Un Barça sin Xavi y sin líder

Chema Rubio

Con el triplete en el bolsillo y un horizonte complicado. Esa es la realidad del Barcelona en el verano de una temporada histórica donde ha vuelto a conquistar los tres títulos más importantes por los que luchaba. El primer escollo que tendrá que salvar el club son una elecciones donde Bartomeu y Laporta agravarán la disputa por el sillón azulgrana hasta límites que solo ellos saben. La espada de Damocles del caso Neymar pende sobre la cabeza de Bartomeu mientras que Laporta y su anterior directiva ya saben lo que es merodear el banquillo de los acusados.

Segundo problema: Luis Enrique. Con Bartomeu quedó renovado pero Laporta tiene intención de revolucionar todo lo que le dejen. En el césped poco puede hacer con la sanción de la FIFA pero en los despachos, banquillo y cuerpo técnico sí que puede meter mano para crear al aficionado una ilusión que esta temporada tiene bien cubierta.

Pero la preocupación azulgrana está en la primera plantilla. Los problemas del pasado no se han cerrado y las cenizas pueden volver a arder. El triángulo Luis Enrique-Messi-Xavi fue la llave que desactivó una bomba de relojería allá por el mes de enero. Pero ahora a esa llave le falta la parte más importante, la persona donde triangula el equipo fuera del campo. Xavi Hernández deja el Barça y eso ha tambaleado los cimientos del club. Los que saben de fútbol están preocupados.

Estrellas como Messi, canteranos como Busquets, repescados como Piqué, nuevos como Rakitic o estrellas con hambre como Luis Suárez o Neymar escuchaban atentamente a Xavi y acataban sus órdenes con el respeto que se ganó como capitán y hombre de fútbol.

Pero ahora eso cambia. El vestuario se queda sin líder. Ni Messi, ni Neymar, ni Mascherano, ni Piqué, ni Iniesta… tienen el carisma de Xavi. Luis Enrique tampoco, como ya ha demostrado. Los despachos a pie de césped están alerta. Saben que esa falta de liderazgo puede tirar por tierra una plantilla por muy buena que sea. Tienen la experiencia contrastada en la sección de fútbol sala. La salida de un tipo como Jordi Torras -y anteriormente la de Javi Rodríguez- dejaron sin rumbo a un vestuario de estrellas que ha acabado la temporada sin títulos por primera vez en cinco años. Marc Carmona, técnico de la sección, ha visto como Sergio Lozano, jugador franquicia del equipo, no ha sabido tener ese toque fuera de la pista para hacer ganadora a una plantilla llena de cracks.

Ese miedo se ha trasladado al fútbol y la gente que mueve los hilos deportivos del club ve como los intereses están más centrados en elecciones, candidaturas, fichajes y sanciones que en trabajar psicológicamente con un vestuario sin referentes.

La figura del líder en el deporte viene de lejos. El tipo con carisma que guía a sus compañeros, querido y admirado, alter ego del entrenador en la pista o en el césped. Y, lo malo, es que eso no se entrena. Está o no está en una plantilla. Los entrenadores coinciden en que tener un jugador así les libera de muchas horas de psicología y de mediar en casos de conflicto. Sin Xavi eso queda en el aire a la voluntad de una plantilla que tendrá que decidir si tiene hambre para seguir unidos ganando títulos.

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