Marruecos abre sus puertas al poderoso coloso económico chino

Paco Soto

Pie de foto 1: El rey de Marruecos, Mohamed VI, y el presidente de China, Xi Jinping, sellan en Pekín una asociación estratégica/EFE.

Marruecos ha decidido abrir sus puertas al poderoso coloso económico chino. Este es el objetivo que se ha fijado el rey de Marruecos, Mohamed VI, en el viaje oficial que realiza a China. El monarca alauí y el presidente de China, Xi Jinping, firmaron un acuerdo para una asociación estratégica entre los dos países. China, segunda economía mundial, se ha abierto camino en África, y Marruecos, que está cerca de convertirse en un país emergente, tiene un mercado en expansión, en gran medida gracias a la consolidación de la clase media y la estabilidad política. El país norteafricano ha diversificado considerablemente sus relaciones económicas. En Europa, España y Francia son sus principales socios; y Marruecos ha sellado sólidas alianzas económicas con Rusia y los países del Golfo, mantiene una relación estable e importante con Estados Unidos, e India es otro de los objetivos del reino alauí.

Según señala un comentarista marroquí, el acuerdo estratégico entre Rabat y Pekín “acaba de confirmar la visión real y su voluntad de profundizar y diversificar las relaciones chino-marroquíes”, y “marca una voluntad de Marruecos de apertura y de ampliación del campo de los intercambios humanos culturales, económicos y políticos entre los dos países amigos”. La alianza estratégica entre ambos estados se concreta en la firma de 15 convenios bilaterales en diversos campos de cooperación. Además, el Banco Central chino anunció en paralelo  la firma de un acuerdo de permuta de divisas (‘swap’) con su entidad homóloga marroquí por valor de 10.000 millones de yuanes (1.537 millones de dólares, 1.348 millones de euros). Este acuerdo tendrá una duración de tres años si las dos partes así lo deciden.

Shanghai

Pie de foto 2: Una vista de Shanghái, principal motor económico de China y una de las ciudades con mayor población del mundo.

Diversificación económica

China empezó sus operaciones económicas en Marruecos hace más de una década, tras su ingreso en la Organización Mundial del Comercio (OMC). Algunos empresarios marroquíes temieron la competencia económica y comercial del gigante asiático, al ver, por ejemplo, que muchas tiendas y almacenes del barrio de Derb Omar de Casablanca acabaron en poco tiempo en manos chinas. Los analistas económicos aseguran que la imagen de China, que es miembro influyente del Consejo de Seguridad de la ONU, ha cambiado en Marruecos y actualmente es positiva. Según un diplomático marroquí citado por un semanario africano, “Mohamed VI busca una alianza con una potencia internacional que no tiene fama de intervencionismo político en los asuntos internos de los estados”. Marruecos necesita abrirse camino en el mundo económico mundial, y tiene que ser pragmático en el terreno político.

Sus sectores empresariales y financieros más potentes lo necesitan, y ya están pisando fuerte en el continente africano. Europa, los países del Golfo y Estados Unidos proporcionan inversiones, créditos y tecnología a Marruecos, y grandes potencias emergentes como China, India y Rusia podrían ser sólidos aliados en un futuro cercano. China tiene que andar con pies de plomo en el Magreb, porque necesita del mercado marroquí para sus productos e inversiones, pero no pude herir la susceptibilidad de Argelia, país donde ha invertido más de 10.000 millones de dólares. Las inversiones en Marruecos apenas alcanzan 160 millones de dólares. Para China, el puerto de Tánger Med en Marruecos es un objetivo clave de cara a sus operaciones económicas. La agricultura y las obras públicas son otros sectores que interesan a los inversores chinos en Marruecos.

Balanza comercial deficitaria

De momento, la balanza comercial entre ambos países es claramente deficitaria para Marruecos. A finales de 2015, Marruecos, que vende básicamente fertilizantes y productos minerales (plomo y cobre) a China, exportó 2.000 millones de dirhams (unos 190 millones de euros) y compró mercancías al gigante asiático por valor de casi 28.000 millones de dirhams (unos 2.650 millones de euros). China vende sobre todo a Marruecos coches, aparatos telefónicos y tejidos sintéticos. Marruecos es una de las principales economías de África y se encuentra situado a las puertas de este continente y Europa. Esta situación geoestratégica es un activo a favor de Marruecos de cara a sus relaciones con China y otras potencias emergentes y desarrolladas.

Para consolidar esta realidad, los dirigentes políticos y económicos marroquíes tienen que ser más dinámicos y lograr una relación equilibrada con sus socios chinos. Esta es la tesis que defiende públicamente la presidenta de la gran patronal marroquí (CGEM), Meriem Bensalah Chaqroun. “Marruecos ha escogido la vía de una economía abierta y liberal, y todos los inversores extranjeros son bienvenidos”, dijo el ministro de Industria y empresario marroquí, Moulay Hafid Elalamy, en una entrevista periodística hace unos meses. Elalamy aseguró que China es una prioridad para Marruecos, porque este país “es un polo atractivo para acoger las inversiones industriales chinas”

Faceta política

En el ámbito político, Marruecos quiere convencer a China de que la propuesta autonómica para el Sáhara Occidental es la mejor solución para acabar con el conflicto entre Rabat y el Frente Polisario apoyado por Argel. China defiende un referéndum de autodeterminación bajo supervisión de la ONU. A cambio de una mayor comprensión de Pekín a la tesis marroquí, Rabat sólo reconoce una China y no tiene representación en Taiwán. Además, durante su encuentro con el mandatario chino, Mohamed VI anunció la decisión de suprimir, a partir del 1 de junio, los visados para los ciudadanos de China que visiten Marruecos. El viaje del soberano alauí estaba previsto en un primer momento para noviembre de 2014, pero se suspendió debido a “razones de salud”, tras una fuerte gripe del monarca.

El pasado 20 de abril, en un discurso en Riad (Arabia Saudí), Mohamed VI defendió el derecho de Marruecos a lograr “alianzas estratégicas” con nuevos socios, entre los que citó a Rusia, China e India. El jefe del Estado de Marruecos visitó China en 1991 como príncipe heredero, y más de 10 años después, en 2002, regresó al país de visita oficial ya como rey. Así se convirtió en el primer soberano de Marruecos en viajar a China después del establecimiento de relaciones diplomáticas bilaterales en 1958. Regresó a China en viaje privado en 2008, y el año pasado viajó a Hong Kong, que tiene el estatuto de región especial administrativa dentro del territorio chino.

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