Según la Tribune de Genevè, Nicolas Puech querría dejar a su trabajador una fortuna de al menos cinco mil millones de euros

Un descendiente del fundador de Hermés quiere adoptar a su empleado marroquí para dejarle su fortuna

PHOTO ARCHIVO - Nicolas Puech, descendiente del fundador de Hermés y accionista de la empresa de lujo
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Nicolas Puech estaría buscando dejar su fortuna milmillonaria a uno de los hombres que sirvió a su casa durante varios años. El descendiente del fundador de Hermés es el accionista individual de la empresa de lujo con mayor participación, alrededor de un 5%. El beneficiario sería un hombre de 51 años que desarrollaba labores de jardinería y mantenimiento en su casa y que proviene de una “modesta familia marroquí”, según Tribune de Genevè.

Soltero y sin hijos, el multimillonario octogenario pretende dar un giro a la idea que tenía de herencia – destinada en un principio a una ONG –. Se trata de una de las 300 personas más ricas de Suiza gracias a una fortuna que asciende a los diez mil millones de euros, de los que pretendería dejar al menos la mitad. Y según la información recién revelada, Puech habría encargado a su abogado en octubre de 2022 que “ordenara su situación sucesoria”, en la que pedía comenzar un proceso de adopción de su empleado; proceso que aún se encuentra en curso.

Hermès Store, Avenue George V, Paris  

PHOTO/https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Hermès_Store,_Avenue_George_V,_Paris_8e_003.JPG
Hermès Store, Avenue George V, Paris  PHOTO /https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Hermès_Store,_Avenue_George_V,_Paris_8e_003.JPG

Si bien es cierto que adoptar a un adulto no es un proceso ilegal en Suiza, sí que es un “proceso inusual”. De conseguir llevarlo a cabo, podría dejarla “al menos la mitad” de toda su fortuna, una cifra que rondaría los cinco mil millones de euros. No obstante, la idea de accionista de Hermés no es tan sencilla ya que se trata de un cambio en sus voluntades, que ya dejó fijados años atrás en un pacto de herencia – documento de mayor vinculación que el propio testamento –. Ahí es donde aparece un conflicto cuya resolución no será sencilla.

En 2011, Nicolas Puech firmó el mencionado escrito en el que dejaba su fortuna a una fundación denominada Isocrate, con sede en Ginebra, cuya labor se centra en desarrollar proyectos para luchar contra la desinformación. Esta se apoya en una serie de ONGs que apoyan al periodismo, aunque la intención de Puech es que su fortuna no vaya a parar allí. Así lo hizo saber en una nota manuscrita de febrero de este año en la que habla de “cambio de rumbo”.

Pero este proceso se antoja realmente complicado. La fundación no ha tardado en emitir un comunicado en el que asegura que “este deseo de anular unilateralmente el pacto sucesorio parece infundado”. Habla también de “conflicto interpersonales y deseos de todo tipo”. Además, deja la puerta abierta a “una discusión”, y dicen lamentar que sus actividades se vean amenazas por “circunstancias que están completamente fuera de su control”.

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