El primer ministro israelí estudia ceder a Ucrania la Cúpula de Hierro, pero el delicado equilibrio de seguridad en Siria paraliza la toma de decisiones

Netanyahu justifica la ambigüedad de Israel en Ucrania: “No queremos una confrontación militar con Rusia”

photo_camera PHOTO/ALEXANDER ZEMLIANICHENKO - El presidente ruso, Vladímir Putin, y el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, se saludan durante su reunión en el Kremlin en Moscú, Rusia, 4 de abril de 2019

—Algunos de sus críticos dicen que parece tener miedo de enemistarse con Putin de alguna forma —insistió el corresponsal de CNN, Jake Tapper. 

—No, por supuesto que no. No es una pregunta, pero... por supuesto que no —respondió con nerviosismo el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, en su primera entrevista televisiva desde que recuperó el cargo—. Lo que tenemos con Rusia es una relación compleja, porque no muy lejos de aquí, a pocos kilómetros de aquí, en nuestra frontera norte en Siria, aviones israelíes y aviones rusos están volando a poca distancia el uno del otro. Es decir, Rusia está... militarmente en Siria. Irán está tratando de implantarse en Siria, justo al lado de nuestra frontera norte, de la misma manera que lo hizo en el Líbano con Hizbulá. 

Netanyahu condensó en una respuesta el ajustado margen de maniobra con el que cuenta Israel en su aproximación a la invasión rusa de Ucrania. Las autoridades israelíes han suministrado ayuda humanitaria e información de inteligencia a Kiev, concretamente sobre las armas de fabricación iraní con las que cuenta el Ejército ruso. Pero han evitado tomar partido de forma explícita con el envío de armamento a las tropas de Zelenski, que taponan el avance ruso en el este de Ucrania. Para Bibi se trata de una línea roja, como antes lo fue para Naftali Bennett y Yair Lapid. Aunque reconoce que el escenario es volátil y puede cambiar en cualquier momento.

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Los motivos que explican el inmovilismo de Israel en Ucrania están en Siria. Rusia mantiene allí una presencia militar reforzada en 2015, cuando el presidente ruso Vladímir Putin decidió intervenir in extremis para sostener el régimen de Bashar al-Ásad, asediado por los rebeldes tras el estallido de la Primavera Árabe en 2011. El Kremlin alteró significativamente el guion de la guerra en favor de Damasco, que contó también con el respaldo de Irán y sus milicias afines. Y conserva desde entonces posiciones en el este y el sur del país, un área fronteriza con el Líbano e Israel que quieren ocupar los grupos armados vinculados a la Guardia Revolucionaria iraní. 

Las Fuerzas de Defensa Israelíes (FDI) atacan regularmente objetivos en Siria para evitar que las milicias proiraníes se asienten en esta zona y establezcan una base de operaciones. Rusia, en un movimiento poco habitual, permite a Israel lanzar ofensivas aéreas sobre estos grupos. “La razón principal es la seguridad”, explica el analista Steve A. Cook en Foreign Policy. “A Putin le complace complacer a los israelíes, porque, aunque él y el líder supremo iraní, el ayatolá Ali Jamenei, están de acuerdo en garantizar la supervivencia del régimen de al-Ásad, los rusos han querido que los iraníes sean el socio menor”. 

Israel quiere mantener este equilibrio de fuerzas a toda costa. En caso de que Irán se hiciera con la zona siria fronteriza con Israel significaría una amenaza de primer orden para su seguridad nacional, en un grado mayor incluso que la actividad de Hizbulá en el vecino Líbano. Y Rusia tiene la llave. Por eso, los sucesivos Gobiernos israelíes se han inclinado por mantener una postura neutral en Ucrania. El objetivo pasa por no irritar al Kremlin y mantener abierto el canal de comunicación entre los comandantes rusos e israelíes en el sur de Siria para evitar un choque directo. 

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“Hemos encontrado un compromiso que sirve a los intereses de Israel y, por tanto, Putin piensa que no amenaza los intereses rusos”, aseguró Netanyahu en otra entrevista televisiva con la cadena francesa LCI. “Al principio, le dije a Putin que podemos elegir, podemos ir a la confrontación o podemos encontrar un lenguaje común... Israel actúa libremente y no interferimos en sus acciones en Siria, y debería dejarnos en paz”, aseguró el primer ministro, que verbalizó su preocupación sobre las intenciones de Irán, que pasan, añadió, por crear un Ejército y desplegarlo en la frontera siria con Israel. 

¿Armas israelíes a Ucrania? 

Netanyahu se comprometió en plena campaña electoral a estudiar la posibilidad de suministrar armas a Ucrania. Tres meses después, ya como primer ministro, dice haber cumplido su promesa. “Bueno, desde luego que lo estoy estudiando. Lo estoy estudiando. He dicho que lo estoy estudiando y lo estoy haciendo”, insistió ante las cámaras de CNN. Aunque dijo tener “otras consideraciones” encima de la mesa: “En particular, la gran proximidad operativa entre la Fuerza Aérea israelí y la Fuerza Aérea rusa. Sus aviones operan en el espacio aéreo sirio, y hasta ahora hemos evitado la confrontación. No queremos una confrontación militar con Rusia”. 

El reportero de CNN le preguntó si estaría dispuesto a ceder a Ucrania la Cúpula de Hierro, el férreo sistema de defensa antiaéreo. Y Bibi respondió que lo discutiría con los altos mandos de Defensa, pero que no podía dar garantías. La cuestión abrió un serio debate en Israel desde que Volodímir Zelenski remitiera una petición formal al Gobierno hebreo el pasado mes de octubre. “Ucrania está muy interesada en obtener de Israel (en los plazos más breves posibles) sistemas de defensa, en particular: Iron Beam, Barak-8, Patriot, Iron Dome, David's Sling, Arrow Interceptor y apoyo israelí en la formación de operadores ucranianos”, rezaba la misiva, que se topó con la negativa del ex primer ministro Yair Lapid.

Cúpula de Hierro

La portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, María Zajárova, respondió en rueda de prensa tras escuchar las declaraciones de Netanyahu: “Cualquiera que especule sobre el envío de armas a Ucrania está escalando el conflicto; no intenten provocarnos”. Meses antes, el vicepresidente del Consejo de Seguridad de la Federación Rusa, Dmitri Medvédev, que se turnó en la Presidencia con Putin cuando este agotó el máximo de mandatos, amenazó explícitamente a Israel con “destruir todas las relaciones” en caso de que suministrara ayuda militar a Ucrania. La delicada arquitectura de seguridad en Siria podría saltar por los aires. 

Por eso, las continuadas presiones de Estados Unidos tampoco han hecho mella en Israel, a pesar de ser el socio principal de Washington en Oriente Próximo. A mediados de enero, la Administración Biden pidió a Netanyahu que traspasara a Ucrania los sistemas de defensa antiaérea HAWK de fabricación estadounidense, que la Administración Kennedy había cedido a Israel en la década de los 50. Pero la recién estrenada coalición de Gobierno se cerró en banda, siguiendo los pasos del tándem Bennett-Lapid. 

Israel tiene una prioridad militar, que es debilitar a Irán, su némesis regional. Una tarea para la que necesita todos los medios a su alcance. Se trata de una cuestión existencial que le ha llevado a atacar recientemente las posiciones de Teherán en Siria, así como las infraestructuras en las que el régimen de los ayatolás desarrolla su programa nuclear, y también las bases militares bajo el control la Guardia Revolucionaria Islámica, situadas en suelo iraní. El ataque con drones del Mossad sobre el centro logístico militar de Isfahán de la semana pasada fue la última prueba de ello. Sin embargo, Israel se quedó de brazos cruzados en cuanto trascendió que Irán había facilitado armas e instructores al Ejército ruso en Ucrania. 

Manifestantes se reúnen en la plaza Habima, en el centro de la ciudad costera mediterránea de Israel, Tel Aviv, el 20 de marzo de 2022, para asistir a un discurso televisado por vídeo del presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky AFP/ JACK GUEZ
Israel como mediador 

Netanyahu se ha mostrado abierto en las últimas semanas a ejercer como mediador entre Rusia y Ucrania si así se lo piden “ambas partes, y francamente si me lo pide Estados Unidos, porque creo que no se pueden tener demasiados cocineros en la cocina... pero no me voy a meter en ello”. Aunque el primer ministro israelí matizó que todo dependería de que las negociaciones se dieran en el momento y bajo las circunstancias “adecuadas”. Su antiguo aliado y predecesor en el cargo, Naftali Bennett, intentó hacer lo propio en marzo, pero no consiguió avances. 

Y es que Israel ha interpretado un papel ambiguo desde el inicio de la invasión, que algunos analistas han comparado con el de Turquía. Aunque, a diferencia de a los tres primeros ministros israelíes que han ocupado el cargo en los últimos 11 meses, al presidente turco Recep Tayyip Erdoğan no le tembló el pulso a la hora de enviar armamento a Kiev. Ankara suministró drones Bayraktar TB2 al Ejército ucraniano, y eso no le ha impedido ser el único mediador capaz de alcanzar acuerdos con ambas partes junto con Naciones Unidas.