“No quiero venganza, solo quiero justicia”, claman las víctimas. Los acusados, dos presuntos miembros del servicio de inteligencia de Bachar al-Asad

Comienza en Alemania un juicio histórico por crímenes contra la humanidad cometidos en Siria

photo_camera AFP/RAMI AL-SAYED - Civiles sirios que huyen de la ciudad de Deir Ballut para dirigirse a zonas más seguras

El primer juicio contra dos presuntos miembros de los servicios de inteligencia del presidente sirio Bachar al-Asad, acusado de cometer crímenes de lesa humanidad, incluyendo tortura y violencia sexual, comienza este jueves. Sin embargo, este proceso no se celebrará en la Corte Penal Internacional de la Haya, sino que tendrá lugar en Coblenza, una ciudad alemana situada a las orillas del río Rin.

El principio de justicia universal permite a países como Alemania incoar causas relacionadas con crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad o genocidio, cometidos más allá de sus fronteras. Así, esta premisa ha permitido a los tribunales alemanes acusar a Anwar Raslan y Eyad al-Gharib, presunto ex oficial de inteligencia y subordinado de rango inferior de la Dirección General de Inteligencia de Siria, respectivamente, por presuntos crímenes de guerra. La Dirección General de Inteligencia de Siria -conocido como Mukhabarat- es uno de los principales organismos de inteligencia del país. 

La organización humanitaria Human Rights Watch considera que “los casos de jurisdicción universal son una parte cada vez más importante de los esfuerzos internacionales por hacer que los responsables de las atrocidades rindan cuentas”. Además, este tipo de juicios permiten “tratar de manera justa a las víctimas que no tienen a dónde acudir, disuadir de cometer futuros delitos y ayudar a garantizar que los países no se conviertan en refugios seguros para los violadores de los derechos humanos”, han asegurado. “Con otras vías de justicia bloqueadas, los enjuiciamientos penales en Europa ofrecen esperanza a las víctimas de los delitos en Siria que no tienen lugar al que acudir”, ha destacado Balkees Jarrah, director adjunto de Justicia Universal de la ONG. “El juicio de Coblenza demuestra que los tribunales -incluso a miles de kilómetros de distancia del lugar donde se cometieron las atrocidades- pueden desempeñar un papel fundamental en la lucha contra la impunidad”, ha añadido. 

Este juicio histórico es fruto de una investigación realizada gracias a una serie de denuncias penales presentadas por la organización alemana de derechos humanos, el Centro Europeo de Derechos Constitucionales y Humanos (ECCHR), junto con abogados, activistas, supervivientes de torturas y sus familiares sirios. Tanto Anwar R. como Eyad A. fueron detenidos en Alemania en febrero de 2019 y, desde entonces, se les acusa de ser presuntos miembros de los servicios de inteligencia sirios. No obstante, esta investigación ha indicado que ambos acusados podrían haber desertado en 2012 y haber entrado en Alemania como solicitantes de asilo en julio de 2014 y abril de 2018. 

Sin embargo, los delitos que cometieron uno y otro pueden hacer que sus penas sean totalmente diferentes. Por un lado, Anwar R. es un presunto ex funcionario del Gobierno sirio de mayor rango, acusado por la Fiscalía alemana de supervisar la tortura de detenidos entre abril de 2011 y septiembre de 2012. Al parecer, Anwar R. era responsable de la sección de investigaciones del centro de detención de al-Khatib de la Dirección General de Inteligencia en Damasco, también conocido como ‘Rama 251’, según datos a los que ha tenido acceso Human Rights Watch. Durante este período -subraya la Fiscalía- Anwar R. y sus subordinados llegaron a torturar a más de 4.000 personas utilizando técnicas diferentes, desde palizas hasta descargas eléctricas. Además de este tipo de actos, Anwar R. también está acusado por 58 cargos de asesinato, así como de violación y agresión sexual con agravantes. Todas estas acusaciones hacen que este sospechoso se enfrente a una pena de cadena perpetua. 

Por otro lado, Eyad A., un funcionario de menor rango, pero perteneciente al mismo servicio de inteligencia, está también acusado de “ayudar e instigar” a cometer crímenes de lesa humanidad, según asegura Human Rights Watch. En este caso, la Fiscalía alega que Eyad A. fue el responsable de detener a una serie de manifestantes en 2011 y de entregarlos al centro de detención de Al-Khatib, donde posteriormente fueron juzgados. 

En esta foto del jueves 12 de marzo de 2020, una mujer está de pie en la cima de un edificio en un barrio muy dañado por los ataques aéreos en Idlib, Siria
Un juicio histórico en tiempos de coronavirus 

Este juicio histórico es el primer procedimiento legal contra aquellos acusados de cometer crímenes graves contra los derechos humamos en el conflicto de Siria. La celebración de este juicio coincide en el tiempo con una pandemia histórica que ha obligado a gran parte de Europa a tomar medidas severas. Aun así, Alemania ya está levantando cautelosamente las medidas adoptadas para frenar el impacto de esta crisis sanitaria. 

En este juicio, “toda la maquinaria será expuesta al público”, ha asegurado Anwar al-Bunni, abogado sirio especializado en derechos humanos. Uno de los objetivos de este procedimiento es revelar nueva información sobre el extenso aparato de seguridad del país y sus crímenes de guerra, bajo el mandato del presidente Bachar al-Asad, según han podido recoger varios medios locales como Al-Arabiya. “Veremos cómo los agentes de inteligencia torturaban a los detenidos y escondían sus cadáveres. Fue una política sistemática aplicada por todas las ramas de los servicios de seguridad, con la participación de la Policía”, ha añadido Anwar al-Bunni. En este juicio también se presentarán otras pruebas clave de este tipo de crímenes, pruebas que han quedado registradas en fotografías. 

Durante los últimos años se han cometido delitos “tan horribles que sería una enorme violación del sistema jurídico internacional si se dejara de perseguirlos”, ha indicado al medio de comunicación Al-Monitor, Mai El-Sadany, director gerente y director jurídico y judicial del Instituto Tahrir para la Política de Oriente Medio, con sede en Washington. “El argumento a favor de la jurisdicción universal se hace mucho más fuerte en un contexto como el de Siria, donde realmente no hay otras oportunidades para la justicia”, ha señalado.

Las leyes de Alemania, al igual que las de otros países como Noruega, permiten aplicar la justicia internacional en determinados casos como en aquellos crímenes de guerra o en casos de genocidio, entre otros. La oleada de refugiados llegados a Alemania durante los últimos años, tras el recrudecimiento de los enfrentamientos en Siria, ha permitido a varios investigadores recopilar las pruebas necesarias para poder celebrar este tipo de juicios.   

Por su parte, el Gobierno de Siria ha rechazado en repetidas ocasiones las denuncias de torturas y ejecuciones extrajudiciales cometidas en un conflicto en el que han muerto cientos de miles de personas y otros tantos han sido obligados a huir de sus hogares. Por el momento, los abogados de los sospechosos no han querido hacer pública ninguna declaración sobre su estrategia de defensa. Además, cabe resaltar que este juicio podría abrir la puerta a procesos similares en otros países europeos como Noruega, donde existen leyes de jurisdicción con las mismas características. 

Bachar al-Asad, presidente de Siria
Siria, uno de los países más injustos del mundo 

Amnistía Internacional ha agradecido “la valentía y los sacrificios de los supervivientes sirios, las familias de las víctimas y decenas de otras personas y organizaciones que han perseguido implacablemente la justicia y la verdad, poniendo a menudo sus propias vidas en peligro al hacerlo”. “Siria es probablemente el país más injusto del mundo”, ha dicho a la agencia de noticias Reuters, Hamoudi Shoaib, de 37 años, un hombre que fue torturado en una prisión del Gobierno en la ciudad norteña de Deir al-Zor en 2011 y que huyó a Alemania hace seis años. “Así que, para mí, el simple hecho de que esas personas tengan un juicio justo en un tribunal respetable es como una revelación. No quiero venganza. Solo quiero justicia”, ha asegurado. 

“En un momento en que los sirios sienten que la comunidad internacional les ha fallado, este juicio trae consigo una esperanza renovada de que todavía es posible cierta medida de justicia. Todos los supervivientes y las familias de las víctimas tienen derecho a la verdad, la reparación y la justicia”, ha declarado Lynn Maalouf, directora de Investigación sobre Oriente Medio de Amnistía Internacional. Asimismo, esta organización ha pedido a los estados que sigan los mismos pasos que Alemania e inicien procedimientos similares. 

El caos, el miedo y la destrucción han conquistado durante los últimos nueve años y medio cada rincón de Siria. Este juicio histórico es una forma de empezar a hacer justicia y de devolver la esperanza a todas aquellas personas que, incluso hoy en día, siguen sufriendo las consecuencias de una guerra devastadora. En estos momentos, los servicios de inteligencia sirios siguen deteniendo y maltratando a las personas que están bajo sus zonas de control y cuyas ideas políticas no coinciden con las del régimen, según denuncia Human Rights Watch.  

Más allá de los crímenes de guerra cometidos en Siria, en los últimos años, son cada vez más los tribunales nacionales que han tramitado casos relacionados con crímenes de lesa humanidad, que no necesariamente tienen que estar enmarcados en un conflicto bélico. “La era de la impunidad ha llegado a su fin”; ha dicho Anwar al-Bunni, abogado y activista sirio de derechos que trabaja en colaboración con el Centro Europeo de Derechos Constitucionales y Humanos (ECCHR) de Berlín y que ha recogido testimonios de testigos que ayudaron a dar lugar a los cargos. El primer juicio contra dos presuntos miembros de los servicios de inteligencia del presidente sirio Bachar al-Asad es tan solo el primer paso para que la justicia deje de ser un espejismo para los cientos y cientos de civiles sirios que fueron y son víctimas de una de las guerras más sangrientas del actual siglo.
 

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