La Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, en colaboración con el Institución Español de Estudios Estratégicos del CESEDEN celebra una mesa redonda virtual par tratar de entender los retos geoestratégicos actuales

Geoestrategia y seguridad en tiempos de pandemia

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La llegada de la COVID-19 y su propagación a nivel global ha afectado nuestro día a día, nuestra forma de relacionarnos con los demás e incluso la forma de trabajar. Pero también ha creado un nuevo clima de tensiones a nivel internacional que ha afectado a las relaciones internacionales. 

El coronavirus está protagonizando un 2020 donde las consecuencias sociales, económicas, sanitarias y políticas aún están por ver, y la mayoría de los Estados siguen luchando contra una amenaza que se expande de manera silenciosa pero que supone un gran riesgo para la población, como ya se ha visto en los números de contagios y fallecidos en gran parte de los países.

Sobre la geoestrategia y la seguridad de los estados es sobre lo que se ha centrado la mesa redonda organizada por la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, en colaboración con el Institución Español de Estudios Estratégicos del CESEDEN.

Bajo el nombre “Geoestrategia y seguridad en tiempos de pandemia: Reflexión española para tiempos inciertos”, la conversación ha tenido la participación de Francisco José Dacoba, Emilio Lamo de Espinosa, Araceli Mangas y Javier Rupérez.

El mundo antes de la crisis de la COVID-19 ya era muy complejo, pero con esta pandemia se han multiplicado los desafíos y, si antes la principal preocupación en torno a la seguridad ciudadana era el terrorismo y las crisis migratorias, ahora lo es un virus que comenzó en la remota provincia china de Hubei y ha afectado a casi la totalidad del globo. También, la nueva realidad a la que la sociedad se enfrenta tiene como escenario un ente abstracto, que no vemos, pero que está ahí: el ciberespacio, donde las agresiones pueden ser muy graves, sin que por ello sus consecuencias sean visibles y ha sido otro punto de debate en la mesa.

Segunda ola de COVID-19 en Europa

Una de las preguntas que surgen es si el panorama geoestratégico se verá reconfigurado. “Las dinamias de transformación del mundo ya estaban ahí antes de la pandemia, pero esta crisis lo que va a hacer es acelerar alguna de ellas y ralentizar otras”, afirma el general Dacoba, director del IEEE.

El terrorismo y las tendencias migratorias siguen ahí y continuarán siendo uno de los principales desafíos, ahora acrecentados por la debilitación del multilateralismo. La acción de liderazgo global a la que ha renunciado Estados Unidos, y al que China puede quitar el protagonismo -pero bajo la sombra del totalitarismo-, junto con el aumento del nacionalismo y el unilateralismo, está derivando en un mundo multipolar con grandes asimetrías entre los diferentes actores.

Para Emilio Lamo de Espinosa, presidente del Real Instituto Elcano, existen dos escuelas: Schengen va a cambiar o que es un acelerador de tendencias mucho más conocidas. Esa aceleración está llevando a un mundo radicalmente nuevo. Una poderosa restatalización del mundo, y de la economía que tiene a reforzar el poder de los Estados, que acentúa el riesgo de autoritarismo político.

Además, el mundo pivota hacia Asia y sobre todo a China inaugurando una nueva potencia.

Pese a la imprevisibilidad de la COVID-19, una pandemia ya estaba entre los riesgos a los que se podía enfrentar España, y así lo recogió en sus planes prospectivos sobre los peligros el IEEE, que estableció una pandemia como una amenaza para la seguridad nacional.

Recuerdos de una vida como corresponsal

Araceli Mangas, catedrática en derecho Internacional público y relaciones internacionales ha llevado a cabo una crítica hacia la estrategia de seguridad nacional del Estado, que, si bien reconocía la posibilidad de pandemias, los planes y riesgos detectados no establece qué hacer e hizo caso omiso a los planes sobre los peligros que elaboró el IEEE.

Las enfermedades contagiosas no son solo un problema de salud, tiene también efectos disruptivos en la economía y la sociedad del país, que lleva un problema de la seguridad nacional ha señalado Mangas.

La catedrática ha querido recordar la importancia del Sahel para España y la Unión Europea, y la estabilidad de esta zona es necesaria, pero en los últimos tiempos está viviendo tiempos convulsos.

“A España y a la UE lo que le tiene que preocupar es el colapso de estados de vecindad, como Libia y Mali, puede expandirse el terrorismo yihadista, sobre todo por Marruecos y también para España”, ha querido recordar Mangas.

A partir de la desintegración de Libia, todo el Sahel se ha ido rescrebajando y aumentando la violencia, y el Sahel es una frontera muy próxima para España.

Javier Rupérez, embajador español ha resaltado la importancia de los organismos internacionales, sobre todo el recordad cómo nacieron las Naciones Unidas, allá por 1945 tras la Segunda Guerra Mundial, para buscar un contexto de cooperación y de buena voluntad por parte de los Estados, para “hablar cooperar y encontrar salidas” para todos los problemas económicas, sociales y sanitarias.

Rupérez ha establecido tres incógnitas sobre la posición de España y la UE: el papel en la OTAN con Rusia y su visión imperial; las relaciones con Estados Unidos tras la victoria de Joe Biden y la derrota de Trump “que ha traído una derrota del nacionalismo, proteccionista y aislacionista” y las líneas estratégicas de la Unión Europea en torno a la seguridad comunitaria.