El objetivo del bombardeo era un depósito de armas y municiones utilizado por los grupos armados vinculados con la Guardia Revolucionaria

Estados Unidos lanza un ataque aéreo sobre las milicias afines a Irán en el este de Siria

PHOTO/US Defense Visual Information Distribution Service - El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ordenó el 23 de agosto ataques aéreos en el este de Siria contra instalaciones utilizadas por las milicias respaldadas por Irán, según informó un portavoz militar estadounidense

Aumentan las tensiones en el noroeste de Siria. Estados Unidos ha atacado en la madrugada de este miércoles una decena de búnkeres que almacenaban armas y municiones en el enclave de Dier ez-Zor, controlado por las fuerzas sirias y ocupado por las milicias respaldadas por Irán. El portavoz del Mando Central del Ejército estadounidense (en inglés, USCENTCOM), el coronel Joe Buccino, notificó del bombardeo de los depósitos y calificó el ataque como “una acción deliberada destinada a limitar el riesgo de escalada y minimizar el riesgo de víctimas”. 

No ha trascendido el número de muertos o heridos. De acuerdo con el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos (SOHR, por sus siglas en inglés), la ofensiva fue dirigida contra el campamento de Ayyash, donde se ejercitan los miembros de la Brigada Fatemiyoun, una milicia de corte chií conformada por combatientes afganos que está formada, financiada y equipada por el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, la rama de élite de las Fuerzas Armadas iraníes conocida como el Pasdarán. 

Dier ez-Zor

El portavoz del Mando Central señaló que la ofensiva se ha llevado a cabo por orden del presidente Joe Biden y en forma de represalia por los continuos ataques dirigidos contra las tropas estadounidenses desplegadas en el país. El último, que data del pasado 15 de agosto y del que no se contabilizaron víctimas mortales, tuvo como objetivo la base militar de At Tanf, situada en un enclave estratégico próximo al paso fronterizo con Irak, donde Irán y sus milicias afines nutren de armas de contrabando a sus aliados. 

Damasco no se ha pronunciado sobre la ofensiva; Teherán tampoco. Los ataques en esa zona plagada de yacimientos petrolíferos son habituales, aunque suelen ser obra de la aviación israelí. La miríada de grupos armados que operan en el norte de Siria, fuertemente respaldados por Irán y acogidos por las fuerzas del dictador sirio Bashar al-Ásad, llevan a cabo una acción coordinada para desestabilizar a Israel. 

Joe Biden

La autoridad iraní ha desplazado el control de Al-Ásad en el norte de Siria. A través de la Guardia Revolucionaria, Teherán aprovecha la debilidad del Estado sirio, resquebrajado tras más de una década de guerra, para reclutar a población local con la que apuntalar sus milicias. Teherán ofrece lo que Damasco no puede, algo que rentabilizaría una vez finalizado el conflicto fratricida para amasar influencia en su vecino regional. 

La ofensiva estadounidense en suelo sirio, dirigida contra objetivos vinculados con la Guardia Revolucionaria iraní, se ha producido en mitad de las negociaciones para reeditar el Plan de Acción Integral Conjunto (PAIC), el acuerdo nuclear de 2015 que limitó las ambiciones nucleares persas a cambio del levantamiento de sanciones. El pacto, que pendía de un hilo hace escasas semanas, es hoy más factible que nunca, pero faltan por concretar algunos detalles críticos. 

Guardia Revolucionaria Irán

Uno de los puntos más controvertidos de las negociaciones nucleares en Viena ha sido la denominación del Pasdarán como organización terrorista extranjera, un sello expedido por el Departamento de Estado que Teherán quería quitarse de encima a toda costa. Esta etiqueta trae consigo la imposición de sanciones contra las compañías y entidades vinculadas al cuerpo del Ejército, que se cuentan por decenas. Para Washington es una “línea roja”, entre otras cuestiones porque es un término que no está incluido en el contenido del acuerdo nuclear firmado en 2015.  

Siete años en Siria

Las tropas estadounidenses irrumpieron en el tablero sirio en 2015, en plena guerra civil, para respaldar a las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) de mayoría kurda en su lucha contra la insurgencia de Daesh. En la actualidad, 900 soldados siguen desplegados en Siria, esparcidos por los campos petrolíferos y concentrados en la guarnición de At Tanf. Desde allí combaten en coordinación con las FDS contra los remanentes de Estado Islámico. 

Tanque EEUU

Al-Ásad, sin embargo, considera que la presencia militar de EE.UU. es ilegal y exige su retirada inmediata. Como consecuencia, las milicias sirias afines a Irán han intensificado sus ataques en los últimos tres años contra objetivos estadounidenses. Desde principios de año se han contabilizado al menos 30 ataques en sus bases de operaciones, según el Departamento de Estado. La intención de los grupos armados es acelerar la retirada de Washington de la región, anunciada por la Administración Obama y materializada por Trump.

Coordinador América: José Antonio Sierra

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