La periodista y analista internacional Marta González Isidoro pasó por los micrófonos de “De cara al mundo” para analizar las repercusiones en Oriente Medio del acuerdo entre Teherán y Riad

¿Qué supone para Oriente Medio el acuerdo entre Irán y Arabia Saudí?

photo_camera PHOTO/LUO XIAGUANG/XINHUA via AP - Irán y Arabia Saudita acordaron el viernes restablecer relaciones diplomáticas y reabrir embajadas después de siete años de tensiones

En la última entrega de “De cara al mundo”, en Onda Madrid, contamos con la participación de Marta González Isidoro, periodista y analista internacional, quien analizó la situación actual de Oriente Medio, especialmente de Israel, después de que Arabia Saudí e Irán retomen sus relaciones diplomáticas

¿Se esperaba la recuperación de relaciones entre Arabia Saudí e Irán?

Ha sido una sorpresa por lo rápido que se ha producido, pero había señales desde hacía ya varios meses, en concreto, en el verano del año pasado. Además, hubo acercamientos durante el Mundial de Qatar y durante el mes de noviembre, cuando se produjeron unas declaraciones por parte del príncipe heredero bin Salman en las que hablaba de la facilitación de relaciones con Irán y de la bajada de tensiones, sobre todo, con Yemen. También, evitar que Irán estuviera continuamente mandando un arsenal militar contra Arabia Saudí y apostar, sobre todo, por la protección de los pasos de Orán, el tráfico de petróleo y de mercancías.

marta-gonzalez-isidoro-con-microfono

¿Israel tiene algo que temer tras este acuerdo?

Sí y no, depende de cómo China gestione esta situación. La mediación de China lo que pone de relieve es que el sistema bipolar no funciona en Oriente Medio, que las relaciones multipolares en Oriente Medio son abiertas y que China es un actor que quiere no solamente tener una relación económica y estratégica en Oriente Medio, sino también política. Aspira a ser un actor relevante en el concierto internacional.

Toda esa labor de mediación y de acercamiento que China está haciendo desde hace unos años se ha visto de alguna manera catapultada por la guerra de Ucrania, por la bipolaridad del mundo y de cómo se ha dividido: unos a favor de Occidente y otros en contra de las sanciones contra Rusia. Esto ha potenciado en Oriente Medio el eje China-Irán-Rusia.

Quizá en este caso, los países del Golfo pueden tener sus simpatías con otras potencias porque no son independientes. Ponemos el ejemplo de que Arabia Saudí puede llegar a este acuerdo con Irán, pero a la vez comprarle 78 aviones Boeing a los americanos.

Claro que no es independiente. De hecho, los países del Golfo, independientemente de sus relaciones con Israel, tienen muy claro que quieren diversificar sus relaciones a nivel global y que pueden ser aliados de Estados Unidos en cuestiones muy puntuales, pero también con Rusia, Irán e incluso con China.

China, además, es un actor que tiene importantes proyectos económicos y geoeconómicos en la región. En el caso de Irán no es un mercado importante en cuanto al aprovisionamiento de petróleo a China, no es el principal proveedor, pero sí China es el principal exportador de petróleo para Irán, y eso es importante en un momento en el que se está jugando la subida o bajada de los precios dentro de la OPEP.

En el caso de Arabia Saudí, se dejó muy claro que la salida de Estados Unidos de la región podía ser aprovechada para que otros actores entablaran relaciones diplomáticas con ellos que sean mutuamente beneficiosas. Arabia Saudí sí es el principal proveedor de petróleo y de gas para China, pero es que, además, en este país del Golfo se ha descubierto la principal mina de litio del mundo. Riad cuenta también con todo el proyecto de Visión 2050, de la ciudad de NEOM, etc.

Estados Unidos paga esa decisión de mirar más al Pacífico y no hay que olvidar que Joe Biden dijo que el príncipe bin Salman iba a ser una paria en relación con el asesinato del periodista Khashoggi. Creo que ahora mismo el príncipe heredero está respondiendo y actuando según su propio criterio e interés y teniendo muy poco en cuenta Washington.

Esa es la cuestión. La política de Estados Unidos y del mundo anglosajón en Oriente Medio se ha caracterizado por la imposición de una visión y de unos valores que compartimos nosotros, las democracias liberales, pero que no es compartida en el resto del mundo y mucho menos en Oriente Medio, donde las identidades y la religión juegan un papel fundamental a la hora de establecer no solamente los acuerdos entre naciones, sino también de vertebrar la propia sociedad.

Entonces, las relaciones políticas, estratégicas y comerciales de Estados Unidos con Arabia Saudí y con el resto del Golfo, las han basado en la premisa de los derechos humanos y del establecimiento de la democracia liberal que no es compartida en esos lugares. Y llega China, que no le importa cómo gestiones políticamente tu país siempre y cuando mantengas la estabilidad.

Las tensiones entre Arabia Saudí e Irán no se van a limar porque son dos competencias, dos poderes que compiten en la región por cuestiones religiosas, geopolíticas y económicas. Pero yo creo que la importancia de este acuerdo es que puede ayudar a aliviar la tensión con Yemen o Siria, por ejemplo, donde tienen una confrontación importante y donde se está viendo en los últimos días que pueden jugar un papel importante en la mediación Rusia e incluso Turquía, desplazando por primera vez de las conversaciones a Estados Unidos.

Hay un proyecto de plan de paz en la región, que encabeza China, que está dando pequeñas píldoras, pero que aspira a que se aflojen las tensiones en Gaza y Cisjordania en el marco de Israel y del programa nuclear iraní.

 relaciones-diplomaticas-iran-arabia-saudi-mediacion-china

¿Es compatible que Arabia Saudí pueda tener relaciones con Irán y a la vez se pueda incorporar a los Acuerdos de Abraham?

Sí, si es compatible si hay una desescalada de las tensiones, sobre todo, en Cisjordania. La falta de liderazgo del presidente Mahmud Abas están provocando unas tensiones que pueden desencadenar en una intifada, porque hay nuevos actores como Irán a través de Hezbolá en Cisjordaia.

Yo creo que China puede jugar un papel de mediador entre Irán y Arabia Saudí a partir de Gaza y Cisjordania por una razón: porque hay una cuestión puramente económica. China tiene importantes acuerdos con Israel, pero hay una cuestión fundamental y es que hay un oleoducto que va desde Irán, hasta el mar Mediterráneo y que llega hasta Gaza. Ese oleoducto es de propiedad israelí porque lo construyó Israel en la época del Sha, cuando los dos países tenían buenas relaciones, y lo cerró en el momento de la Revolución del 79.

Ahora hay un proyecto importante entre una compañía israelí y otra china que está intentando volver a abrir ese oleoducto y atraer inversiones de Irán. Son palabras mayores, pero es posible si se logra que haya una desescalada en la tensión por el conflicto palestino, que no significa que se vaya a solucionar. Ahí el papel de Arabia Saudí y de Irán sí es importante porque son dos mediadores, dos actores que pueden hablar directamente con los líderes palestinos.

Hace pocos días hemos conocido que Irán ha trasladado drones a un Frente Polisario instruido por Hezbolá en el uso de esos drones. Ahí, Irán está tratando de jugar un papel de la mano de Rusia y de Argelia en el norte de África, lo que supone una amenaza, una desestabilización muy importante. ¿Puede entrar en esta cuestión Arabia Saudí o China?

La presencia de Irán de Hezbolá en toda la zona del Sáhara fue una de las razones por las que Marruecos rompió relaciones diplomáticas con Irán y por la que pidió la mediación de Estados Unidos para entablerar relaciones diplomáticas con Israel. A Israel también le conviene no sólo por la población judía de origen marroquí – más de medio millón – y por los lazos que tiene con Marruecos, sino también por toda la parte de la estabilidad del norte. El tema del reconocimiento del Sáhara fue una cuestión pragmática que viene precisamente de la presión que Irán está empezando a soportar en esa zona. Ahí China no creo que tenga ninguna mano ni tampoco tenga interés. 

Más en Política
joshua-harris
Una delegación militar argelina en Washington para reforzar la cooperación entre los dos países y una delegación americana de alto rango en Argel para poner fin a un conflicto que el régimen argelino ha agravado desde hace tres años sin dar la menor razón. ¿Beneficiará este acercamiento argelino-estadounidense a los pueblos de la región?

Conflicto argelino-americano: intervención diplomática de Washington