AJEMA: “La prioridad de la Armada es proyectar las capacidades del poder naval sobre tierra”

El almirante Piñeiro desgrana las claves a las que se enfrenta la Marina de Guerra española para influir en lo que pasa en tierra, donde ocurren los conflictos
En un reciente desayuno informativo en Madrid,  el almirante Piñeiro ha puntualizado que lo más importante que la Armada debe aportar es disuasión, que es costosa, pero mucho más barata que un conflicto bélico - PHOTO/Nueva Economía Fórum
En un reciente desayuno informativo en Madrid, el almirante Piñeiro ha puntualizado que lo más importante que la Armada debe aportar es disuasión, que es costosa, pero mucho más barata que un conflicto bélico - PHOTO/Nueva Economía Fórum

En un contexto global marcado por una alta inestabilidad, con un panorama geopolítico lleno de incertidumbre y dos conflictos relevantes abiertos en Ucrania y Oriente Medio, España debe contar con una Armada que tenga un papel destacado para ejercer la disuasión. Así lo manifestó el almirante Antonio Piñeiro, jefe del Estado Mayor de la Armada (AJEMA), de 65 años, durante el Foro de la Nueva Defensa y Espacio, evento organizado por Nueva Economía Fórum en Madrid.

El almirante Piñeiro subrayó que la disuasión debe ser el eje fundamental, ya que aunque es una inversión costosa, resulta "mucho más barato invertir en capacidades de defensa que produzcan disuasión que luego tratar de enfrentarse a un conflicto cuando la disuasión ha fallado". Estas palabras fueron dirigidas a un público compuesto por autoridades del Ministerio de Defensa, altos mandos militares, ejecutivos de la industria nacional de defensa y embajadores.

Navantia ha procedido a mediados de septiembre a la botadura de la fragata F-111, primera de la clase Bonifaz, a la que un año tras otro seguirán sus cuatro gemelas, con una eslora de 106 metros y un desplazamiento de 6.100 toneladas - PHOTO/Navanta
Navantia ha procedido a mediados de septiembre a la botadura de la fragata F-111, primera de la clase Bonifaz, a la que un año tras otro seguirán sus cuatro gemelas, con una eslora de 106 metros y un desplazamiento de 6.100 toneladas - PHOTO/Navanta

Entre las prioridades mencionadas por Piñeiro destaca que la Armada debe tener la capacidad de proyectar poder naval sobre territorio terrestre. Este aspecto es clave en la estrategia marítima actual, dado que sobre tierra se encuentran la mayor concentración de población, recursos e intereses vitales. De esta manera, la Flota debe "ser capaz de influir en lo que pasa en tierra, porque es donde ocurren los conflictos", usando el mar como un apoyo para las campañas terrestres junto con la aviación.

  1. Prioridades de la Armada en un mundo inestable
  2. Preparación y colaboración internacional
  3. Gestión de recursos y renovación de la flota aérea

Prioridades de la Armada en un mundo inestable

Otra prioridad vital casi al mismo nivel es contar con una capacidad submarina sólida y equipada para operar eficientemente en el mar. Piñeiro enfatizó que el "arma submarina es la disuasión propiamente dicha", al punto de que su sola presencia ya genera un efecto disuasorio. Por ello, la planificación incluye la pronta adquisición y equipamiento del submarino S-81 Isaac Peral y sus tres unidades gemelas, actualmente en construcción, que contarán con misiles crucero capaces de atacar objetivos terrestres desde la inmersión.

El arma submarina es la disuasión propiamente dicha, hasta el extremo de producir efectos simplemente con su sola presencia en la mar. El S-81, en imagen, es la primera unidad de la nueva de la nueva clase de sumergibles españoles - PHOTO/JPons
El arma submarina es la disuasión propiamente dicha, hasta el extremo de producir efectos simplemente con su sola presencia en la mar. El S-81, en imagen, es la primera unidad de la nueva de la nueva clase de sumergibles españoles - PHOTO/JPons

En su puesto como AJEMA desde abril de 2023 y con cuatro décadas de experiencia en diversos destinos tanto dentro como fuera de España, el almirante expone como tercera prioridad la interoperabilidad. Esta consiste en la habilidad de trabajar de forma coordinada, “en modo coral”, junto a las fuerzas terrestres, aéreas y espaciales. Esa operatividad conjunta se lleva a cabo en colaboración con el Estado Mayor de la Defensa, comandado por el almirante Teodoro López Calderón, y con el Mando de Operaciones dirigido desde septiembre de 2024 por el teniente general José Antonio Agüero.

Preparación y colaboración internacional

La interoperabilidad también se extiende fuera de nuestras fronteras, involucrando a marinas y fuerzas armadas de países aliados. Los ejercicios militares combinados buscan generar lecciones y aprendizajes útiles para todas las fuerzas participantes. Estas tres prioridades están reflejadas en el Plan Armada 2050, un documento estratégico que marca la visión a largo plazo de la Armada y guía las acciones a corto plazo. Según Piñeiro, “el que no sabe a dónde navega, ningún viento le es favorable”.

El AJEMA ha subrayado que la Armada debe poseer capacidades para proyectar el poder naval sobre tierra, porque es donde ocurren los conflictos y la mar es un complemento que puede ayudar a la campaña terrestre - PHOTO/Armada
El AJEMA ha subrayado que la Armada debe poseer capacidades para proyectar el poder naval sobre tierra, porque es donde ocurren los conflictos y la mar es un complemento que puede ayudar a la campaña terrestre - PHOTO/Armada

Ante el principal desafío actual, el almirante afirmó que es imprescindible “estar preparados para lo que se nos viene encima”. En ese sentido, precisa la necesidad de emplear los recursos disponibles desde 2022 "con la mayor eficacia posible". Sobre las finanzas, admitió que España no atraviesa un momento óptimo, dado que no existe un presupuesto de defensa formalizado, aunque destacó los "esfuerzos enormes" que está realizando el Gobierno para financiar a los tres componentes militares. La intención es "recuperar ciertas capacidades y poner al día otras”, focalizándose en la Armada para cumplir estas metas con rapidez y precisión en las prioridades.

Puso de relieve que durante un periodo de quince años, de 2007 a 2022, las Fuerzas Armadas españolas sufrieron recortes presupuestarios continuos que afectaron negativamente las capacidades, y que estuvieron cerca de perder una capacidad naval fundamental para la Armada. Entre los sistemas en riesgo se encuentran los veteranos aviones de despegue vertical AV-8B Harrier II Plus Matador, utilizados por la 9ª Escuadrilla desde la base aeronaval de Rota y operando desde el buque Juan Carlos I. Su sustitución está contemplada desde hace tiempo en el Objetivo de Capacidades Militares, aunque actualmente se trabaja en alargar su vida operativa al máximo posible.

El Jefe de Estado Mayor de la Armada, almirante Antonio Piñeiro, con su homólogo del Reino Unido, general de Infantería de Marina Sir Gwyn Jenkins, en su reciente visita oficial a España tras tomar posesión de su cargo en mayo - PHOTO/Armada
El jefe de Estado Mayor de la Armada, almirante Antonio Piñeiro, con su homólogo del Reino Unido, general de Infantería de Marina Sir Gwyn Jenkins, en su reciente visita oficial a España tras tomar posesión de su cargo en mayo - PHOTO/Armada

Gestión de recursos y renovación de la flota aérea

Ante la demora en la adquisición del único caza con capacidad de despegue y aterrizaje vertical disponible en el mercado internacional —el F-35B Lightning II de quinta generación, fabricado por Lockheed Martin— la Armada ha adoptado una medida provisional. Consiste en comprar aviones Harrier dados de baja en otras marinas para disponer de repuestos y garantizar la operatividad de la flota española.

Los trabajos para extender la vida operativa de los Harrier españoles mediante repuestos originales de las mismas aeronaves de terceros países recae en Airbus, con la finalidad de mantenerlos operativos hasta 2032 - PHOTO/Armada
Los trabajos para extender la vida operativa de los Harrier españoles mediante repuestos originales de las mismas aeronaves de terceros países recae en Airbus, con la finalidad de mantenerlos operativos hasta 2032 - PHOTO/Armada

Recientemente de regreso a su despacho en el Cuartel General de la Armada en Madrid tras la botadura de la fragata F-111, primera unidad de la clase Bonifaz, el AJEMA detalló que Airbus será responsable del mantenimiento y los trabajos industriales para prolongar la vida de los Harrier hasta, al menos, el año 2032. Este esfuerzo se ve facilitado porque la Marina Militar italiana retiró sus 14 Harrier de la base de Tarento-Grottaglie en octubre de 2024, mientras que el Cuerpo de Marines de Estados Unidos también está dando de baja sus nueve escuadrones de Harrier, plan que finalizará a mediados de 2027, en ambos casos sustituidos por los F-35B.

Piñeiro señaló que la Armada intentará adquirir esos Harrier usados “no para volarlos, sino para tener repuestos”, con el apoyo técnico de Airbus para mantener los aviones al máximo tiempo posible. Esta solución temporal responde a que, "ahora mismo no estamos en buen momento de darles relevo… aunque a lo mejor mañana sí”. Aclaró que la decisión final corresponde a quienes poseen una visión global de la situación, es decir, las más altas autoridades del Gobierno.

El portaviones de propulsión nuclear norteamericano USS Truman CVN-75 con el italiano Giuseppe Garibaldi C-551, en cuyo puente de popa se distinguen seis Harrier de la Marina Militare - PHOTO/US Navy-Josh Kinter
El portaviones de propulsión nuclear norteamericano USS Truman CVN-75 con el italiano Giuseppe Garibaldi C-551, en cuyo puente de popa se distinguen seis Harrier de la Marina Militare - PHOTO/US Navy-Josh Kinter

Por otro lado, comentó que estarán dispuestos a recibir el nuevo modelo de avión embarcado que Moncloa decida en su momento. Sin embargo, advirtió que "no vamos a andar llorando por las esquinas, que no somos plañideras. Haremos planes de mitigación y trataremos de suavizar el asunto”.

El reemplazo de los Harrier está estrechamente ligado a la viabilidad del estudio en curso sobre la construcción en España de un portaviones convencional, un proyecto solicitado por la Armada al astillero estatal Navantia. Este buque sería la plataforma destinada a embarcar los futuros cazas con despegue y aterrizaje clásicos, entre las opciones se contemplan una versión navalizada del FCAS, programa franco-germano-español, y una nueva versión embarcada del Rafale M, de Dassault Aviation.