Hisdesat.
Los miembros del Consejo de Administración de Indra, en su reunión del 29 de octubre, han dado luz verde a la adquisición del 89,68 % de Hispasat. El resto del paquete accionarial está en poder de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI, que tiene en sus manos el 10,32 %), tras adquirir el 1 de abril el 2,91 de la participación que estaba en manos del Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación, (CDTI, empresa pública empresarial del ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades).
La firma de la transacción por un montante de 725 millones de euros se remonta al 3 de febrero, lo que significa que cuando la compra sea efectiva habrán pasado al menos diez meses. Uno de los hitos finales que queda pendiente de obtener es el de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). El citado organismo “ya tiene a punto la autorización para que la posición de control sobre Hispasat se transfiera de manos de Redeia a las de Indra”, confirman profesionales conocedores de la operación.
El plácet de la CNMC es el paso preceptivo final para que el Consejo de ministros conceda el visto bueno a la compraventa, ya que la Sociedad Española de Participaciones Industriales (SEPI mantiene en Indra un paquete accionarial del 28 % y en Hispasat del 10,32 %). La apuesta de Indra por la compra de Hispasat se justifica en la voluntad de su consejero delegado, José Vicente de los Mozos, de conseguir una triple carambola.
Bendecida por Moncloa para liderar la industria aeroespacial y de Defensa
Por un lado, al añadir Hispasat e Hisdesat a su cartera de empresas, se incrementaría el volumen de negocio consolidado de la tecnológica, con lo que mejoraría de forma sustancial su posición en el escalafón de las grandes empresas del sector mundial de la defensa. En segundo lugar, reforzará las capacidades de Indra Space, su nueva filial, que ya cuenta con Deimos, dedicada a la integración de satélites y subsistemas críticos, software de control y misión, así como de vigilancia y el seguimiento espacial, una compra que se anunció en agosto de 2024 y concluyó en octubre del mismo año.
En tercer término, lugar, Indra aspira a obtener el control sobre Hisdesat, la joya de la corona de Hispasat, sociedad que capitanea Miguel Ángel García Primo y cuyo principal cliente es el ministerio de Defensa a través de sus satélites de comunicaciones seguras Spainsat NG y de observación de la Tierra con tecnología radar. Hasta tal punto resulta una operación estratégica incluir a Hisdesat a la cesta de la compra de Indra que, en el acuerdo de febrero con Redeia figura una cláusula que exige que, para que la compra de Hispasat llegue a buen fin, Indra debe asumir el control accionarial sobre Hisdesat.
Hoy, Indra ya ostenta el 7 % de Hisdesat, que se elevaría hasta el 50 con la compra de Hispasat, que posee el 43 %. Los otros accionistas de Hisdesat son Isdefe, compañía pública de consultoría e ingeniería adscrita al ministerio de Defensa, que ostenta el 30 %, y las empresas Airbus Defence & Space y Sener, que poseen el 15 y el 5 %, respectivamente.
Es patente que Indra juega con el beneplácito del ministerio de Defensa y de la Moncloa. El ejemplo más cercano ha tenido lugar el 30 de octubre, durante el Segundo Encuentro Nacional del Ecosistema de la Innovación organizado por Indra, que reunió en Madrid a cerca de 600 empresas e instituciones.
La secretaria de Estado de Defensa, Amparo Valcarce, ha solicitado a Indra que “ejerza un liderazgo abierto, responsable y que impulse el sector, incorporando a todo el ecosistema”. La respuesta de la tecnológica fue “reafirmar su compromiso como empresa tractora de los Programas Especiales de Modernización, como palanca para reforzar la competitividad del sector y convertirlo en referente en la Europa de la Defensa”.
Mientras la tecnológica que preside Ángel Escribano cierra el capítulo de la compra de Hisdesat y se apodera del control de Hisdesat, en la esfera espacial internacional queda patente que, como dice el refrán español, el que no corre, vuela. La alerta la ha hecho sonar el propio consejero delegado de Hispasat en su intervención en el foro titulado “La industria de defensa española en el nuevo escenario europeo” organizado en Madrid por el diario económico El Economista.
La batalla es ahora y no podemos esperar mucho más
Miguel Ángel Panduro ha advertido a los altos mandos de las Fuerzas Armadas, altos cargos del ministerio de Defensa y directivos del sector aeroespacial y de defensa que la Unión Europea “afronta un momento muy complicado” al haber aparecido “alguien que ha hecho una disrupción”, en velada referencia al magnate norteamericano Elon Musk y su compañía SpaceX.
Ha recordado que Europa, con el lanzador Ariane 5, “tenía una gran participación en los lanzamientos espaciales a nivel global” pero que ahora, con el Ariane 6, “intenta ver si es capaz de resituarse en el mercado” y encontrar un hueco para poder competir con el monopolio internacional que ejerce la familia de cohetes Falcón de Elon Musk.
Panduro ha subrayado que hace menos de diez años, las grandes compañías europeas “tenían una gran cuota de mercado en la producción de satélites”, pero que ya no es así. Anticipó la “posible fusión de una parte de fabricantes de satélites” ‒que se siete días después de pronunciar sus palabras se produjo entre Airbus, Leonardo y Thales‒ y dejó caer que las fusiones “también ocurrirán entre los operadores de comunicaciones”, ámbito en el que se encuentra Hispasat.
“Qué tiene que hacer España” se pregunta Panduro. Su respuesta es un aviso a las autoridades del Gobierno al resaltar que “una amenaza es también una oportunidad” y que “podremos estar o no en las fusiones, pero es muy importante que España sepa ocupar la posición que le corresponde”. Y sentenció: “créanme, la batalla es ahora, y no podemos esperar mucho más”, a lo que añadió que las autoridades españolas deben ser conscientes que, “el sector espacial, a diferencia de muchos otros, depende de la inversión público, tanto en España como en el resto del mundo”.
La advertencia de Miguel Ángel Panduro se ha anticipado una decena de días al programa europeo de Resiliencia desde el Espacio, una iniciativa de cooperación entre la UE y la ESA. Presentado el 28 de octubre en Bruselas por el comisario europeo de Defensa y Espacio, el lituano Andrius Kubilius y por el director general de la Agencia Espacial Europea (ESA, el austriaco Josef Aschbacher), es una iniciativa que aspira a contar con un presupuesto de 1.000 millones de euros del Plan Financiero Plurianual 2028-2034 de la UE.
Su finalidad es aunar los recursos espaciales nacionales y desarrollar nuevas capacidades de inteligencia, vigilancia, observación, comunicaciones seguras, navegación e Internet de las Cosas (IoT para reforzar la resiliencia, la autonomía y la seguridad de la UE). El programa europeo de Resiliencia desde el Espacio constituye el primer pilar programático que debe sustentar el futuro Servicio Gubernamental de Observación de la Tierra (EOGS) de Bruselas y se debatirá en la reunión de ministros de la ESA que se celebrará los días 26 y 27 de noviembre en Bremen (Alemania).


