Tras 8 años al frente de la National Oil Corp, Sanalla será remplazado por Bengdara, en un contexto de bloqueo petrolero ocasionado por la crisis política entre Dbeibé y Bashagha

Dbeibé sustituye al presidente de la principal entidad petrolera de Libia

photo_camera PHOTO/AFP - Combinación de imágenes de Fathi Bashagha y de Abdulhamid Dbeibah

El Gobierno de Unidad Nacional de Libia ha decidido este martes reemplazar al presidente de la National Oil Corp (NOC), la entidad oficial que dirige el sector petrolero y gasístico del país. Mustafá Sanalla será sustituido por Farhat Bengdara, que heredará el liderazgo en un sector duramente golpeado por la guerra civil que asola a la nación norteafricana, y, que, en la actualidad, está siendo víctima del enfrentamiento político abierto entre Fathi Bashagha y Abdul Hamid Dbeibé.

Sanalla tendría que abandonar un cargo que ha ostentado desde 2014, tras 8 años en los que tuvo que mantener un complejo equilibrio entre los diversos bandos que se han disputado el control del país. Su sustituto, Bengdara es un viejo conocido de la política libia, habiendo servido como gobernador del Banco Central entre 2006 y 2011, abandonando entonces su cargo para unirse al bando anti-Gadafi. Natural del este de Libia, muchos le consideran un aliado del Mariscal Jalifa Haftar, y ahora tendrá que intentar poner orden en el caos del sector energético libio.

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11 años de guerra civil

Libia sufre una guerra civil desde 2011, tras la revuelta armada contra Muamar El-Gadafi en el contexto de las primaveras árabes. Aunque los enfrentamientos armados han sido intermitentes, en 11 años no se ha logrado hallar una solución, y desde 2014 el país se encuentra de facto dividido entre el oeste (en torno a la región de Tripolitana) y el este (en Cirenaica), con dos Gobiernos paralelos compitiendo por el control del Estado. Al mismo tiempo, los ingresos petroleros, así como el control del Banco Central de Libia, han constituido el principal botín de guerra disputado por los distintos bandos, afectando gravemente al que anteriormente era uno de los principales exportadores de crudo del mundo.

Entre 2014 y 2020, las fuerzas del este, el llamado Ejercito Nacional Libio (ENL), capitaneado por el mariscal Jalifa Haftar, se enfrentaron al Gobierno de Acuerdo Nacional tripolitano, dirigido por Fayez al-Sarraj, reconocido internacionalmente. Entonces, después de que Haftar fracasara en sus intentos de conquistar Trípoli ante una intervención militar turca, ambos bandos acordaron un alto el fuego “permanente”, dando el pistoletazo de salida a un proceso que debía concluir en un acuerdo de paz. Dbeibé fue elegido por las partes primer ministro de un Gobierno de Unidad Nacional, con sede en Trípoli, y se acordó la celebración de elecciones presidenciales y parlamentarias en diciembre de 2021. 

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Sin embargo, la falta de consenso entre las partes impidió la celebración de los comicios, y en febrero, la Cámara de Representantes de Tobruk, elegida en 2014, movió ficha y nombró a Bashagha primer ministro. No obstante, Dbeibé se negó a abandonar el cargo, surgiendo nuevamente una bicefalia, con un Ejecutivo en Trípoli y otro en Sirte.

El frente petrolero

Una de las víctimas de esta nueva crisis política ha sido el sector petrolero del país. En abril, después de que el Ejecutivo de Dbeibé anunciara que iba a utilizar los ingresos de la NOC para financiar su Gobierno surgió una oleada de supuestas protestas en las regiones petroleras del país, exigiendo su dimisión, forzando a la NOC a reducir la extracción de crudo. 

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Quien estaría detrás de estos bloqueos, según oficiales y analistas occidentales, serían las tropas del propio Haftar, quien se habría aliado con Bashagha y estaría tratando de forzar la dimisión de Dbeibé. Como consecuencia, la producción de crudo libio cayó en picado, situándose en junio a su nivel más bajo en casi dos años, produciendo unos 865.000 barriles diarios menos de lo que haría en condiciones normales, lo que le está suponiendo al país pérdidas económicas cuantiosas, así como apagones y problemas de suministro.

Recientemente, además, la NOC se habría visto obligada a suspender los envíos a través de hasta 4 puertos por causas de “fuerza mayor”, si bien este miércoles la entidad anunció la reapertura de dos de estos, prometiendo en un comunicado “mantener el flujo regular de petróleo a los mercados internacionales” y asegurando la neutralidad de la entidad. Pero varios observadores apuntan a que la remodelación de su junta directiva podría responder a un acuerdo entre Haftar y Dbeibé, aumentando la influencia del poderoso militar a cambio del levantamiento del bloqueo petrolero. 

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La reducción de la producción libia ha venido a empeorar la crisis energética global, cuyos precios se han disparado como consecuencia de la reanudación de la actividad económica tras la pandemia y de la guerra en Ucrania y el bloqueo occidental al crudo ruso. Un aumento de la producción libia, en este sentido, podría aumentar ligeramente la oferta en el mercado y ayudar a paliar la situación. En junio, el precio del barril de Brent alcanzó los 109 dólares, un incremento de cerca del 70% con respecto al año anterior.
 

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