Jartum ha sido de nuevo escenario de fuertes combates y bombardeos en el primer día de la semana de la última tregua acordada entre las FAR y el Ejército Nacional

Fracasa la sexta tregua en Sudán

AFP/GUEIPEUR DENIS SASSOU - Refugiados sudaneses que cruzaron a Chad se instalan en un campamento en Koufroun, cerca de Echbara, el 1 de mayo de 2023

Las treguas en Sudán parecen perder su significado. Ni el Ejército de Sudán, dirigido por Abdel Fattah al-Burhan, ni las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR) del apodado Hedmeti han respetado ninguna de las seis treguas acordadas desde el estallido de la violencia el pasado 15 de abril. La última acordada, la más esperanzadora para acordar las bases a una paz definitiva, ha sido violada de nuevo con nuevos enfrentamientos en la capital.

El trabajo ahora de los dos bandos enfrenados es reprochar quién incumplió la tregua primero. “Nuestras fuerzas se enfrentaron hoy al amanecer con los rebeldes que intentaron atacar el mando de la Región Militar de Jartum Norte”, publica un comunicado del Ejército sudanés.

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La versión de los paramilitares es un tanto distinta. Afirman que quien violó esta tregua fue el Ejército de al-Burhan tras atacar sus “unidades y barrios residenciales con bombardeos indiscriminados de artillería y aviación”.

“Las Fuerzas de Apoyo Rápido condenan las acciones irresponsables de los líderes de las fuerzas golpistas y de los restos extremistas del régimen difunto al violar la tregua humanitaria declarada y atacar a nuestras fuerzas desde el amanecer de este jueves en varias de sus localidades”, afirma las FAR en su cuenta de Twitter. Sin embargo, en la misma red social se han publicado varios vídeos en los que los paramilitares asaltan el Palacio Presidencial de Jartum.

En los continuos reproches, los medios de comunicación han tomado un papel clave. Sin sorpresas, como en cualquier conflicto armado. Los medios convencionales, la televisión y la radio, toman cuenta del poder del Ejército, además de las cuentas oficiales de redes sociales del Gobierno. Las FAR sólo puede hacer su guerra por Twitter.

Faltar a la palabra a la ayuda humanitaria

Mientras los líderes militares deciden hacer y deshacer la guerra, la ayuda humanitaria que se garantizaba con la sexta tregua queda totalmente desbaratada. Sudán vive una catástrofe humanitaria inédita, tal y como la ha definido Naciones Unidas por la escalada y la velocidad que están tomando los acontecimientos.

Miles de extranjeros han sido evacuados y decenas de miles de sudaneses han huido del fuego cruzado por las fronteras terrestres a los países vecinos. Egipto, Chad y la República Centroafricana son los principales países receptores de un éxodo masivo que parece no ver su fin. La ONU alerta sobre la posibilidad de que más de 800.000 personas busquen un lugar seguro alejado de la violencia en Sudán.

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En todo caso, la ayuda humanitaria no era la única esperanza que se tenía con la pausa en los combates que acordaron las dos partes. El Gobierno de Sudán del Sur, como principal mediador en la tregua establecida para el 4 y el 11 de mayo, indicó que los dos líderes enfrentados deberían aprovechar esta semana para nombrar a los portavoces de sus delegaciones para unas acordadas negociaciones de paz.

Esta misma realidad ya la contemplaba el secretario general adjunto de Naciones Unidas para Asuntos Humanitarios, Martin Griffiths. Todas las fuerzas de conseguir un alto al fuego han fracasado por “el hecho existencial de que los que están en guerra parecen inclinados a seguir adelante”, declaraba en una entrevista a la cadena británica BBC. Fracaso, a pesar de sus reuniones en estos días tanto con al-Burhan y Hedmeti.

Todo por “el deseo de la población”

Tanto el Ejército Nacional como las FAR han desempolvado desde el pasado 15 de abril la vieja fórmula de atribuir los actos violentos a las supuestas exigencias de la opinión pública. Pero el caso de Sudán juega otros moldes.

Desde el golpe de Estado perpetrado en octubre de 2021 por el propio Al-Burhan, la población sudanesa se ha manifestado continuamente frente al Palacio Presidencial en Jartum y en otras ciudades del país para pedir la vuelta de un Gobierno civil. Ese ha sido el verdadero deseo de la población.

Un Gobierno civil que apenas pudo disfrutar el país africano durante dos años, después de acabar en 2019 con el régimen dictatorial de Omar al-Bashir, tras 30 años en el poder, y antes del golpe de Estado de 2021. El entonces presidente, Abdallah Hamdok, después de ser retirado por los militares del Gobierno, sigue pidiendo una transición democrática que devuelva a Sudán un Ejecutivo civil. “Juntos podemos parar la guerra”, ha publicado en Twitter.

El presidente de Kenia, William Ruto, también ha defendido la misma petición que su otrora homólogo sudanés. “Estamos decidido a evitar que nuestro continente caiga en un gobierno militar. El continente está listo y nosotros estamos preparados para construir nuestras instituciones democráticas y hacer que la gente de este continente elija el gobierno que quiere”, sentenció.

Sudán no vive en una guerra civil, sino en un conflicto de intereses militares. Los combates y bombardeos a tan solo unas horas de entrar en vigor la tregua han vuelto a impedir las esperanzas de paz para el país. 

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