La 'ruta de los Balcanes' se fractura en sus diferencias ante la crisis de refugiados

Atalayar/lainformacion.com

Pie de foto: Los países difieren en cómo atender el flujo de refugiados.

Los países más afectados por el flujo de los inmigrantes mantienen posiciones muy alejadas en las negociaciones en Bruselas. Al menos tres muertos al naufragar un barco de migrantes cerca de Grecia. Serbia, Rumanía y Bulgaria, dispuestas a cerrar sus fronteras si es necesario.

Los países más afectados por el flujo de los inmigrantes que buscan refugio en la Unión Europea a través de la ruta de los Balcanes -entre ellos Alemania, Hungría, Serbia y Grecia-, mantienen posiciones muy alejadas en las negociaciones en curso en Bruselas para tratar de frenar el tránsito de refugiados.

La Comisión Europea alberga esta tarde una reunión de jefes de Estado y de Gobierno de 13 países -varios de la UE y de la región de los Balcanes- para tratar de pactar "medidas operativas inmediatas" que mitiguen la crisis de los refugiados. Los expertos trabajan en un nuevo texto de acuerdo que será examinado directamente por los líderes, en un encuentro en el que "se esperan discusiones difíciles", según han indicado fuentes próximas a la negociación. Los puntos de fricción entre los gobiernos se refieren a los "principios", más que a los detalles o redacción de la propuesta de declaración propuesta por la Comisión Europea, explican varias fuentes.

La necesidad de reforzar la confianza entre los países por los que transita la ruta de los Balcanes, la necesidad de una mayor cooperación e intercambio de información entre ellos, el compromiso de "no dejar pasar a todos" los refugiados y el papel que debe desempeñar la Agencia europea para el control de fronteras (Frontex) son algunos de los principales escollos que señalan en Bruselas.

El Ejecutivo comunitario, de cuya iniciativa surge esta cumbre en formato reducido, plantea medidas como el despliegue de 400 guardias de frontera en Eslovenia, a través de los equipos de intervención rápida en las fronteras (RABIT, por sus siglas en inglés) que gestiona la Agencia europea de control de fronteras exteriores (Frontex), según el borrador. El documento, además, advierte de que se deberá garantizar cobijo, alimento y atención médica a todos los que la necesiten a su llegada a estos países, al tiempo que apunta el compromiso de redoblar esfuerzos para agilizar las deportaciones de los inmigrantes sin derecho a protección internacional.

Los desplazamientos "secundarios", otro escollo

Los países de la ruta de los Balcanes occidentales deberán registrar todas las entradas de inmigrantes a su territorio -"con el máximo uso de datos biométricos"- e intercambiar con el resto la información del tamaño y tránsito del flujo migratorio. Otra de las claves del encuentro son los desplazamientos "secundarios" de los refugiados, que tratan de esquivar los controles y registros a su entrada en la UE para seguir su camino hacia otros Estados miembros, principalmente Alemania.

En este sentido, se espera un compromiso de los líderes para "abstenerse de facilitar el paso de refugiados o inmigrantes a la frontera de otro país de la región, sin el acuerdo de ese país", según el borrador de declaración. La cita se produce a iniciativa del presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, que ha invitado a diez Estados miembros (Eslovenia, Hungría, Croacia, Rumanía, Bulgaria, Austria, Países Bajos, Luxemburgo, Alemania y Grecia) y a Serbia, Albania y a la Antigua República Yugoslava de Macedonia.

La reunión tiene un formato poco habitual al que finalmente se sumarán el presidente del Consejo europeo, Donald Tusk, y el del Parlamento Europeo, Martin Schulz, además del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), António Guterres, y representantes de la Oficina Europea de Apoyo al Asilo (EASO) y de la Agencia Europea para el Control de las Fronteras Exteriores (Frontex).

Que se ponga "fin a la política de invitación"

"Espero que esta tarde se ponga fin a la política de fronteras abiertas que va totalmente en contra de los Tratados de Schengen y se ponga fin a la política de invitación", ha declarado el primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, a su llegada a la cumbre.

Orbán, cuyo Gobierno ha cerrado las fronteras de su país a los refugiados, se ha declarado "observador" en este encuentro y ha lamentado que no se hayan escuchado en el pasado sus propuestas, como, por ejemplo, "defender la frontera de Grecia" si las autoridades de este país no son "capaces" de hacerlo por sí mismas.

La falta de control en la frontera griega, considerada principal puerta de entrada a la Unión Europea de los inmigrantes que huyen de conflictos como el de Siria, ha sido uno de los principales problemas señalados por los mandatarios a su llegada.

La necesidad de "compartir responsabilidades"

Pero el primer ministro griego, Alexis Tsipras, ha reclamado "compartir responsabilidades" entre todos los países de la región y ha lamentado que el "socio clave" para solucionar esta crisis, en alusión a Turquía, no participe en la reunión. "Las discusiones de hoy son entre los países del corredor, pero todos sabemos que al final de esa ruta hay una entrada. Si no somos capaces de lograr un acuerdo con el país de entrada, siento que será muy difícil encontrar una solución", ha advertido el mandatario heleno.

Mientras, la canciller alemana, Angela Merkel, ha abogado por "repartir mejor las tareas" en la gestión y atención de los miles de refugiados que cruzan Europa, al tiempo que ha pedido un "trato digno" para ellos. "Los momentos extraordinarios exigen medidas extraordinarias", ha declarado la canciller a su llegada, antes de confiar en que este domingo se pacten acciones específicas que garanticen ayudas para las personas que "deambulan a veces bajo condiciones inaceptables", pero también que se ponga orden en los procesos de acogida y que "todos entendamos esto como una tarea común".

Medidas en días, semanas...

También el primer ministro esloveno, Miro Cerar, cuyo país recibió más de 12.600 refugiados en apenas 24 horas, ha llamado la atención sobre la urgencia de consensuar un plan de acción "concreto e inmediato" que sea efectivo "en días, semanas". "Aún controlamos nuestras fronteras e intentamos seguir siendo humanos y mostrar nuestra solidaridad, pero no podremos mantenerlo durante semanas si no recibimos ayuda, si no hay cooperación y solidaridad de otros países europeos, especialmente de los miembros de la Unión Europea", ha avisado el esloveno. "Nuestra intención no es levantar nuevos muros o vallas, sino lograr una solución completa", ha declarado, por su parte, el primer ministro de Serbia, Aleksandar Vucic. El líder serbio se ha mostrado dispuesto a tratar "todas las cuestiones y dificultades" y a asumir parte del reparto de refugiados, pese a no ser parte de la UE.

El austríaco Werner Faymann, por su parte, ha avisado de que si no hay acuerdo, "la extrema derecha lo tendrá más fácil para decir que Europa ha fracasado". "La cuestión es si somos capaces de proteger las fronteras exteriores de la UE y si evitamos así que cada cual construya si propio muro detrás del que esconderse", ha dicho, porque ello permitirá también abrir una puerta a quienes tengan derecho a protección y tener "orden y humanidad".

Entre los más críticos con la negociación en marcha, el primer ministro de Croacia, Zoran Milanovic, que ha considerado inaceptables las propuestas de la Comisión Europea para acordar medidas operativas inmediatas con las que contener el tránsito de refugiados. "Si los países se comprometen a no permitir el tránsito de migrantes a otros Estados si no cuentan con la aprobación de esos Estados, entonces no habría riesgo de fallar, porque somos los cuartos en la cadena", ha aseverado.

Por su parte, el presidente de Macedonia, Gjorge Ivanov, ha afeado a Grecia la falta de colaboración en el control de la frontera: "Hasta ahora no ha habido cooperación a nivel gubernamental entre Grecia y Macedonia sobre la crisis". La cita se produce a iniciativa del presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, que ha invitado a diez Estados miembros (Eslovenia, Hungría, Croacia, Rumanía, Bulgaria, Austria, Países Bajos, Luxemburgo, Alemania y Grecia) y a Serbia, Albania y a la Antigua República Yugoslava de Macedonia.

Al menos tres muertos al naufragar un barco de migrantes cerca de Grecia

El barco, en el que había unas 60 personas, volcó al alba en un arrecife cerca de la costa oriental de la isla griega de Lesbos. Se encontró en el agua a "una quincena" de pasajeros, la mayoría migrantes, sobre todo afganos, que no sabían nadar y que llevaban chalecos salvavidas de muy mala calidad.

Pie de foto; Refugiados llegando a Lesbos

Al menos tres migrantes -una mujer y dos niños- han muerto este domingo cuando el barco en el que cruzaban de Turquía a Grecia naufragó, y otras quince personas están desaparecidas en el mar Egeo, según han informado los servicios costeros griegos. El barco, en el que había unas 60 personas, volcó al alba en un arrecife cerca de la costa oriental de la isla griega de Lesbos, primer punto de desembarco en Europa del actual éxodo. Se encontró en el agua a "una quincena" de pasajeros, la mayoría migrantes, sobre todo afganos, que no sabían nadar y que llevaban chalecos salvavidas de muy mala calidad, relató la guardia costera. La búsqueda llevada a cabo por un patrullero y un helicóptero de Frontex, la agencia europea de vigilancia de fronteras, dio a primera hora de la mañana con los primeros restos mortales, los de una mujer y dos niños.

Segunda operación de Frontex

Un día antes se había lanzado otra operación de búsqueda para intentar localizar a un pequeño afgano de dos años cuyos padres perdieron de vista y cayó al agua entre las costas turcas y de Lesbos, pero resultó infructuosa. A pesar de las malas condiciones meteorológicas, que hacen aún más peligrosas las travesías desde Turquía, en esta semana llegaron a Grecia unos 48.000 migrantes y refugiados, la mayoría de ellos a Lesbos. Esta es una cifra récord, señaló el viernes desde Ginebra la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

Los niños son las principales víctimas de estas arriesgadas travesías, que ya han dejado unos 3.000 muertos desde principios de año en el mar Mediterráneo. La guardia costera griega y las autoridades locales temen que, con la llegada del invierno, los naufragios se multipliquen. Según el testimonio de varios migrantes, los traficantes que cruzan a las personas de un país a otro bajan los precios cuando hace mal tiempo para conseguir más pasajeros.

Serbia, Rumanía y Bulgaria, dispuestas a cerrar sus fronteras si es necesario

Miles de refugiados y migrantes sufren bloqueos en las proximidades de los pasos fronterizos de Hungría, Croacia, Serbia o Eslovenia, debido a los continuos cierres de fronteras. Los primeros ministros de Serbia, Rumanía y Bulgaria aseguraron este sábado que están dispuestos a cerrar sus fronteras a los migrantes si otros Estados, como Alemania, cierran las suyas, pues no quieren convertirse en una "zona tapón". "Nuestros tres países están dispuestos, si Alemania, Austria y otros Estados cierran sus fronteras, a cerrar las nuestras en el mismo momento, declaró el jefe del Gobierno búlgaro, Boiko Borisov, tras una reunión a tres bandas en Sofía.

"No dejaremos que nuestras naciones se conviertan en una zona tapón para las mareas de migrantes que se encuentran atrapados entre Turquía y las barreras levantadas más allá de Serbia", añadió. Los tres líderes se reunieron para acordar una postura común de cara a la minicumbre del domingo en Bruselas, convocada por el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker.

Asimismo, estimaron que la construcción de vallas en las fronteras "no es una buena decisión", apuntó el primer ministro rumano, Victor Ponta, que prefiere "una acción común en toda Europa". "Necesitamos una solución global, que no puede buscarse en detrimento de nuestros países", insistió Aleksandar Vucic, el jefe del Ejecutivo serbio.

Serbia no es miembro de la Unión Europea (UE), pero está invitado a la reunión del domingo junto con Macedonia y otros ocho Estados miembros al formar parte de la 'ruta de los Balcanes': desde inicios del año, unos 300.000 migrantes cruzaron su territorio procedentes de Macedonia y Grecia, con destino a Alemania o Suecia.

Bulgaria erigió en 2014 una valla de 30 km en una parte de su frontera con Turquía. No obstante, por el momento, ni Rumanía ni Bulgaria se han visto afectadas de lleno por los itinerarios de la inmigración.

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