Trump centra el punto de mira en Cuba e Irán
Los Estados Unidos presididos por Donald Trump intervinieron militarmente en Venezuela para derrocar al presidente Nicolás Maduro, señalado por supuestas actividades ligadas al narcotráfico y por la dura represión política en el país latinoamericano. Posteriormente llegaron advertencias a otras naciones como Colombia y México, por disensiones ideológicas y acusaciones también en torno a la lacra del narcotráfico, o Dinamarca, por una posible toma de control norteamericano de Groenlandia, territorio con gran importancia para Estados Unidos por asuntos de seguridad y económicos.
Dentro de esta dinámica de expansionismo político internacional de Estados Unidos durante el segundo mandato de Donald Trump, ahora el punto de mira está puesto en Cuba y la República Islámica de Irán, dos tradicionales rivales políticos del gigante norteamericano desde hace décadas por cuestiones ideológicas y de alianzas.
El presidente Donald Trump, tras la intervención en Venezuela a finales de diciembre de 2025, llegó a comentar de alguna manera que Cuba caería por su propio peso por el cese de la llegada de petróleo venezolano, vital para la economía cubana, tras la caída del régimen izquierdista afín de Nicolás Maduro. Ahora, vuelve a la carga contra el régimen comunista cubano anunciando que impondrá duros aranceles comerciales a todos los países que sirvan petróleo a la isla caribeña, lo cual va a seguir asfixiando la economía cubana.
El presidente estadounidense ha declarado una “emergencia nacional” y amenaza con aranceles, dañinos para cualquier economía que tenga intereses en el comercio con Estados Unidos, para todos aquellos países que vendan petróleo a Cuba. La medida, autorizada por una orden ejecutiva bajo una declaración de emergencia nacional, no especificó las tasas arancelarias ni señaló a ningún país cuyos productos podrían verse afectados por la imposición de estos aranceles comerciales.
El Gobierno de Cuba ha condenado esta iniciativa por considerarla un “brutal acto de agresión”. En esta línea, los medios estatales cubanos señalaron que la orden ejecutiva norteamericana amenazaba con paralizar la generación de electricidad, la producción agrícola, el suministro de agua y los servicios de salud en una isla que ya sufre una grave crisis económica, que se vio agravada por el histórico embargo que ejerce Estados Unidos sobre la isla caribeña.
“Estados Unidos intenta someter a su dictado, despojar de sus recursos, mutilar su soberanía y privar de su independencia a las naciones y los pueblos de nuestra América”, ha denunciado La Habana.
El caso iraní
La República Islámica de Irán también está en el punto de mira de Donald Trump. El presidente de Estados Unidos ya amenazó con una respuesta militar contra el régimen de los ayatolás debido a la fuerte represión política contra la oposición en territorio iraní que está dejando numerosas víctimas por la acción de las fuerzas de seguridad del Estado contra los manifestantes que llevan semanas protestando contra el régimen iraní por la falta de libertades, por la difícil situación económica nacional y por la represión existente.
En este punto, Donald Trump anunció que está manteniendo conversaciones con las autoridades iraníes para llegar a un entendimiento, mientras se mantiene la amenaza de intervención militar. El presidente estadounidense señaló que se está buscando un acuerdo con el Gobierno iraní para evitar el desarrollo de un arma nuclear y para que “dejen de matar a manifestantes”. En referencia también a las negociaciones por el programa nuclear iraní, que siguen estancadas y que tienen como objetivo asegurar que el programa atómico que desarrolla el régimen de los ayatolás se circunscriba solamente al aspecto civil y no tenga una derivada militar que pueda escalar todavía más la tensión en Oriente Medio con otros actores como Israel, gran aliado regional de Estados Unidos y enemigo acérrimo de Irán en la zona.
El propio Trump ha remarcado que dio orden para que una flota de la Armada estadounidense se dirigiera a Irán para una posible intervención y como señal de advertencia.
La República Islámica cada vez se ve más acechada por la contestación interna ciudadana con fuertes protestas y por la presión internacional contra el férreo régimen de los ayatolás. De hecho, además de la postura firme estadounidense, la Unión Europea ha decidido añadir a la Guardia Revolucionaria de Irán, el cuerpo de élite de las Fuerzas Armadas iraníes, a la lista de organizaciones catalogadas como terroristas por la violenta represión que se está llevando a cabo en el país persa contra manifestantes y opositores.
