Dajla, el futuro “hub” de África

Ramón Moreno Castilla   

La celebración del Foro Crans Montana en la ciudad marroquí de Dajla (antigua Villacisneros), supone un reconocimiento inequívoco a la inconmensurable labor del Rey de Marruecos, Mohamed VI, en pos del desarrollo sostenible de las provincias del Sur y del bienestar de sus habitantes, cuyo futuro se presenta muy prometedor. Y, como ha señalado el ministro de Comunicación y Portavoz del Gobierno marroquí, Mustapha El Khalfi, “Es una respuesta firme a las provocaciones de los adversarios de la integridad territorial del Reino, particularmente Argelia que no acepta el estatuto que ocupa de ahora en adelante Marruecos como una plataforma de diálogo y de contribución eficaz a los debates sobre cuestiones de actualidad”. Pero sobre todo, esta sesión anual del FCM, organizada bajo el alto patrocinio del Rey Mohamed VI sobre el tema “África, cooperación regional y cooperación Sur-Sur” en colaboración con la ISESCO, ha supuesto un auténtico espaldarazo internacional a la incuestionable marroquinidad del Sahara; lo que supone un fuerte varapalo para Argelia y su diplomacia, que vuelca todos sus esfuerzos y recursos en la fantasmagórica RASD y en el desacreditado Frente Polisario.

Esta reunión de alto nivel, a la que asistieron más de 800 eminentes personalidades de 112 países, ha reforzado el papel de Dajla como encrucijada de reflexión y de diálogo sobre cuestiones de alcance internacional como la seguridad, la energía y la cooperación Sur-Sur; debatiéndose cuestiones sobre el desarrollo del continente, especialmente la gestión de los asuntos públicos y de los recursos naturales, el acceso a las nuevas tecnologías, el papel de la mujer africana en los asuntos públicos y privados, la igualdad de sexo y el refuerzo del sistema educativo. En definitiva, la buena gobernanza de la que hace gala Marruecos desde que Mohamed VI subiera al trono y tomara las riendas del país. Mientras las élites gobernantes -a la que no son ajenas la cúpula militar- de países como Argelia y Nigeria, que acaparan casi el 80 % de la riqueza de África, dilapidan la enorme riqueza del petróleo, cuyos ingentes beneficios no han revertido en la población que padece penurias y calamidades de todo tipo (ver al respecto, los artículos anteriores de ATALAYAR: “Argelia, un país enfermo de sus dirigentes” y “Nigeria, la otra maldición del petróleo”).

La presencia en el Sur de Marruecos de participantes de distintas procedencias, así como la importante temática abordada viene a consolidar las opciones estratégicas de Marruecos con respecto a un continente africano solidario que decididamente mira hacia el futuro, afirmó el Rey Mohamed VI en un discurso dirigido a los asistentes al FCM y que fue leído por el Jefe de Gobierno, Abdelilah Benkirane. El Soberano marroquí subrayó en su discurso que este evento rinde homenaje así a “la acción que decididamente estamos llevando a cabo a favor de nuestro continente”.

“Marruecos obra continuamente en favor de un África moderna, audaz, emprendedora y abierta, un África orgullosa de su identidad y de su arraigado patrimonio cultural, con capacidad para trascender las trasnochadas ideologías”, aseveró el Monarca. En este sentido, Mohamed VI rindió un caluroso homenaje a Jean Paul Carteron, presidente fundador del Foro, “que ha sabido brindar su rica y ecléctica experiencia al servicio de las nobles causas a través del diálogo y la conciliación”. Por otra parte, el Rey consideró “lógica y razonada elección de la tierra del Sahara marroquí por la eminente institución que representa, y será sin lugar a dudas un factor de cumplido éxito”.

En su elocuente y trascendental discurso, Mohamed VI volvió a evidenciar por qué se cataloga al Soberano marroquí, con todo merecimiento, como  “el Paladín del Panafricanismo”; término ya acuñado en la nomenclatura internacional, y que viene a corroborar sus continuos desvelos por el continente africano. En efecto, Mohamed VI llamó a la promoción de un modelo de partenariado multidimensional en favor de un mayor desarrollo de África. “El Reino de Marruecos ha hecho de la cooperación Sur-Sur, uno de los pilares de su política exterior, desarrollando cooperaciones igualmente fructuosas con sus socios europeos, norteamericanos y asiáticos”.

“He aquí justamente el modelo de partenariado de carácter multidimensional y movilizador de varios actores, que queremos promover con perseverancia a favor de un mayor desarrollo de África”, preconizó el Soberano. Mohamed VI destacó la “enorme pertinencia” del tema de la cooperación Sur-Sur y el desarrollo de África elegido por el FCM y que refleja también “la común ambición de colocar al continente africano en el centro neurálgico de las grandes preocupaciones geopolíticas mundiales”. A este respecto, subrayó el Monarca, “los conceptos de la cooperación Sur-Sur deben integrar las nuevas coordenadas que representa el siglo XXI, adaptándose al mismo en función de las pesadas tendencias que induce la globalización bajo múltiples facetas”.

Mohamed VI aseguró que Marruecos ha llamado constantemente a una cooperación eficiente y solidaria, sacando el mejor partido a las oportunidades que ofrece la cooperación triangular, tanto a escala regional como con los países del Norte, subrayando que esta acción “debe ser llevada con un espíritu de respeto mutuo y de equilibrio, tomando en consideración los intereses de los diferentes socios”. En este sentido el Soberano marroquí volvió a recordar que el continente africano ha pagado un enorme tributo por la colonización y la guerra fría, y desgraciadamente aún sigue sufriendo sus secuelas. El mensaje real enfatizó también que corresponde a los países africanos innovar para hacer de las fronteras heredadas de la colonización “unos espacios abiertos que favorezcan los encuentros e intercambios fructuosos entre las sociedades africanas”.

Tras enumerar los enormes desafíos que afronta el continente africano (terrorismo, crimen organizado, tráfico de drogas, tarta de seres humanos y el extremismo religioso) que requieren respuestas transnacionales y una reflexión colectiva y concertada, Mohamed VI subrayó que existe un motivo de esperanza que conforta “nuestras ambiciones y nuestros designios comunes, ya que África (el continente más rico del planeta en materias primas) dispone en la actualidad de las mayores ventajas multidimensionales que le permiten configurar el futuro del mundo”.

Entre estas ventajas el Rey de Marruecos destacó que la economía del continente africano es la que más ha crecido desde el año 2000 y su comercio con el resto del mundo se ha incrementado en más de un 200 % en el curso del mismo periodo, una población de aproximadamente 2.000 millones de habitantes en el horizonte del año 2050, un mayor potencial de riquezas naturales, una democracia y una buena gobernanza que se construyen y se refuerzan cada día más. “Todo ello nos permite concluir que África se halla hoy en una fase de cambios de su historia y que necesita el establecimiento de estrategias, instrumentos y mecanismos innovadores con el fin de consolidar su marcha hacia el progreso”.

El Rey de Marruecos enfatizó a este respecto, que África debería “liberarse definitivamente de las cadenas heredadas de su pasado colonial y orientarse resueltamente hacia su futuro, confiando más en sí misma y en sus propias capacidades”. Para Mohamed VI, África ha de elaborar y apoyar los partenariados mutuamente beneficiosos, la parte que le corresponde en la cadena internacional de la creación del valor añadido, impulsar la integración económica regional así como construir espacios de prosperidad compartida que permitan la libre circulación de personas, bienes y servicios. África debe invertir masivamente en sus infraestructuras y mejorar las condiciones de vida de sus ciudadanos. El continente africano experimenta igualmente una gran necesidad en materia energética a fin de llevar a buen puerto sus esfuerzos de desarrollo.

Para ello, abogó el Rey, “nuestro continente dispone de importantes potencialidades en cuanto a energías renovables, que conviene movilizar a fin de alcanzar su desarrollo sostenible”; afirmando que “la idea de un proyecto dedicado al desarrollo de las energías alternativas en África cobra toda su pertinencia de las inmejorables oportunidades que el África atlántica ofrece en el marco de las energía eólica y solar” (térmica y fotovoltáica). Para Mohamed VI, es necesario activar las palancas de la cooperación inter-africana. “La historia nos enseña que la interdependencia económica, política y social constituye una condición fundamental para la emergencia. Por ello, Marruecos es consciente de que un desarrollo en núcleos aislados está abocado al fracaso”.  

Este nuevo modelo de desarrollo adoptado e impulsado por Mohamed VI, y que emana de una clarividente visión política ambiciosa  favorecida por una nueva generación de reformas institucionales, basada en la regionalización avanzada, aspira hacer de esta región un “hub” entre el Magreb y el África subsahariana. En este sentido, la ciudad de Dajla va a ocupar una posición central en el futuro “hub” económico africano que estará al servicio de la paz y la estabilidad en la región subsahariana. Es de resaltar asimismo, la creación durante el Foro Crans Montana, del “Club de África Atlántica” que es fiel reflejo de una voluntad compartida de apoyar el desarrollo e integración regional del continente africano así como favorecer su apertura sobre su fachada atlántica.

Y en esta nueva e importante iniciativa debe participar el Archipiélago canario: por historia, por proximidad geográfica y, sobre todo, por una imprescindible política de complementariedad con nuestros vecinos del Este. Porque, como tantas veces hemos dicho en diferentes foros, si Andalucía  ha jugado un papel importante en el desarrollo del Norte de Marruecos; Canarias, por razones obvias, está llamada a desempeñar un protagonismo fundamental en el desarrollo del Sur de Marruecos que, en términos geoestratégicos constituye nuestro “hinterland” natural. Pero para ello es una necesidad imperiosa que la conectividad tanto aérea como marítima sea pronto una realidad; y en este sentido, la línea marítima que está previstas entre Fuerteventura y Tarfaya (antigua Villa Bens), cuya distancia es 96 Km.(unas 59, 65 millas marinas) empiece a operar en breve, con todo lo que ello supone de intercambios comerciales de todo tipo y de desarrollo y bienestar entre las dos orillas, continental e insular.

Y no podemos terminar esta referencia al Foro Crans Montana, celebrado del 12 al 14 de marzo en la ciudad sureña marroquí de Dajla, sin referirnos a las declaraciones del Secretario adjunto de la ONU,  Philipe Dousti Blazy, a propósito del grandilocuente discurso del Rey de Marruecos que ha calificado de “visionario”. Blazy puso en valor el discurso de Mohamed VI, especialmente en lo referente a la política africana de Marruecos que se apoya, como recalcó el Monarca, “en un enfoque global, integrado e inclusivo que busca promover la paz y la estabilidad”. Para el Secretario adjunto de la ONU, la realización de la paz y la estabilidad requiere una “globalización de la solidaridad”; señalando que la globalización de la solidaridad no depende solamente de los empresarios, sino también de los políticos haciendo hincapié en la importancia de promover el aspecto solidario de la cooperación. También destacó la importancia de la economía para sacar a las personas de la pobreza, añadiendo, que “sin embargo no se puede hablar de economía en la ausencia de cinco bienes públicos mundiales, a saber, la alimentación, el agua potable, la salud, la educación y el saneamiento”.

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