Las protestas, que se han cobrado más de 500 víctimas, llevaron a la dimisión del primer ministro, Adel Abdul-Mahdi, aún interino en el cargo

Irak se enfrenta al mayor bloqueo político desde la caída de Sadam Hussein

photo_camera PHOTO/AMEER AL MOHAMMEDDAW - Manifestantes se reúnen en la plaza Tahrir en Bagdad durante una protesta antigubernamental

Después de más de seis meses de manifestaciones, Irak se enfrenta al mayor bloqueo político en el país tras la caída del dictador Sadam Husein en 2003, esta vez por la incapacidad de los partidos políticos para formar un Gobierno y respaldar a un primer ministro. El pasado 1 de octubre, miles de manifestantes salieron a las calles para pedir más servicios básicos y el fin de la corrupción endémica que ha sumido en la pobreza a uno de los mayores productores de petróleo de la OPEP.

Las protestas, en las que han muerto más de 550 personas hasta el momento, llevaron a la dimisión del primer ministro, Adel Abdul-Mahdi, el pasado 29 de noviembre, pero a día de hoy el gobernante dimisionario permanece en el cargo de manera interina ante la incapacidad de los partidos para investir a un nuevo jefe del Ejecutivo. El pasado 1 de febrero, el presidente, Barham Saleh, designó a Mohammed Tawfiq Allaui como primer ministro, pero, tras un mes de negociaciones estancadas entre los partidos de las diferentes ramas musulmanas, los kurdos y la minoría cristiana, el candidato renunció el 1 de marzo por falta de cuórum en el Legislativo.

Los partidos “impusieron obstáculos ante el nacimiento de un Gobierno independiente”, denunció Allaui en su discurso de renuncia, dando constancia del estancamiento político que amenaza a un país en plena reconstrucción tras años de guerra. “Irak se enfrenta ahora al bloqueo político más severo desde que Sadam fue depuesto en 2003. Es la culminación de años de decadencia de sus instituciones, perspicacia política y la crianza de una cultura de corrupción”, asegura a Efe la investigadora del Middle East Institute Hafsa Halawa.

El bloqueo político, un lastre para la ciudadanía 

Tras la invasión estadounidense en 2003 que acabó con el régimen de Sadam Hussein y que culminó con la retirada de las tropas de Estados Unidos en 2011, en 2014 el grupo yihadista Daesh dominó amplias zonas del país hasta su derrota en 2017. En estas circunstancias, Irak aún no ha podido iniciar un proceso de verdadera reconstrucción institucional.

Para el profesor de la Universidad de Bagdad Abdelaziz al-Yabury, “la situación política en Irak pasa hoy día por uno de sus peores momentos” desde 2003 debido al “fracaso de los bloques políticos” en realizar reformas. “Ni siquiera han logrado preservar la infraestructura heredada del régimen anterior. La corrupción extendida en Irak, apoyada por estos partidos, ha llevado al colapso” del país, asegura a Efe el analista.

Adel Abdul-Mahdi, ex primer ministro de Irak
Demandas desoídas 

Los manifestantes se echaron a las calles con varias demandas, una de ellas la formación de un Gobierno independiente no sectario, en un país donde la adscripción religiosa es más importante que la ideológica. Pero los políticos no se dan por enterados. El exparlamentario Dhiaa al-Assadi, líder en las elecciones de 2014 del bloque del influyente clérigo chií Muqtada al-Sadr, afirma que es difícil cumplir con los requisitos de las protestas porque “no hay un solo bloque de manifestantes cuyas demandas representen a todas las facciones”.

“El rechazo de nombres (a primer ministro) es tan solo una táctica de los manifestantes para ganar tiempo, complicar la tarea de los políticos y fatigarlos para que se den por vencidos o renuncien”, aseguró a Efe. Aun así, los bloques políticos no han consensuado todavía ninguna figura política independiente que no haya formado nunca parte de un gabinete, en cumplimiento de las demandas de las protestas. Según Halawa, “la élite política ha decidido claramente rechazar cumplir con las demandas de los manifestantes” y “en vez de eso se están protegiendo mutuamente” para mantenerse en el poder.

Elegir ministro, misión imposible

Farhad Alaaldin, antiguo asesor del expresidente iraquí Fuad Masum, asegura a Efe no fue posible investir a Allaui porque, aunque existió un consenso inicial entre los partidos chiíes mayoritarios, “los parlamentarios se rebelaron contra sus líderes” y “rechazaron ir (a la sesión) y establecer quórum”. Según el exasesor, existen dos escenarios posibles a partir de ahora: que los principales partidos chiíes se pongan de acuerdo en un candidato a primer ministro o que el Parlamento acuerde tres nombres y que sea el presidente quien decida.

Al-Asadi no considera esas opciones viables y cree que lo más probable es que siga habiendo un “Gobierno interino provisional con respaldo parcial y un mandato muy limitado”. “Dadas las protestas y otros eventos recientes en Irak y la región, estamos en una situación única y difícil. Puede empeorar, pero también puede conducir a un nuevo umbral de reforma y corrección”, sentencia el exparlamentario. 

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