La escalada bélica iniciada el pasado sábado ya ha provocado la muerte de más de 270 civiles. Varios países comienzan a plantearse la evacuación de sus nacionales

Sudán: fracasa el segundo alto el fuego entre el Ejército y las FAR

photo_camera PHOTO/AFP - La escasez de productos básicos ha llevado a miles a abandonar Jartum

Los combates entre el Ejército sudanés, liderado por Abdel Fattah Al-Burhan, y las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR), encabezadas por Mohammed Hamdan Dagalo, no cesan a pesar de las presiones internacionales. Mientras, el número de fallecidos y heridos continúa aumentado. De acuerdo con cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cerca de 300 civiles han fallecido y más de 2.000 han resultado heridos desde que comenzasen los enfrentamientos el pasado sábado.

El reciente alto el fuego decretado por ambos bandos el miércoles por la noche ha fracasado, al igual que ocurrió con la primera tregua alcanzada el martes, rota en cuestión de minutos. El temor de los ciudadanos de Jartum por sufrir las consecuencias de los combates, así como por la escasez de productos básicos, ha llevado a miles a abandonar la capital. Aunque no solo los civiles tratan de huir de la situación, también lo han hecho unos 320 soldados sudaneses que fueron detenidos en Chad, tal y como anunció el ministro chadiano de Defensa, Bichara Issa Djadallah. De acuerdo con las autoridades militares de Chad, los soldados sudaneses que huyeron al país vecino temían ser asesinados por las FAR, según informa AFP.

Dentro de Sudán, puntos clave como cuarteles o aeropuertos siguen siendo blanco de ataques. En Jartum, por ejemplo, las FAR han atacado la principal base del Ejército sudanés en la capital, mientras que el aeropuerto de continúa fuera de servicio por los combates.

Por otro lado, reporteros locales han informado a Reuters acerca de intensos enfrentamientos en el barrio de Jabra, al oeste de Jartum, donde viven personas cercanas al líder de las FAR, Dagalo. La milicia paramilitar ha acusado al Ejército sudanés de violar el derecho internacional por usar artillería pesada contra las familias y ciudadanos de Jabra.

La situación en Sudán -descrita por Naciones Unidas como un “escenario de pesadilla”-, y en concreto en Jartum, es crítica debido a la escasez de alimentos básicos, que están experimentando un fuerte aumento de precios, y los cortes de energía. Desde que comenzasen los enfrentamientos, los hospitales de la capital están haciendo frente al desabastecimiento, así como a los ataques y a los saqueos, algo que ha sido denunciado por la ONU.

“Casi todos los principales hospitales sufren una grave escasez de personal médico, medicamentos, agua, electricidad, combustible y alimentos”, indicó un médico contactado por The Guardian en Jartum. “La situación de los civiles no es buena en ninguna parte del país, pero es especialmente mala en la capital, Nyala y Merowe”, añadió el sanitario, quien informó también del asesinato de tres compañeros de trabajo.

Naciones Unidas también ha condenado los ataques contra su personal, principalmente por parte de las FAR. Según informes de la organización a los que han tenido acceso varios medios de comunicación como The Guardian o Foreign Policy, hay cientos de diplomáticos extranjeros, funcionarios de organizaciones internacionales, trabajadores humanitarios y miles de ciudadanos extranjeros atrapados en la capital. Muchos ellos han sido atacados, hostigados, golpeados e incluso agredidos sexualmente por combatientes que se cree que están vinculados con las FAR.

Occidente baraja la evacuación de sus ciudadanos mientras Libia desmiente su apoyo a uno de los bandos

Por este motivo, y siendo consciente de las posibilidades de que el conflicto se recrudezca y continúe, países como Alemania, Japón o España se plantean la evacuación de sus nacionales. Estados Unidos, por su parte, ha reconocido que la situación sigue siendo “demasiado volátil” para sacar a su personal diplomático de la Embajada. En esto coincide la ONU, que descarta una evacuación inmediata por el panorama en los aeropuertos. No obstante, sí se bajara la posibilidad de que el personal salga del país por carretera, una operación sin duda peligrosa.

“Estamos trabajando sin parar para garantizar la seguridad de nuestros compañeros y ciudadanos”, aseguró a Foreign Policy un funcionario occidental que coincidió con la ONU en definir el panorama en la nación africana como una “pesadilla”.

Mientras, los países vecinos siguen llamando a la calma con el fin de evitar un incremento de la inestabilidad regional. En este sentido, las autoridades militares libias se han pronunciado al respecto, pidiendo detener los combates y priorizando el interés nacional. “Estamos en contacto con las partes interesadas y estamos listos para desempeñar un papel de mediador entre los hermanos en Sudán para cesar los enfrentamientos”, declaró Ahmed Al-Mismari, portavoz del Ejército Nacional Libio (LNA, por sus siglas en inglés).

El general ha recalcado su compromiso con la “estabilidad y seguridad” en su país vecino, instando a la Liga Árabe y a la Unión Africana a desarrollar medidas que logren un cese de las hostilidades. Al-Mismari también ha desmentido los rumores sobre un supuesto apoyo libio a una de las partes enfrentadas

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