Matices en torno al radicalismo yihadista

Irene Infante

Varias son las teorías existentes en torno al proceso de radicalización que sufren los individuos que se inclinan hacia la violencia yihadista. Estas, a su vez, están provocando una polarización social bastante acusada, olvidando muchas veces la complejidad del asunto tratado, y los diferentes matices que se deben incorporar para comprender en profundidad el fenómeno de la radicalización. Este tema es abordado por Pablo Cañete Blanco en el documento marco del Instituto Español de Estudios Estratégicos, titulado “Yihad: Radicalidad y discurso”.

En primer lugar, señala el autor, es necesario delimitar claramente las diferencias existentes en torno a los términos “radicalismo”, “extremismo” y “terrorismo islámico”. Cada uno de ellos hace referencia a los estadios por los que va pasando un individuo que se encuentra en proceso de radicalización, pero no deben utilizarse indistintamente. Asimismo, Cañete Blanco recuerda que “la adhesión a un grupo terrorista a menudo no es unicausal”. En nuestros días, con frecuencia parece que existe una fórmula concreta que lleva a unirse a un grupo terrorista, y no se tienen en cuenta la multitud de factores que influyen en este proceso.

De este modo, tal y como se indica en la cita de Rogelio Alonso, en ocasiones “el proceso [de radicalización] comienza con una posición de afinidad ideológica hacia una determinada causa que gradualmente va consolidándose a través de la asimilación de visiones radicales y fundamentalistas que, en última instancia, pueden desembocar en la justificación de acciones violentas e incluso en la perpetración de las mismas”. Así, “a todo terrorista se le presupone radical, pero no todos los radicales son terroristas”. En este sentido, Pablo Cañete nombra a Richards, que distingue entre “yihadistas salafistas”, “salafistas”, “islamistas” y “musulmanes descontentos”, en orden de mayor gravedad a menor en función de su grado de radicalismo.

En segundo lugar, en el documento se analiza el terror que se pretende infundir a través del yihadismo salafista, y se diferencia claramente al Estado Islámico de lo que se conoce como “terrorismo”, porque, aunque comete actos de terrorismo, no es, según este autor, un grupo terrorista. Asimismo, se indican las diversas opiniones en torno a la influencia de la pobreza en la decisión de un individuo a unirse a un grupo que lleve a cabo acciones violentas, ya que no todos los autores coinciden en que esta sea determinante. Aun así, hoy existe una mayor percepción de la desigualdad a nivel mundial, debido a la expansión de las nuevas tecnologías, y la asunción de la propia miseria, que, según se determina en el artículo, “lleva a la frustración, victimización y humillación de parte de la población urbanizada, infra-educada y desempleada joven musulmana”. De esta forma, no es admisible la proclamación de “valores como la democracia, justicia, igualdad, solidaridad, etc. restringiéndolos en exclusiva al interior de nuestras fronteras”, recuerda el autor.

Esto lleva a que el terror al yihadismo salafista se consolide como una de las mayores preocupaciones para el mundo occidental –quizá porque no son conscientes de que la amenaza no es de primer orden, y ellos no conforman el grueso de las víctimas a manos del yihadismo–. No obstante, tal es la percepción en Occidente, en parte influidos por la cobertura de los medios de comunicación y por el discurso de algunos líderes políticos, que no hacen sino alimentar el terror, objetivo primordial de los terroristas. Asimismo, la polarización social se observa también en que, como indica el autor del artículo, los atentados que se perpetran en suelo occidental producen dos posturas en la sociedad europea “irreconciliables entre sí” que, además, “no admiten críticas ni matices”, –ambas probablemente igual de extremas–.

Con respecto a la supuesta amenaza que los refugiados, en su mayoría musulmanes, comportan al Viejo Continente europeo, los titulares de prensa tras las violaciones y agresiones sexuales masivas de Colonia, que adjudicaban el conjunto de las violaciones a refugiados del norte de África, y la falta de retractación de estos cuando se descubrió que eran una minoría los refugiados –solo referenciaron esto tres periódicos, entre ellos El Diario y ABC– son muestra de que es sencillo acusar de forma tajante a un colectivo, con el fin de “polarizar y fragmentar a la sociedad”. Así, los “medios de comunicación y discursos políticos solo se ocupan del islam cuando aparece el terrorismo de por medio”. De igual modo ocurre al contrario, ya que los musulmanes tienen una percepción sesgada y parcial de lo que es el mundo occidental a través de los medios mediante los que se informan –que no son los occidentales–.

“¿Pueden los musulmanes convertirse en europeos sin que Europa les abra sus círculos sociales y políticos? Hasta ahora, parece que el asimilacionismo absoluto ha fracasado en Francia, igual que la segregación en Alemania y el Multiculturalismo en los Países Bajos y el Reino Unido. ¿Puede haber otro camino?”, se pregunta Pablo Cañete, ya que no es posible que los extranjeros participen de la vida política y social del país si no se da una verdadera voluntad política por parte de la sociedad de acogida.

Finalmente, con respecto a la forma en que se debe enfrentar el radicalismo, el autor indica que es primordial “contrarrestar la ideología extremista, evitando la propagación global y los riesgos mundiales que genera”, y también ofrecer a los musulmanes hastiados una salida frente al discurso radical, esto es, soluciones “que integren a la población civil”. Asimismo, recuerda Cañete, es imprescindible no caer en la simplificación de las causas que llevan a la radicalización. Así, termina indicando que “la psicología, sociología, economía, el periodismo, la ciencia política, la antropología, etc. ha intentado explicar el porqué de la radicalización, el extremismo y el terrorismo. Todas esas disciplinas nos permiten conocer diferentes facetas de un hecho que no sólo es diverso, sino que evoluciona a lo largo del tiempo”. 

Puede consultar el documento completo aquí.

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