Chaymae El Ferchkaui, empresaria: “Quiero poner mi granito de arena en el desarrollo de Marruecos”

Natalia González Velázquez/Javier Fernández Arribas

Mujer, joven, marroquí y empresaria. Chaymae El Ferchkaui, residente en España desde los doce años pero de raíces árabes, nos habla de su experiencia en el mundo de los negocios  en Málaga con su empresa Ferfam Consulting y opina sobre la actual situación política y económica de Marruecos. Participó en el primer encuentro nacional de la  Plataforma de Intelectuales y Profesionales de Origen Marroquí en España, (PIPROME).

¿A qué se dedica su empresa?

R: Nos dedicamos a  importar y exportar productos de todo tipo, desde alimentación hasta pieles. En la empresa de Marruecos contamos con 45 trabajadores, y desde la delegación de Málaga me encargo de controlarla. Además, he montado una consultoría para tratar los asuntos comerciales directamente con mis clientes. El año pasado facturamos alrededor de dos millones de euros.

Sin embargo,  estudió  algo totalmente ajeno al mundo empresarial

Así es, estudié turismo y de hecho he trabajado varios años en el aeropuerto de Málaga, llevando el departamento de Marruecos. Pero mi padre enfermó y me tuve que hacer cargo de la empresa familiar. Hace ya dos años que me ha dejado a mí al frente de todo.

Y ahora después de dos años, ¿está contenta?

Sí, aunque tengo momentos en los que echo de menos trabajar en lo que estudié. Yo quería estar en el mundo del turismo, de los idiomas, pero llevar una empresa y tener responsabilidades, es otro mundo.

¿Se rodeas de españoles o de marroquíes?

Me crié con españoles y he estudiado con ellos,  no tengo amistades marroquíes. Ahora que me muevo en el mundo empresarial estoy conociendo a más marroquíes, pero a la hora de trabajar y pedir consejo acudo a los españoles, porque llevo muchos años con ellos. Además, nunca he tenido ningún problema de integración o convivencia.

P: Y en el  mundo empresarial, el hecho de ser mujer ¿le supone un problema?

Al ser joven, mujer y marroquí muchas veces los empresarios, tanto españoles como marroquíes, no te toman en serio. Se nota sobre todo en el trato, e incluso a veces es preferible que negocie un hombre.

Tiene doble nacionalidad, pero ¿hasta qué punto tira el origen? ¿Se plantea establecerse en Marruecos?

No, porque mi vida está aquí y mi mentalidad es de aquí.  Llevo desde los 18 años sin bajar a Marruecos, porque allí no tengo amigos, únicamente familia, y cada vez menos porque son muy mayores. Aunque mi corazón está dividido entre Málaga y Marruecos.

¿Con quién tiene más relaciones comerciales con españoles o con marroquíes?

Con los dos. En Madrid, tenéis la suerte de tener inversores marroquíes, pero en Málaga estamos un poco olvidados, y cuando los empresarios quieren invertir en Marruecos  o van por su cuenta, o lo hacen a través de consultorías pirata.  

Se acaba de celebrar una Reunión de Alto Nivel en Madrid, ¿Las buenas relaciones políticas entre ambos países influyen o benefician a una empresaria como usted?

Muchas veces los acuerdos se firman y se guardan en el cajón.  Me ha ocurrido con entidades de Málaga que han firmado un acuerdo para colaborar con Marruecos, pero a la hora de trabajar, no lo han cumplido.

¿Qué instituciones le prestan apoyo?

Tengo mucho que agradecer al Cónsul de Algeciras, que siempre me ayuda en todo lo que necesito y me guía, pero al fin y al cabo no es una institución empresarial. Quién se tiene que encargar es  la Cámara de Comercio, pero en Málaga, por ejemplo, no hay nada, excepto  la Fundación Tres Culturas, que a nivel empresarial tampoco funciona. Si queremos que funcione tiene que haber delegaciones en Andalucía. También recibo apoyo de ProMálaga, y del Ayuntamiento de Málaga, pero ambas instituciones necesitan fondos europeos para ofrecer financiación.

Marruecos puede ser una gran puerta para Europa ¿no?

Sí, aunque ahora mismo la alimentación, con el asunto de los aranceles y el contrabando de Ceuta, implica que hay que bajar los precios.  No buscan calidad, buscan precio. Por mí no lo haría, pero hoy es lo que manda, y lo que he aprendido es que en el mundo empresarial no existen los valores ni los principios, hay que guardarlos en el cajón.

¿Cómo ve la situación en Marruecos, de desarrollo, de progreso hacia la democracia?

Marruecos está ahora mucho mejor que antes. Influye que el rey que tenemos está apostando muy fuerte por la democracia y se está notando el avance.

 ¿Le preocupa que la violencia o el terrorismo puedan afectar de alguna manera a tu vida o a tu trabajo?

Sí, porque al fin y al cabo soy musulmana, y he estudiado el Corán y  sé que no dice eso. Muchas veces tengo que explicarle a la gente que lo que hacen los terroristas no tiene nada que ver con nuestra religión. Sin embargo, el hecho de ser  musulmana te resta credibilidad a la hora de conseguir un trabajo, por ejemplo. En muchas entrevistas a las que he ido, han cogido a otros candidatos antes que a mí, a pesar de que yo estaba mucho más preparada. Siempre recuerdo una frase que me decía mi profesor de Universidad: “Estas muy bien preparada, pero mientras no cambies de nombre no vas a triunfar en la vida”.

¿Cree que se han acabado los estereotipos entre España y Marruecos?

Se están acabando, pero hay que trabajarlo mucho. Entre Francia y Marruecos no hay, pero con España no ocurre lo mismo. En Málaga la gente es muy hospitalaria y muy abierta pero en otras ciudades sí hay más racismo. Existen muchas organizaciones como la Asociación de Inmigrantes Marroquíes en Málaga en la que muchos empresarios como yo aportamos nuestro granito de arena para darles un futuro mejor. No necesariamente colaboramos con dinero, sino también con nuestra experiencia y nuestro trabajo.

Está en Madrid porque va a participar en la Plataforma de Intelectuales y Profesionales de origen marroquí en España, ¿Qué espera encontrar?

Espero encontrarme con más gente y hablar del tema del emprendimiento, contarles mi experiencia. He tenido muchas dificultades en mi vida y mi trabajo, pero también me he encontrado con buenas personas que nunca me han dejado tirar la toalla.

En plazo de 5 a 10 años, ¿qué proyectos le gustaría llevar a cabo?

Me gustaría colaborar en el desarrollo de Marruecos, poner mi granito de arena. Ahora, con la consultoría, llevamos la externalización  de empresas españolas que quieren trabajar seriamente en el desarrollo del país. Mi objetivo es ponerme en contacto con las Embajadas, con las Cámaras de Comercio, para que instalen una delegación marroquí en Málaga.  En cuanto a proyectos concretos, quiero aumentar el número de camiones en la empresa, y tener más nivel de producción, para darle trabajo a más gente.

¿Se plantea entrar en  algún otro sector?

No, por ahora en los sectores que estoy tengo más que de sobra. Más adelante no lo sé, pero no creo, porque abarcarlos todos no se puede. Es mejor ganar menos y hacer tu trabajo bien, que ganar mucho y hacer tu trabajo fatal.

¿La reforma laboral le ha venido bien o mal?

Desde el punto de vista empresarial me ha venido bien. Pienso que si puedo vivir bien, ¿por qué otras personas no? Mi padre, por ejemplo, venía de una familia humilde, y se ha hecho a sí mismo. Él lo que quería es que yo tuviera los pies en la tierra, y es algo que le agradezco mucho. Cuando voy a Marruecos y veo a los niños en las calles, vendiendo, me afecta mucho,  e intento que eso no ocurra pero es algo que no está en mis manos. De todas formas está cambiando mucho, y esperemos que cambie aún más porque al fin y al cabo son niños y tienen que disfrutar de la infancia. 

Más en Economía y Empresas