Se trata del evento internacional más importante al que ha acudido el presidente ucraniano desde el inicio de la invasión

Zelenski, protagonista de la cumbre del G7 en Hiroshima

AFP/GENYA SAVILOV - El presidente ucraniano Volodímir Zelenski
AFP/GENYA SAVILOV - El presidente ucraniano Volodímir Zelenski

Ciudad y momento precisos. El simbolismo que rodea la cumbre del G7 centra la necesidad de las siete democracias más ricas del planeta en no volver a vivir los errores cometidos en el pasado. De aquel 6 de agosto de 1945, el día en el que Hiroshima fue testigo del primer bombardeo nuclear de la historia, hasta las conmemoraciones que ya han hecho los líderes mundiales queda el miedo a la escala de la tensión actual en la amenaza nuclear, esta vez en Ucrania.  

Corea del Norte, China o Irán tienen programas nucleares, pero el de Rusia es el más latente. El Kremlin anunció en marzo que desplegaría armas nucleares tácticas en Bielorrusia, días después de que suspendiera su participación en el tratado New Start, el último acuerdo firmado con Estados Unidos para controlar las armas nucleares.  

Desde la ciudad japonesa, los líderes del G7 han hecho un alegato a favor del desarme nuclear, tachando de “inadmisibles” las amenazas vertidas por Rusia sobre el posible uso de este armamento en el marco de su invasión sobre Ucrania.  

Quien contempla ahora los recuerdos de la devastación de la ciudad japonesa es Zelenski, el protagonista de la cumbre más trascendental para los intereses del país invadido. Después de visitar Arabia Saudí en la cumbre de la Liga Árabe, el líder ucraniano ha hecho lo propio en Hiroshima con arduas tareas diplomáticas. “Japón. G7. Importantes reuniones con socios y amigos de Ucrania. Seguridad y mayor cooperación para nuestra historia. Hoy, la paz estará más cerca”, era el mensaje del presidente de Ucrania nada más aterrizar en la cumbre. 

PHOTO/KENNY HOLSTON vía REUTERS - Joe Biden, Olaf Scholz, Rishi Sunak, Ursula von der Leyen, Charles Michel, Giorgia Meloni, Justin Trudeau, Emmanuel Macron y Fumio Kishida asisten a una sesión de fotos en el santuario de Itsukushima durante la cumbre de líderes del G7 en Hatsukaichi, prefectura de Hiroshima, en el oeste de Japón
PHOTO/KENNY HOLSTON vía REUTERS - Joe Biden, Olaf Scholz, Rishi Sunak, Ursula von der Leyen, Charles Michel, Giorgia Meloni, Justin Trudeau, Emmanuel Macron y Fumio Kishida asisten a una sesión de fotos en el santuario de Itsukushima durante la cumbre de líderes del G7 en Hatsukaichi, prefectura de Hiroshima, en el oeste de Japón

Zelenski se ha reunido hasta el momento con la primera ministra italiana, Giorgia Meloni; con su homólogo inglés, Rishi Sunak; y con el primer ministro indio, Nerandra Modi, la cita más complicada. Nueva Dheli ha mantenido un titubeante equilibrio sobre la invasión rusa de Ucrania. Si bien ha reprochado a Putin que “esta no es la era de la guerra”, no condenó la invasión como miembro del Consejo de Seguridad de la ONU. Tampoco se ha sumado a ninguna sanción contra Moscú durante los durante los 15 meses que dura ya “operación militar especial”. Todo lo contrario; ha obtenido ingresos revendiendo el gas boicoteado a los países europeos. 

Sobre la posición de Modi ha venido a influir Zelenski. “Informé al interlocutor en detalle sobre la iniciativa de la Fórmula de Paz en Ucrania e invité a la India a unirse a su implementación”, ha informado el líder ucraniano desde su cuenta de Twitter. Tarea semejante será la reunión con otro de los líderes del G7 hasta el momento neutral: el presidente brasileño, Lula da Silva.  

Hasta el momento los líderes del G7 ya han anunciado nuevas sanciones para hacer pagar a Rusia por su invasión y han reafirmado su compromiso de ayudar a Kiev “el tiempo que sea necesario”. 

Al mismo tiempo, se engrandece el eco de la cumbre en Japón. Durante su celebración, Moscú ha atacado Kiev con nuevas oleadas de drones iraníes, ha advertido de los “riesgos colosales” que implica el uso de los cazas F-16 por Ucrania tras la luz verde de Washington y ha redefinido los objetivos de la cumbre del G7. 

El ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, ha afirmado que las decisiones del bloque tienen el “doble objetivo de contener a Rusia y a China. "El objetivo es derrotar a Rusia en el campo de batalla, pero no solo eso, sino también eliminarla como un competidor geopolítico. Cualquier país que intente buscar un papel independiente en el mundo se convierte en un competidor a suprimir", ha reprochado el jefe de la diplomacia rusa. 

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