La amenaza de Daesh en Libia

Isabel García

Pie de foto: en 2011 comenzaron las revueltas que desestabilizaron Libia hasta convertirlo en un Estado fallido (imagen de archivo. Marzo 2011)

Tras los atentados en la capital francesa todos los esfuerzos de la comunidad internacional, abanderada por Francia, Rusia y Estados Unidos, se basan en bombardear sin ningún plan determinado Siria e Irak, lugar en el que Daesh tiene mayor control. No obstante, la amenaza del grupo no solamente se encuentra, territorialmente hablando, en Siria, sino que Libia, sumida en el caos desde la caída de Gadafi, se presenta cada vez más como un escenario ideal para que Daesh se asiente en el poder y esté ya a un paso de las costas mediterráneas.

Daesh desembarcó en Libia en 2014 y desde entonces ha afianzado su presencia en el este y cuenta con alrededor de 3.000 combatientes, entre los que se encuentran oficiales que fueron leales a Gadafi y retornados libios que han combatido en Siria. Muchos de estos combatientes también son extranjeros, la mayoría tunecinos, argelinos y egipcios, pero también hay occidentales entre sus filas. No es de extrañar, ya que debido a la presión a la que se está viendo sometida la frontera de Siria muchos reclutadores están optando por un camino más cercano. El caso de las mujeres es parecido, ya que muchas de las reclutadoras que se encuentran activas en la red recomiendan viajar a Libia en vez de a Siria.

Fue en Derna donde los seguidores de Al Bagdadi fundaron en octubre pasado la primera colonia del califato en el país norteafricano y donde sentaron la capital de su provincia denominada Wilaya Barqa. Escenario que se ha mantenido firme hasta que los bombardeos egipcios golpearon la zona, actos motivados por el asesinato de los 21 coptos en las playas libias. En la primavera de 2015 el grupo avanzó posiciones hasta Sirte y el pasado junio se alzó finalmente con el control de la zona, que se encuentra a tan solo 400 kilómetros de Trípoli y 220 kilómetros de Misrata, ciudad a la que ya han comenzado a atacar.

Más recientemente el grupo ha tratado de acercar posiciones a la zona central costera de Libia, donde se encuentran los principales yacimientos de hidrocarburos. Y el caos que reina en el país ha permitido que Daesh se expanda también al oeste y al sur, en donde se han declarado otras dos provincias del califato Wilaya de Trípoli y Wilaya de Fezzan. Una de sus últimas conquistas ha sido la base aérea de Gardabiya, la mayor del país. Por su parte, Bengasi es una zona de guerra diaria en la que se enfrentan entre sí, tanto las milicias leales a los dos gobiernos del país, como las diferentes facciones yihadistas.

El pasado 13 de noviembre la aviación norteamericana lanzó por primera vez en Libia un ataque contra Daesh fuera de Siria e Irak, que parece haber matado al líder del grupo, Abu Nabil al-Anbari sin embargo, diversas fuentes de las que se hace eco el periódico ‘Libya Herald’, desmienten el dato. Su presencia, por tanto, es cada vez más latente, y tal y como sucedió en Siria, Daesh ha aprovechado las fisuras que está dejando la guerra civil y los enfrentamientos entre milicias para tratar de ganar terreno y adeptos a su causa. No obstante, y como acabó manifestándose en Irak, no siempre puede imponer su voluntad y sobre todo en un país en el que las tensiones suelen ser tribales o regionales y no sectarias al ser mayoría suníes.

De esta manera, el pasado mes de junio otra coalición de yihadistas leales a Al Qaeda expulsó a Daesh de la ciudad de Derna después de no comulgar con su estricta interpretación de la justicia. Y es que, pese a que Daesh parece haberse ganado enemistades a lo largo del país, mientras el caos siga reinando, los yihadistas pueden seguir afianzando su asentamiento en la zona y estar cada vez más cerca de tomar el control de la costa mediterránea.

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