El presidente de Estados Unidos amenazó a Irán desde Twitter y el régimen de los ayatolás respondió indicando que el mandatario republicano debería preocuparse más por sus militares ante la COVID-19

Trump ordena a la Marina destruir barcos armados iraníes que acosen a navíos de EEUU

photo_camera AP/ALEX BRANDON - El presidente de Estados Unidos, Donald Trump

Donald Trump, presidente de Estados Unidos, amenazó a la República Islámica de Irán con acabar con embarcaciones armadas iraníes que acosen a buques norteamericanos en aguas del Golfo. Desde su cuenta de la red social de Twitter, el máximo dirigente republicano dio instrucciones a la Armada de eliminar barcos de guerra iraníes que se dediquen a acosar a cualquier elemento de la flota estadounidense. Ante esta advertencia, el régimen de los ayatolás respondió ‘aconsejando’ a Trump que se preocupe más de sus soldados ante la fuerte afectación de la pandemia del coronavirus en su país en vez de centrarse en la nación persa. 

“He dado orden a la Marina de Estados Unidos de que derribe y destruya cualquier buque de guerra iraní si acosan a nuestros barcos en el mar”, expresó el presidente estadounidense en Twitter. 

Esta amenaza directa de Donald Trump significa un episodio más dentro de la escalada de tensión ya habitual entre EEUU e Irán en el marco del enfrentamiento planteado entre ambos desde hace ya muchos años. El nuevo punto álgido de este enconamiento se dio a partir de 2018, cuando la Administración Trump abandonó el pacto nuclear rubricado con el Estado iraní y con Francia, Reino Unido, Alemania, China, Rusia y la Unión Europea en 2015 (JCPOA, por sus siglas en inglés) por el que se ponía coto al programa atómico persa, sobre todo en lo vinculado con la materia armamentística; para imponer seguidamente a Teherán sanciones económicas y políticas, entre las que destacaban primordialmente las relacionadas con el comercio de petróleo, principal fuente de financiación iraní. 

Hasán Rohaní, presidente de Irán, respondió enérgicamente en su momento amenazando con seguir comerciando con su crudo y con bloquear el estrecho de Ormuz, principal zona de paso del comercio petrolero mundial.

Hasán Rohaní, presidente de Irán

Advertencias tras las cuales se fueron sucediendo incidentes relacionados con buques cargueros en aguas del Golfo y ataques contra intereses petrolíferos y aeroportuarios en Arabia Saudí (gran rival de Irán en Oriente Medio y principal símbolo de la rama suní del islam, contrapuesta a la chií representada por los iraníes dentro de una pugna por el dominio regional).

La comunidad internacional, en general, y casi toda la árabe (con excepciones como la de Qatar), en particular, señalaron al régimen teocrático y a agentes pro-iraníes por estar detrás de estas ofensivas. Algo que negaron las autoridades persas, a pesar de que es conocida la injerencia de Irán en asuntos internos de naciones vecinas a través de las Fuerzas Quds, división internacional de la Guardia Revolucionaria Islámica (cuerpo de élite del Ejército iraní); con la colaboración de grupos chiíes afectos a Irán desplegados en naciones como Irak (Fuerzas de Movilización Popular), Líbano (Hamás), Yemen (milicias hutíes) o Siria (grupo armado Liwa Fatemiyoun).

Irán terminó por reducir parte de sus compromisos atómicos tras los castigos recibidos y desde el resto de países firmantes del JCPOA se instó a salvar el acuerdo nuclear a pesar de la marcha de EEUU. De hecho, se habilitó el mecanismo INSTEX para poder suministrar material médico a Irán ante la lucha contra la pandemia del coronavirus, en este caso a través de operaciones que evitaban las transacciones en dólares, evitando incurrir así en la violación de las sanciones económicas decretadas por el gigante norteamericano. 

Ya después de los primeros episodios de altercados con petroleros en aguas del golfo Pérsico, Estados Unidos lideró el establecimiento en noviembre pasado de una alianza marítima para garantizar la seguridad naval en la región, a la que se adscribieron países socios como Arabia Saudí o Emiratos Árabes Unidos. 

Mientras, hace una semana, Washington acusó a Teherán de “maniobras navales peligrosas”, cuando 11 botes iraníes rodearon a barcos estadounidenses en aguas internacionales del Golfo a “gran velocidad” y desde “muy cerca”. Las embarcaciones estadounidenses dieron varios avisos a través de radio y emitieron señales acústicas hasta que los barcos iraníes se marcharon después de una hora de acoso. Por su parte, desde Irán ya se instó a la Marina norteamericana a que abandonase las aguas regionales, como reseñó el propio Mohammad Javad Zarif, ministro de Asuntos Exteriores iraní. 

Vista de las lanchas iraníes desde el destructor USS Paul Hamilton

Por otro lado, cabe destacar también que la República Islámica de Irán había protagonizado este miércoles el lanzamiento de su primer satélite militar con éxito después de varios fallidos intentos, lo que fue apuntado por EEUU como otra “provocación” por parte del régimen de los ayatolás, que podría esconder intereses ocultos tras la puesta en órbita de este cohete de cara a desarrollos misiles balísticos. Aunque el Estado persa indicó que su programa espacial solamente tiene “fines pacíficos” y que es totalmente transparente y adecuado a la normativa internacional. 

Respuesta de Irán

Ante el último toque de atención de Donald Trump, la República Islámica de Irán respondió que Estados Unidos debería ocuparse más de salvar a sus militares del coronavirus en vez de tratar de amenazar a otros países, según señaló Abolfazl Shekarchi, portavoz del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas iraníes, en declaraciones hechas a la agencia de noticias ISNA. 

"Los estadounidenses hoy en día deberían estar intimidados en lugar de tratar de intimidar y usar sus esfuerzos para salvar a sus militares que están infectados con el coronavirus", manifestó Shekarchi, quien también indicó que Washington debería sacar a su Ejército de la región y devolverlo a su país para ayudar a "salvar a su gente de la gran crisis sanitaria que el coronavirus ha causado en este país". "Hoy, Estados Unidos se ha convertido en la nación más afectada por la COVID-19, y los funcionarios estadounidenses deben pensar en resolver este problema", resaltó. 
 

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