El informe también destaca la amenaza que representan “los mercenarios de la información” y el Grupo Wagner, vinculado a Rusia

RSF advierte sobre los peligros que enfrentan los periodistas en el Sahel

photo_camera AFP/ MICHELE CATTANI - Un soldado maliense patrulla la orilla del río en Konna el 20 de marzo de 2021

Analistas y expertos llevan años advirtiendo sobre la inestabilidad en el Sahel y sus peligrosas consecuencias, no solo para la región, sino para todo el continente africano. Reporteros Sin Fronteras ha sido la última organización internacional en alertar sobre esta situación a través de su reciente informe “En la piel de un periodista en el Sahel”, donde se recoge decenas de testimonios de expertos y periodistas que viven o trabajan en la región.

En 40 páginas, el equipo de RSF en Dakar (Senegal) analiza el panorama general de la región -mencionando las juntas militares en el poder, los ataques terroristas y la presencia del Grupo Wagner-, así como los riesgos que enfrentan los reporteros que trabajen en esta zona.

En la última década, cinco periodistas han sido asesinados en el Sahel y otros dos han desaparecido. Desde la ejecución en 2013 en Mali de la periodista Ghislaine Dupont y del técnico Claude Verlon, ambos trabajadores de Radio France Internacionale (RFI), otros tres periodistas han sido asesinados en el Sahel: Obed Nangbatna, David Beriain y Roberto Fraile. Mientras, dos periodistas malienses, Hamadoun Nialibouly y Moussa M’Bana Dicko, continuan secuestrados en Mali.

“En el Sahel, los periodistas se consideran potenciales monedas de cambio. Uno de ellos fue secuestrado porque algunos de sus artículos disgustaron a sus captores.”, señala RSF en su informe.

Por otro lado, cientos de reporteros han sido objetos de amenazas y se han visto privados a desempeñar su trabajo de manera segura. Por estos motivos, RSF destaca que el Sahel se está convirtiendo en una “zona sin información”.

Para evitar que esto ocurra y para que los 110 millones de sahelianos disfruten de su derecho a recibir información, Sadibou Marong, director de la Oficina de RSF en África Subsahariana hace un llamamiento a los Estados de la región para que el Sahel deje de ser “una zona desprovista de periodistas independientes y de información fiable, en la que la autocensura es norma”.

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Marong también celebra la reciente liberación del periodista francés Oliver Dubois, secuestrado durante 711 días en Mali, aunque recuerda que la alegría de su puesta en libertad “no puede, sin embargo, ocultar las dificultades crecientes a las que se enfrentan los periodistas que trabajan en el Sahel”.

Los reporteros no solo enfrentan riesgos como secuestros o incluso asesinatos, también son objetos de fuertes presiones y censura por parte de las autoridades estatales. En este sentido, RSF subraya la expulsión y suspensión de las cadenas francesas RFI y France 24 de países como Mali o Burkina Faso tras golpes de Estado.

El cambio de poder a la fuerza ha sido una constante del Sahel en los últimos años. El descontento con los gobiernos y su ineficacia a la hora de luchar contra los grupos terroristas han provocado una oleada de golpes de Estado en la región.

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Este cambio ha dado lugar a juntas militares que controlan el país y todos sus ámbitos, incluida la información. Por ello, RSF habla de “mercenarios de la desinformación” que actúan sobre todo en las redes sociales y mantienen lazos con Rusia, un actor cada vez más relevante en la región.

“A golpe de mandatos patrióticos (en Malí) o de notas con directrices a los medios (en Benín), las autoridades en el poder tratan de moldear a su antojo la información y de controlar los relatos mediáticos”, indica el informe “En la piel de un periodista en el Sahel”. Estas medidas, unidas a la suspensión de las leyes que protegen a los reporteros, atentan contra la independencia de los periodistas y la fiabilidad de la información.

A pesar de esta complicada situación, los periodistas en el Sahel no se rinden y diseñan iniciativas que combaten la desinformación a nivel local. Algunos medios han creado áreas de verificación con el objetivo de comprobar la información difundida por las autoridades políticas, mientras que otros cubren la actualidad en los diferentes idiomas que se hablan en el Sahel, ofreciendo información y datos relevantes a la población.

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RSF, por su parte, recalca a los líderes actuales del Sahel que la amenaza terrorista “no puede ser motivo para vulnerar el derecho a la información y la libertad de prensa”.

Asimismo, la organización recomienda a la Unión Africana, a CEDEAO (Comunidad Económica de Estados de África Occidental) y la CEMAC (Comunidad Económica y Monetaria de África Central) que elaboren un código de conducta para la seguridad de los periodistas en zonas de conflicto y que reconozcan la norma de certificación JTI -iniciativa lanzada por RSF que fomenta y premia el cumplimiento de las normas y la ética profesional- en su espacio comunitario como estándar de referencia para la promoción de una información fiable.

Fuera de la región, RSF pide a los socios internacionales de las naciones del Sahel que creen fondos especiales para la reconstrucción de los medios y las emisoras de radio destruidos, que financien y patrocinen formación en materia de seguridad para los periodista y que ayuden a los medios de comunicación a poner en marcha protocolos de seguridad.

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