El año que vivimos peligrosamente (I)

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez - PHOTO/AFP/JAVIER SORIANO
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez - PHOTO/AFP/JAVIER SORIANO

El mensaje del rey Felipe VI en esta Navidad tan convulsa ha sido como el bálsamo de Fierabrás para curar las heridas abiertas clandestinamente por la amnistía. “Fuera de la Constitución no hay paz ni libertad”, dijo el Monarca. Insistió en el “deber moral de preservar la unidad y la solidaridad entre las CCAA”. 

  1. Necesidad sin virtud
  2. Acoso al Poder Judicial
  3. Babel de lenguas
  4. La Moncloa sí paga traidores

En el escenario, se mantienen inalterables la bandera nacional y la europea, la flor de Pascua y la foto de familia, en esta ocasión, la del juramento de la princesa Leonor en el Congreso. 

El rey estuvo tenso, incómodo, porque el momento actual es grave. “No podemos permitir que el germen de la discordia se instale entre nosotros”, subrayó con preocupación. Un discurso, no obstante, para la esperanza, firmemente anclado en la columna vertebral de nuestra Transición: la Carta Magna del 78. Los españoles tenemos Rey. España saldrá adelante.

Necesidad sin virtud

Amnistía es la palabra que ha cambiado este año nuestra existencia, la palanca para derribar la convivencia tomando como punto de apoyo el perdón y el olvido de los delitos a los golpistas y el primer pilar para construir el muro de la polarización del nuevo Frente Popular. Un dolor de cabeza interminable. Nuestro presidente solo puede gobernar en un país en llamas.                                                    

“Cómo van a caber tantos besos en una canción”, se lamentaba Joaquín Sabina en “Peor para el sol”, antes de recordar, las copas, las risas y los excesos… Aquí, a las copas invita la Moncloa y las pagamos los contribuyentes, las risas (carcajadas) llegan desde Waterloo y Mondragón y a los excesos se les denomina extrema derecha y derecha extrema.

Esta es la misma sensación que siente el cronista para dar cabida en esta BAHÍA-río a las innumerables noticias, mentiras, y ocultaciones que hemos padecido en el último lustro. Y especialmente en los últimos 150 días con sus 149 noches. 

Las dos contiendas electorales han tensionado la sociedad de parte a parte. El Parlamento ha estado paralizado y el Gobierno libre de controles durante siete meses ha impuesto la ley del silencio anestesiándolo con el término prudencia. Resultado: unos pactos desequilibrados con los secesionistas que no se podrán pagar nunca. 

Atrás quedó en el olvido la polémica ley del “si es sí” que ha dejado en la calle a casi 150 violadores y a más de 1.300 maltratadores con rebajas de pena amparadas en el progresismo podemita. ¿Quién se acuerda ya de los indultos y de la rebaja para malversadores corruptos, que son los mismos, y de los 150.000 fallecidos por la pandemia de la COVID? Hace cuatro años el Rey exigía a los políticos acabar con la corrupción. Ahí sigue. La corrupción, me refiero. Porque amnistía es corrupción. Mucha necesidad de formar gobierno, sí; virtud ninguna. 

Acoso al Poder Judicial

No hubo ley para los afectados por el ELA, pero horas después del 23-Jl haciendo un ejercicio de cinismo político, la Moncloa se sacó de la manga la ley de amnistía, redactada por los mismos delincuentes beneficiarios. Y el fontanero Bolaños mintiendo en Bruselas, asegurando que este torpedo en el corazón de la democracia inquietaba cero, cero patatero. 

Ya se vio en el Parlamento Europeo ocho días después cuando el presidente rindió cuentas [las cuentas del Gran Capitán] de su semestre presidencial rotatorio. ¡Vaya si interesa la amnistía para mantenerse en el poder! Nunca se había visto en tal trance a un presidente abucheado por propios y extraños. Defendió postulados incompatibles con la presidencia europea de los 27; solo fue a preservar su sillón recién estrenado. Gastó las mejores energías, prometiendo el pago permanente para oficializar el catalán, el vasco y el gallego; al final solo imploró el catalán por los votos de Junts. Tampoco en esto cumplió su palabra. El gesto mendicante del ministro Albares resultó patético de junio a diciembre.  

Volvamos al relato. Contabilizados los votos y traducidos a escaños, el presidente Pedro Sánchez, optó por echar un órdago a la “perra gorda” e inundó de propaganda y de legitimidad constitucionalidad la amnistía. El milagro de la transfiguración.

Hasta que no se abrieron las urnas la amnistía no cabía en la Carta Magna. Ahora, controlado el TC, cambiado el Letrado Mayor del Congreso, un ex secretario de Estado de Administraciones Públicas, purgado en el acto el letrado experto en esta materia, la proposición de ley con informes sin firmar ha iniciado el trámite con fórceps. Otra forma habilitante de legislar.

El CGPJ y el Tribunal Supremo, las Asociaciones de Fiscales, la Abogacía del Estado y hasta los Inspectores de Hacienda se han pronunciado en contra de este atropello legislativo. 

Desde la tribuna del Congreso, la portavoz de los exconvergentes del 3%, Mirian Nogueras - “la intocable”- ha señalado con nombre y apellidos a magistrados, fiscales y periodistas -como cuando ETA- exigiendo que sean llevados ante las comisiones parlamentarias recién creadas para que expliquen la “persecución y la represión” que han ejercido tras el golpe de Estado de 2017. Y va más allá: hasta 2012. Exige que sean condenados. Ya hemos visto como la Memoria Histórica redactada por Batasuna se prolongaba cual dictadura franquista desde 1936 a 1983. Las tragaderas del PSOE y PSC lo soportan todo. 

Es decir, cumplir la ley es maltratar a Cataluña. El sanchismo ha comprado a precio de “aceite virgen extra” una historia mendaz y ensoñadora. 

La situación es de tal gravedad que el Poder Judicial ha denunciado los hechos ante la Comisión Europea porque por vez primera se está atacando directamente al Estado de derecho y a la independencia judicial. Como en Hungría, como en Eslovenia, como en Malta, como en Hungría. 

A sabiendas de que las leyes no permiten que los jueces y magistrados acudan a citaciones parlamentarias porque incurrirían en prevaricación si desvelasen cualquier dato conocido durante el proceso, los socialistas autorizan dichas comisiones para que batasunos, etarras, sumarísimos de Yolanda, podemitas despechados y golpistas catalanes atizan sin piedad y sin medida al poder judicial. 

Cada comisión -en esta legislatura se han creado doce más- cuesta unos dos millones de euros al año en sobresueldos para los diputados; la experiencia de esta corta legislatura reafirma que los nacionalismos y este Gobierno son insaciables. E incompatibles con la democracia. 

Babel de lenguas

Vascos, catalanes y gallegos (los galeuscos del 35) han exigido utilizar sus lenguas sin traducción, contraviniendo los acuerdos de la Mesa del Congreso que no permite extender más allá de los plenos la utilización de las otras lenguas distintas al castellano. 

Ya que estamos con las lenguas, recordemos el maltrato al que ha sometido la Generalitat a la misión europea que ha venido a estudiar la discriminación que sufren los niños que quieren escolarizarse en español. Fascistas y racistas han sido los dos adjetivos más repetidos a la delegación europea, tras abandonarla los socialistas, por orden del PSC. 

Por si el daño fuera poco, el propio presidente del Gobierno, recibido en el Palau con honores de un jefe de Estado extranjero, se ha comprometido en poco más de una hora de visita a desarrollar una Ley de Plurilingüismo. 

Pretextando que el catalán está en peligro, -otra mentira más- se consagrará que todos los ciudadanos con lengua propia podrán dirigirse a la Administración en todo el territorio nacional en su lengua vehicular. Motivo: colapsar las Instituciones desde la Sanidad a la Judicatura, desde el Congreso al Senado, desde el Ejército al Defensor del Pueblo para obligar a todos los organismos a recibir y emitir informes, dictámenes y respuestas en las lenguas cooficiales. Terminarán implantando el catalán en las escuelas públicas y privadas. A este asedio al Estado le llama normalización. 

En suma, torpedear el funcionamiento de todos los organismos públicos y crear una Babel de lenguas con reinterpretaciones que distorsionen la comunicación. Por decirlo con otras palabras: arrinconar el castellano en la burocracia y en las aulas. Nazismo puro y duro amparado en el victimismo irredento. Otro enfrentamiento ficticio (político) provocado por los enemigos de España a los que Sánchez trata con guante blanco de seda como si se tratara de benefactores de la humanidad. 

La Moncloa sí paga traidores

Este Gobierno del Frente Popular mantiene durante todo el año la Festividad de los Reyes Magos. Ni de Oriente ni de las tierras del norte del norte. El presidente siempre tiene la billetera llena y paga al contado. Sánchez ofreció explorar el Pacto Fiscal (singular) si Aragonés desistía del referéndum del 1-O. Es un condicional irresoluble como la conjetura de Poincaré o la hipótesis de Riermann. Ya sabemos que es imposible porque Junts, ERC, Bildu, PNV, PSC y BNG.

Como bien subrayó el Molt Honorable, “el señor Sánchez dijo no a los indultos, y ahí están viendo pasar el tiempo [como la Puerta de Alcalá]; dijo no a la amnistía y se está debatiendo con urgencia, nocturnidad y alevosía; dijo no a los verificadores internacionales y ya hay dos, uno para Junts y otro para ERC; el señor Sánchez ha dicho no al referéndum y lo permitirá”, sostienen todos los accionistas que ataron al potro del poder al camarada socialista. 

Los socios saben que el presidente siempre dice sí a sus chantajes. La Moncloa siempre paga traidores. Para que no les falte de “ná”, les regala como aguinaldo 1.800 millones para aumentar la plantilla de Mossos en otros 3.600 efectivos. 

Conviene recordar que las policías catalana y vasca las paga mensualmente el Ministerio del Interior. Pero no hay autorización de Marlaska para que Cibeles nivele las plantillas con 1.000 policías municipales que pagaría con sus propios presupuestos. Esta es la igualdad asimétrica del nacionalismo en tiempos de Don Pedro. Una simetría desigual a la que seguirán llamando convivencia. El manantial inagotable de dinero para los separatistas es infinito en plena sequía. 

Unas horas antes había devuelto a Bildu el Ayuntamiento de Pamplona. Ha dejado la Corporación navarra en manos de Joseba Asirón, un tipo que ha humillado a parte del Consistorio femenino y con especial saña a las edilas del PSN. Un maltratador de manual. Pero las feministas siguen calladitas. Incluso Montero y Belarra. Pelillos a la mar. Los progres nunca son machistas. 

Como aseguró el ministro de Transportes Óscar Puente, “Bildu tiene derecho a la vida política porque es un partido progresista democrático”. En el mismo sentido se pronunció en la última sesión plenaria el portavoz Patxi López calificando de “antidemocráticas” las manifestaciones convocadas por UPN a las que asistió Núñez Feijóo. El muro se ensancha y se extiende. (Continuará)

Antonio Regalado dirige BAHÍA DE ÍTACA en:

aregaladorodriguez.blogspot.com
 
 

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