El reciente plan del Gobierno marroquí de expropiar bienes inmuebles estatales argelinos ha llegado en el momento justo para servir de pretexto a las autoridades de Argel para lanzar gritos de provocación y amenazas poco veladas

Tensión renovada entre Argel y Rabat

Embajada de Argelia en Marruecos
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En el número 5811 del Boletín Oficial de Marruecos, fechado el 13 de marzo de 2024, se anunciaba un proyecto de expropiación de bienes inmuebles pertenecientes al Estado argelino en la ciudad de Rabat, por motivos de “utilidad pública”.   

Las tres propiedades para las que se habían iniciado procedimientos de expropiación eran: 

  • Un terreno baldío denominado “Kabalia”, con una superficie de 619 metros cuadrados. 
  • Una vivienda denominada “Zanzi”, con una superficie total de 630 metros cuadrados. Consta de dos plantas más una planta baja de oficinas.  
  • Y una residencia denominada “Villa le Soleil Levant”, con una superficie de 491,00 metros cuadrados, que consta de una planta y múltiples instalaciones. 

El proyecto de expropiación no afecta en absoluto a la sede de la Embajada argelina, cerrada desde que el régimen rompió las relaciones diplomáticas entre ambos países el 24 de agosto de 2021, tras una reunión del Consejo de Alta Seguridad. Sólo se ven afectados los inmuebles pertenecientes al Estado argelino, situados alrededor de la sede del Ministerio marroquí de Asuntos Exteriores. 

El proyecto de decreto explica que la expropiación de las propiedades se debe a “la utilidad pública que requiere la ampliación de los edificios administrativos en beneficio del Ministerio de Asuntos Exteriores, Cooperación Africana y Marroquíes Residentes en el Extranjero, en la Comuna de Rabat (...)”. Cuatro propiedades pertenecientes a súbditos marroquíes también se ven afectadas por este proyecto.  

Embajada de Argelia en Marruecos
Embajada de Argelia en Marruecos

Como es habitual en este tipo de situaciones, las personas físicas o jurídicas afectadas disponen de dos meses a partir de la publicación del texto en el Boletín Oficial para expresar su oposición y sus observaciones. 

En segundo lugar, la expropiación se indemniza. Esto difícilmente constituye un expolio, como lo calificó el comunicado de prensa emitido por el Ministerio argelino de Asuntos Exteriores el 17 de marzo. Un comunicado con un tono belicoso y amenazador. “El Gobierno argelino responderá a estas provocaciones por todos los medios que considere apropiados”, reza la conclusión de un comunicado que distorsiona la realidad al hacer creer que es el edificio de la Embajada argelina el que está en cuestión.  

“Argelia considera que se trata de una violación incalificable del respeto y del deber de protección de las representaciones diplomáticas de los Estados soberanos, consagrados por el derecho y la costumbre internacionales. En este sentido, el proyecto marroquí, contrario a la práctica internacional civilizada, constituye un grave incumplimiento de sus obligaciones en virtud de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas, que le obliga a respetar y proteger las embajadas en su territorio cualesquiera que sean las circunstancias”. El tono es, francamente, excesivo para un terreno desnudo y dos edificios desocupados. Estas propiedades no se ven afectadas en modo alguno por los Acuerdos de Viena citados en el comunicado argelino. Y, si queremos remontarnos más atrás en la historia, los terrenos de estas propiedades fueron un regalo del difunto sultán Mohamed V al Frente de Liberación Nacional argelino durante la guerra de independencia de Argelia.  

En cuanto a la sede de la Embajada argelina, protegida por los acuerdos de Viena, está situada en el lujoso barrio de Souissi, en el bulevar Mohamed VI. Se construyó a principios de la década de 2000. Queda lejos, y es una verdadera lástima ver cerrada esta suntuosa cancillería.