La estrategia marroquí en el continente africano pretende maximizar el valor agregado continental, adoptar ecosistemas de desarrollo, asegurar la sostenibilidad y concretar el concepto “un continente igual una infraestructura” con el fin de conseguir junto con sus vecinos africanos la prosperidad económica

Los cuatro principios de la estrategia continental de Marruecos en África

PHOTO/ATALAYAR/GUILLERMO LÓPEZ - Aziz Akhannouch en la II Conferencia Africana sobre la Reducción de los Riesgos Sanitarios
PHOTO/ATALAYAR/GUILLERMO LÓPEZ - Aziz Akhannouch en la II Conferencia Africana sobre la Reducción de los Riesgos Sanitarios

Según el informe del Instituto Marroquí de Inteligencia Estratégica, publicado en noviembre y que examina los puntos fuertes, las debilidades, las oportunidades y los riesgos relativos a la estrategia económica marroquí en África, Marruecos se basa, en su estrategia, sobre cuatro principios que guían, hoy en día, la acción económica del país en el continente africano.

Maximizar el valor agregado continental

El primer principio de maximización del valor añadido continental, que se llama también “cadenas de valor regionales aumentadas” (ARVC), tiene como finalidad racionalizar las exportaciones africanas de materias primas y productos básicos a territorios extracontinentales.

En 2021, más del 80% de las exportaciones africanas siguen siendo productos primarios: productos mineros, hidrocarburos y productos agrícolas. Sin embargo, a pesar de que algunas economías siguen dependiendo de los ingresos de exportación de los productos mineros, energéticos y agrícolas, efectivamente, existe un margen significativo para canalizar una parte de estas materias primas a eslabones de valor regional para transformarlas y aumentar su valor.

Este principio se pone de manifiesto en la serie de inversiones del Grupo OCP en materia de producción de fertilizantes fosfatados, dados los dos proyectos de construcción de plantas de fertilizantes, una en Nigeria, operativa desde finales de 2022, y otra en Togo, que permitirá transformar directamente el fosfato togolés en abono. En ambos casos, el valor del producto final es superior al valor añadido de los productos iniciales.

Lejos de los sectores agrícola y agroalimentario, la lógica de aumento de las cadenas de valor regionales se aplica a una gran diversidad de sectores de actividad, llegando a afectar el sector de la energía, las industrias manufactureras (fabricación de equipos eléctricos, productos informáticos...) y los servicios a los particulares y a las empresas (medios de comunicación, Internet, servicios digitales, etc.).

En este sentido, el acuerdo de la zona de libre comercio ZLECAF refuerza esta dinámica de maximización del valor añadido continental. La supresión de las barreras arancelarias entre las economías africanas para una amplia gama de bienes permite, en efecto, a las empresas africanas, en particular las marroquíes, seguir desarrollando sus cadenas de valor regionales sin dejar de ser competitivas.

REUTERS/YOUSSEF BOUDLAL - Mina de fosfato en la fábrica de Boucraa de la Compañía Nacional de Fosfatos de Marruecos (OCP) situada en las provincias del sur, a 100 km al suroeste de la ciudad de El Aaiún
REUTERS/YOUSSEF BOUDLAL - Mina de fosfato en la fábrica de Boucraa de la Compañía Nacional de Fosfatos de Marruecos (OCP) situada en las provincias del sur, a 100 km al suroeste de la ciudad de El Aaiún

Adoptar un enfoque ecosistémico de desarrollo

Entrar en un nuevo mercado siempre es una aventura emocionante, pero también difícil para cualquier empresa ambiciosa que busque un crecimiento sostenible. Por ello, Marruecos optó por un enfoque ecosistémico de desarrollo para resolver gran parte de esta dificultad. El enfoque consiste en reunir, dentro de un mismo espacio de negocios, a una serie de operadores económicos que presentan un potencial de sinergias y oportunidades de complementariedad.

Un ecosistema se basa en dos categorías de actores: actores llamados “líderes” que tienen un importante volumen de negocios, experticias y conocimientos, y grandes capacidades de inversión, y actores llamados “boosters” que evolucionan en torno a los primeros aportando eslabones de valor complementarios y que aprovechan el ecosistema para escalar y desarrollarse.

AFP/FADEL SENNA - Línea de montaje de automóviles en la planta de montaje de automóviles PSA de Kenitra
AFP/FADEL SENNA - Línea de montaje de automóviles en la planta de montaje de automóviles PSA de Kenitra

Cabe señalar que el enfoque por ecosistemas no se limita a los grandes grupos y operadores históricos establecidos, sino que permite incluir a las empresas de tamaño intermedio (ETI), a las pequeñas y medianas empresas (pymes) o incluso a las startups innovadoras, así como a los profesionales autónomos. Esta riqueza facilita el desarrollo de la innovación dentro del ecosistema que se convierte en un vector de crecimiento para todas las partes interesadas por el ecosistema.

Este enfoque ecosistémico adoptado por Marruecos permite desarrollar las dinámicas de cooptación a nivel continental; combinando la competencia y la cooperación para establecer un vasto campo de aprendizaje en pro de las empresas africanas que les abre los horizontes para crecer y mejorar sus capacidades, sus conocimientos y sus propuestas de valor.

Sede del Attijariwafa Bank en Casablanca (Marruecos) - FOTO/ATTIJARIWAFA BANK
FOTO/ATTIJARIWAFA BANK - Sede del Attijariwafa Bank en Casablanca (Marruecos)

Asegurar la sostenibilidad del modelo de desarrollo

Dado que el continente africano alberga una fauna y una flora extremadamente ricas, el principio de sostenibilidad del modelo de desarrollo africano requiere que los responsables políticos y económicos vuelvan a centrar su atención en la conservación de la biodiversidad y la protección de los ecosistemas naturales.

Además de su contribución a la prosperidad de las poblaciones locales (alimentación, agua, salud...), los expertos consideran que la biodiversidad africana es un activo estratégico para el desarrollo económico y tecnológico del continente; ya que el deterioro de la calidad de los ecosistemas naturales africanos tiene graves consecuencias para el bienestar de los habitantes, como los riesgos climáticos, la disminución de la fertilidad de los suelos, la degradación de la calidad del agua y de algunos productos alimenticios.

En consonancia con los objetivos de conservación de los recursos naturales del continente, en Marruecos, las autoridades públicas han tomado desde principios de siglo una serie de trámites lanzando planes nacionales destinados a consolidar y reforzar los esfuerzos de conservación de la biodiversidad. En 2016, Marruecos formalizó una nueva estrategia y plan de acción nacionales sobre diversidad biológica que se basa en seis ejes; con miras a reforzar la conservación de las especies, los ecosistemas, garantizar el uso sostenible de la biodiversidad y de los recursos biológicos, aplicar de manera eficiente la Estrategia y el Plan de Acción Nacional de la Biodiversidad 2016-2020 (SPANB) y consolidar la gobernanza de la biodiversidad.

PHOTO/FILE - Energía eólica en Marruecos
PHOTO/FILE - Energía eólica en Marruecos

Concretar el concepto de “un continente igual a infraestructura”

El codesarrollo representa una doctrina de cooperación económica que se apoya en una serie de activos estratégicos cuya pieza clave es la infraestructura que ha de estar integrada en una red de infraestructuras conexas y complementarias a fin de tener una infraestructura africana única e indivisible.

Adoptar este principio tendrá como frutos influir en las estrategias de ordenamiento nacionales y regionales; apostando por el impacto mutuo de la futura infraestructura en África, optimizar los grandes proyectos que garantizan una mejor conectividad. Entre los diversos activos estratégicos del continente. Otro fruto es atraer a más inversiones para los proyectos de desarrollo en África. Aquí, los fondos de inversión y los proveedores de fondos nacionales priorizan naturalmente los proyectos que tienen un impacto directo en el desarrollo de su territorio.

Cabe señalar que, en el contexto de la financiación, el Global Infrastructure Outlook estima que África necesita unos 6 billones de dólares para cubrir su déficit de infraestructura.

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