Los mil días de Rusia sin fútbol: así vive la selección de Karpin su aislamiento

En liga, el Sochi de Robert Moreno ha descendido a segunda división 
<p>El entrenador ruso Valery Karpin  - AFP/KIRILL KUDRYAVTSEV</p>
El entrenador ruso Valery Karpin  - AFP/KIRILL KUDRYAVTSEV

Modric fue uno de los últimos testigos en ver un partido de Rusia. Fue en Split, en un partido de clasificación para el Mundial de Qatar de 2022. El grupo H lo encabezaban los croatas con todo ganado excepto un 2-2 ante Eslovaquia. Rusia era segunda con todo victorias, excepto ese partido de Split, aunque se tendría que jugar el pase contra Polonia en semifinales y de ganar contra el vencedor del Suecia-República Checa que se acabaron llevando los suecos. Todo acabó en que Polonia jugó el Mundial de Qatar y Rusia quedó apartada de las competiciones de FIFA y UEFA tras la invasión de Ucrania el 24 de febrero de 2022. 

El veterano delantero Artem Dzyuba era el máximo goleador con tres tantos en una selección ilusionada gracias a la llegada de Valery Karpin en julio de 2021. Un cargo que compaginaría con el del entrenador del FC Rostov hasta 2028 después de que la Federación Rusa renovase su contrato en junio de 2024. 

Casi mil días después de aquella fría noche de noviembre de 2021, Rusia no ha vuelto a jugar un partido oficial ni parece que vaya a hacerlo en los próximos meses o, quién sabe si años. Han disputado 15 partidos amistosos, con ocho victorias, seis empates y una dolorosa derrota ante la selección de Egipto sub-23, días después de haber empatado a uno gol con el mismo combinado.   

No hubo rastro de Rusia en el Mundial de Qatar, aunque hubiera sido un invitado bien recibido por aquel país, que llegó a un jugar un partido amistoso ante Rusia en septiembre de 2023 con empate a uno final. Tampoco ha estado presente en la Eurocopa de Alemania donde no llegó a disputar la fase de clasificación a un torneo al que hubiera acudido con casi total seguridad por calidad, pero también porque la UEFA amplió el cupo de selecciones hasta 24 para dar espacio a combinados menos habituales como Georgia, Albania, Eslovaquia o la propia Ucrania.  

<p>Los jugadores del Zenit San Petersburgo celebran con el trofeo tras ganar la Liga Premier Rusa el 13 de mayo de 2023 - REUTERS/ANTON VAGANOV </p>
Los jugadores del Zenit San Petersburgo celebran con el trofeo tras ganar la Liga Premier Rusa el 13 de mayo de 2023 - REUTERS/ANTON VAGANOV 

Los meses pasan para el combinado ruso gracias a partidos amistosos que juega ante países cercanos y amigos. El entorno político de Vladimir Putin ha levantado aún más las trincheras y ha obligado a su selección de fútbol nacional a enfrentarse a rivales mucho menos exigentes que si hubiera seguido en el escenario internacional sin sanciones. Rusia ha podido jugar sus partidos tanto como de local como de visitante, el primero después de la sanción internacional fue como visitante ante Kiriguistán (1-2) en el estadio Dolen Omurzakov Stadium ante 15.000 espectadores, después empató a cero ante Tayikistán y ante Uzbekistán. En marzo de 2023 se enfrentó a Irán (1-1) y ganó a Irak 2-0 en el Gazprom Arena ante 23.000 espectadores. Su particular competición paró hasta los amistosos de septiembre ante Egipto sub-23 y se cerró con un 1-1 con Qatar. En octubre de 2023 ganó a Camerún en el VTB-Arena de Moscú 1-0 y empató a dos con Kenia en el estadio del equipo turco Antalyaspor. El último partido amistoso de Rusia fue una goleada 8-0 ante Cuba ante 40.000 espectadores en el Volgograd Arena. Sus dos últimos partidos en 2024 han acabado con una goleada 4-0 ante Serbia y ante Bielorrusia con más de 20.000 espectadores por partido. 

En cuanto a los jugadores de la selección de Rusia, el veto a esta nacionalidad empieza a desaparecer en Europa o directamente hay clubes que no quieren saber nada de las supuestas sanciones a quienes hagan negocios con empresas o equipos cercanos al Kremlin. El portero Matvey Safonov juega en el PSG; Daler Kuzyaev en el equipo francés Le Havre; Aleksey Miranchuk es campeón de la Europa League con el Atalanta o Arsen Zakharyan, por el que la Real Sociedad pagó 13 millones de euros al Dynamo de Moscú. Aunque el caso más complicado es el de Denís Chéryshev que a sus 33 años se encuentra sin equipo después de salir del Valencia en agosto de 2022 rumbo al Venezia de la Serie B donde apenas ha jugado 170 minutos entre liga y copa.  

La competición rusa sigue adelante, aunque sus equipos no puedan disputar Champions, Europa League o Conference League. La última temporada el campeón fue el Zenit, el Krasnodar segundo a un punto, el Dinamo de Moscú tercero y el Lokomotiv, cuarto. También hay clásicos del fútbol europeo entrenando a equipos rusos como es el caso de Dejan Stankovic en el Spartak de Moscú, el mencionado Karpin en el Rostov o el canario David Deogracia en el Orenburg o el exseleccionador nacional español Robert Moreno en el Sochi que ha ocupado el último puesto y descenderá a la segunda división rusa.  

Así transcurre la vida en el fútbol ruso mientras las sanciones internacionales siguen activas con motivo de la invasión de Ucrania. Sus equipos han mantenido activa la competición y pueden pagar sueldos a los jugadores y al cuerpo técnico. Los estadios se llenan para ver esos partidos o a su selección nacional. La burbuja rusa del fútbol.