Los ataques entre el PKK y el Ejército dejan a Turquía al borde de la guerra civil

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Pie de foto: El PKK incrementa sus atentados

Miles de manifestantes nacionalistas han atacado numerosas oficinas -incluida su sede en Ankara- del Partido Demócrata de los Pueblos (HDP) acusado por Erdogan de apoyar al movimiento rebelde. Esta escalada en los enfrentamientos ha hecho añicos las conversaciones de paz iniciadas en 2012 para poner fin a un conflicto entre el Estado turco y los rebeldes kurdos.

Turquía puede estar al borde de una guerra civil. Los sangrientos ataques de los rebeldes del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) contra el Ejército turco suscitaron la cólera de los nacionalistas y de los simpatizantes del gobierno, que multiplican acciones contra el principal partido prokurdo del país.

Por segunda noche consecutiva, miles de manifestantes nacionalistas han atacado numerosas oficinas -incluida su sede en Ankara- del Partido Demócrata de los Pueblos (HDP) acusado por el gobierno del presidente Recep Tayyip Erdogan de apoyar al movimiento rebelde.

"Estas campañas de ataques están dirigidas por una sola mano, la del Estado", ha indicado a la prensa el copresidente del HDP, Selahattin Demirtas.

7.000 personas protestan contra el PKK

Cerca de 7.000 personas se han manifestado en Ankara para denunciar el "terrorismo" de los rebeldes del PKK y un centenar han asaltado las oficinas del HDP en el barrio de Kavaklidere e incendió parte de las instalaciones. Según Demirtas hubo "más de 400 ataques" contra su movimiento.

Además, algunos partidarios del gobierno, que reprochan al diario Hürriyet sus críticas al presidente islamoconservador, atacaron su sede en Estambul por segunda vez desde el domingo.

El primer ministro Ahmet Davutoglu ha lamentado estos disturbios y lanzó un llamamiento a la calma. "Atacar a la prensa y a las propiedades de partidos políticos es inaceptable" ha escrito en Twitter.

"Hago un llamamiento al sentido común de mis conciudadanos", ha declarado por su lado el jefe de fila de la oposición socialdemócrata en el parlamento, Kemal Kiliçdaroglu.

Bombardeos contra los rebeldes

Desde finales de julio, el Gobierno turco ha ordenado una serie de bombardeos aéreos contra las bases de los rebeldes kurdos en el norte de Irak, en represalia por los ataques rebeldes contra sus fuerzas de seguridad.

Según un último balance de la prensa progubernamental, desde finales de julio los enfrentamientos han causado la muerte de un centenar de soldados o policías y de un millar de rebeldes.

Esta escalada en los enfrentamientos ha hecho añicos las conversaciones de paz iniciadas en 2012 para poner fin a un conflicto entre el Estado turco y los rebeldes kurdos que ha dejado unos 40.000 muertos desde 1984.

Además, el sudeste de Turquía, donde hay una mayoría kurda, está sumido en un estado de guerra. Cerca del 20% de los 76 millones de turcos son de origen kurdo y viven esencialmente en esta región del país.

Escalada de violencia

Así, el domingo y el martes dos emboscadas causaron la muerte de 30 soldados y policías turcos. En represalia, cazas F-16 y F-4 de la aviación turca bombardearon varias veces las bases de retaguardia del PKK en las montañas del norte de Irak, y fuerzas especiales turcas ingresaron en territorio iraquí, por primera vez en cuatro años, en pos de rebeldes kurdos.

Esta escalada de violencia preocupa cuando faltan menos de dos meses para las elecciones legislativas anticipadas convocadas por Erdogan para el 1 de noviembre.

En los comicios del 7 de junio, el AKP perdió la mayoría absoluta que tenía en los últimos 12 años en el parlamento. El jefe de Estado espera que su partido la recupere en noviembre para instaurar un régimen presidencialista fuerte.

Demirtas, pero también otras fuerzas de oposición, acusan a Erdogan de avivar el conflicto kurdo para facilitar la concreción de sus ambiciones políticas.

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