No obstante, Israel mantendrá presencia militar en el territorio con el fin de evitar el resurgimiento de la actividad terrorista. También se cerrará UNRWA por su vinculación con el terrorismo

Netanyahu no descarta que funcionarios locales administren Gaza tras la guerra

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu - PHOTO/FILE
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu - PHOTO/FILE

Por primera vez desde que empezó la guerra entre Israel y Hamás, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha presentado un plan para la Franja de Gaza una vez que finalice el conflicto. No obstante, este documento -presentado anoche ante el Gabinete de Guerra para su aprobación y publicado hoy por la Oficina del Primer Ministro- carece de detalles concretos y se basa en gran medida en declaraciones públicas de Netanyahu durante los últimos meses.

  1. Seguridad en manos de Israel y posible cooperación con países árabes
  2. Cierre y reemplazo de UNRWA
  3. Israel sigue rechazando un Estado palestino 
  4. Nuevas negociaciones de tregua 

En dicho plan, el mandatario israelí no descarta que funcionarios locales administren Gaza una vez que finalice la guerra, siempre y cuando tengan “experiencia administrativa” y no estén vinculados a “países o entidades que apoyen el terrorismo”.

Asimismo, Netanyahu también quiere implementar un plan para llevar a cabo una “desradicalización" de todas las instituciones religiosas y educativas en la Franja de Gaza. Este progreso se llevará a cabo, “en la medida de lo posible”, con ayuda de países árabes que tengan experiencia en esta materia. 

A diferencia de declaraciones anteriores, Netanyahu plantea la posibilidad de que autoridades palestinas desempeñen un papel en la gestión de Gaza, algo que Estados Unidos ha propuesto en varias ocasiones.

Seguridad en manos de Israel y posible cooperación con países árabes

Mientras funcionarios locales se encargan de la la administración civil y el orden público, Israel mantendrá el control en lo que respecta a seguridad. A medio plazo, las Fuerzas de Defensa de Israel mantendrán la libertad para operar en el enclave palestino “sin límite de tiempo”.

También se establecerá una "zona de seguridad” dentro del territorio de Gaza que limita con Israel "mientras haya una necesidad de seguridad”. Por otra parte, Israel controlará la frontera entre Gaza y Egipto -en la medida de lo posible en cooperación con El Cairo y con la asistencia de Estados Unidos- para impedir el contrabando desde el lado egipcio de la frontera.

Tropas israelíes en Gaza - MAHMUD HAMS/AFP
Tropas israelíes en Gaza - MAHMUD HAMS/AFP

El documento subraya que el proceso de reconstrucción se comenzará a llevar a cabo una vez que se desmilitarice el territorio. Igualmente, los planes de reconstrucción se ejecutarán con financiación y liderazgo de países “aceptables” para Israel. 

Netanyahu parece hacer referencia a la posible implicación de Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos en los planes de reconstrucción y desradicalización, algo que también espera lograr Washington. Sin embargo, ambos países han dejado claro que no participarían en ningún plan posguerra si no incluye las bases para un Estado palestino. 

Cierre y reemplazo de UNRWA

Otro punto que se destaca en el plan es el cierre y reemplazo de UNRWA, la agencia de Naciones Unidas para los refugiados palestinos, debido a su vinculación con Hamás y la participación de algunos de sus miembros en las masacres del 7 de octubre.

“Israel trabajará para detener las actividades de la UNRWA en la Franja de Gaza y reemplazarlas con agencias de ayuda internacionales responsables”, señala el documento.

A corto plazo, un alto funcionario israelí aseguró a Times of Israel que Jerusalén se opone a la disolución inmediata de la UNRWA, ya que la organización es actualmente la principal asociación que distribuye ayuda al territorio, por lo que que su cierre podría provocar una catástrofe humanitaria que podría, a su vez, obligar a Israel a cesar su lucha contra Hamás.

Israel sigue rechazando un Estado palestino 

No obstante, este plan no se llevaría a cabo hasta que se logren los objetivos marcados por Israel al comienzo de la guerra: la destrucción de las capacidades militares y la infraestructura gubernamental de Hamas y la Yihad Islámica, la liberación de los rehenes secuestrados el 7 de octubre y la eliminación de cualquier amenaza a largo plazo.

El plan de Netanyahu concluye reiterando el rechazo de Israel a cualquier dictado internacional sobre un acuerdo permanente con los palestinos, ya que solo debería alcanzarse mediante negociaciones directas entre las partes, sin condiciones previa. También subraya que Jerusalén seguirá oponiéndose al reconocimiento unilateral de un Estado palestino, ya que lo considera una “recompensa por el terror”.

Nuevas negociaciones de tregua 

La presentación de este plan coincide con la decisión de Israel de mandar una delegación a París para mantener conversaciones sobre un acuerdo de rehenes y una tregua en la guerra. Qatar, Egipto y Estados Unidos están mediando en un posible pacto para liberar a más de 130 rehenes que se cree que Hamas mantiene el 7 de octubre.

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