El presidente de Turquía ha acusado a las naciones europeas de “interferir en la región”

Erdogan critica la intención de la Unión Europea de frenar la llegada de armas a Libia

photo_camera AFP/ADEM ALTAN - El Presidente de Turquía y líder del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AK), Recep Tayyip Erdogan, se dirige a los legisladores de su partido en la Gran Asamblea Nacional de Turquía (parlamento) en Ankara el 19 de febrero de 2020. AFP/ADEM ALTAN

El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, ha criticado este miércoles la decisión de la Unión Europea de tratar de frenar la llegada de armas a Libia para hacer cumplir el embargo decretado por la ONU, según informa la agencia de noticias Associated Press. Erdogan ha acusado a las naciones europeas de “interferir en la región”

Los ministros de asuntos exteriores de la UE acordaron a principios de esta semana el final de la Operación Sofía, la misión naval europea encargada de combatir el tráfico ilegal de inmigrantes en el Mediterráneo. A partir de ahora, los recursos destinados a ese programa irán dirigidos a bloquear la entrada de armas en Libia. Se prevé la retirada de los buques en caso de que generen un ‘efecto llamada’ de inmigrantes irregulares. El jefe de política exterior de la UE, Josep Borrell, ha afirmado que varios países europeos ya se han ofrecido a participar en la nueva operación.

“La UE no tiene derecho a tomar ninguna decisión con respecto a Libia”, ha afirmado Erdogan en un discurso ante los legisladores de su partido en el parlamento turco este miércoles. “La UE ha estado tratando de hacerse cargo de la situación e interferir”, ha asegurado el mandatario turco. El presidente de Turquía también ha elogiado la decisión del Gobierno de Libia apoyado por la ONU y presidido por Fayez Sarraj de retirarse de las conversaciones con sus rivales tras el ataque que se produjo este martes en el puerto de Trípoli por parte de las tropas del mariscal Jalifa Haftar. Sin embargo, Estados Unidos ha pedido que se retomen los diálogos rápidamente

Erdogan

Sarraj ha pedido que el embargo de armas incluya las fronteras aéreas, terrestres y marítimas de Libia. “Hablar solo de las fronteras marítimas no tiene sentido”, ha explicado a los periodistas este miércoles durante una visita al puerto de Trípoli tras el ataque.

La descomposición institucional en la que se ha sumido Libia desde 2011 tras el derrocamiento del dictador Moammar Gadhafi parece no tener final. Tras el asesinato de Gadhafi, el país se dividió en dos territorios controlados por gobiernos rivales, uno instalado en el este y otro en el oeste, y cada uno de ellos respaldado por países extranjeros que luchan por controlar los recursos de Libia. El Gobierno reconocido por la ONU en Trípoli y presidido por Fayez Sarraj está apoyado por Turquía y Qatar. Del otro lado están las fuerzas orientales del comandante Jalifa Haftar, que dependen de la asistencia de Emiratos Árabes y Egipto, así como de Francia y Rusia. 

Haftar estuvo en Moscú el miércoles y se reunió con el ministro de defensa ruso, Sergei Shoigu, según ha informado la propia institución en un comunicado. Ambas partes han destacado el “importante papel” de las conversaciones que tuvieron en Moscú el 13 de enero para la implementación de un alto el fuego y la normalización de la situación del país. La declaración también ha reiterado la necesidad de cumplir con las decisiones tomadas durante una cumbre de paz de Berlín el mes pasado

En la conferencia de Berlín, las potencias mundiales, acordaron respetar el embargo de armas, violado por todas las partes del conflicto, y suspender el apoyo militar a las partes beligerantes con el objetivo de alcanzar un alto al fuego total. 

El enviado especial de la ONU para Libia, Ghassan Salame, ha acusado a algunos países de intensificar las entregas de armas a los bandos en guerra de Libia con la esperanza de una victoria militar. La lucha entre las facciones del país se ha intensificado durante el año pasado. Junto a las armas, Turquía ha enviado recientemente a cientos de combatientes sirios, incluidos militantes de grupos como Al Qaeda o el Estado Islámico, para lucha en nombre del Gobierno con sede en Trípoli. 

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