Opinión

Yihad, martirio y otros conceptos turbios (1)

photo_camera Atalayar_Santa Sofía Estambul_0
Mientras “el síndrome del Green bird” siga vivo siempre habrá un Younes Abouayoub acechando.

Las autoridades austriacas señalaron que el atacante era un extremista que había intentado en el pasado viajar a Siria para unirse al I.S.I.S. Según el departamento de policía de esa ciudad, era simpatizante del Estado Islámico y le atribuían la motivación del mismo para cometer un ataque terrorista islamista.

Sin ninguna intención aparente de rendirse Kujtim Fejzulai fue abatido a tiros por las fuerzas de seguridad la misma tarde noche.

Quince días antes del mencionado ataque, en concreto, la tarde del viernes dieciseis de octubre un joven llamado Abdullah, de 18 años de edad, nacido en Moscú (Rusia), pero origen checheno, degolló con un cuchillo, y a plena luz del día, al profesor de Historia del centro de enseñanza secundaria Bois d'Aulne, en la localidad francesa de Conflans-Sainte-Honorine, situada junto a Éragny, cuando ése salía de impartir clase. El origen o detonante de tal acción se atribuyó al hecho de haber mostrado ese profesor días antes unas caricaturas de Mahoma en el centro de enseñanza donde ejercía su labor. 

Las autoridades policiales francesas señalaron que el joven atacante no había recibido ningún proceso de radicalización aparente.
Los investigadores encontraron en su teléfono un mensaje reivindicativo del ataque perpetrado, el cual había sido grabado horas antes de cometer el atentado. Asimismo, publicó en Twitter una fotografía exhibiendo la cabeza seccionada del profesor con un mensaje dirigido al presidente Emmanuel Macron, al que calificaba como "dirigente de los infieles" y en el que proclamaba su autoría señalando que había asesinado al “Kafir” (infiel) por haber menospreciado a Mahoma.

Tras una búsqueda incesante, la policía francesa consigue localizar al autor del execrable asesinato abatiendo al mismo ante la resistencia mostrada por ése, quien se enfrentó a la policía con una pistola de aire comprimido, y sin intención alguna de rendirse.

Por último, dentro de los ejemplos señalados, si nos remontamos tan solo tres años atrás, en este caso a un suceso acaecido en territorio español, nos encontramos como un joven llamado Younes Abouyaaqoub cometió trece asesinatos en un mismo acto, al arrollar con una  furgoneta que conducía a los peatones que circulaban tranquilamente por la famosa calle barcelonesa de Las Ramblas, abandonando acto después el vehículo que conducía para, aprovechando la confusión reinante, dirigirse a pié hasta la zona universitaria de esa ciudad, donde continuó su macabra acción asesinando al ciudadano  Pau Pérez, tras resistirse éste al robo de su   vehículo con el que emprendió una nueva huida atropellando en su camino a una integrante de la policía autonómica de los Mossos de Esquadra, tras saltarse un control policial en el que participaba ésa.

Los interrogatorios practicados en fechas posteriores a los hechos narrados pusieron de manifiesto que tanto los amigos como los familiares negaron haber observado cambios significativos en el carácter y la conducta de Younes que pudieran presagiar ese final. Según comentaron, Younes tenía un carácter occidentalizado abierto. 

En días posteriores, concretamente el veintiuno de agosto, Younes fue abatido por la policía cuando fue interceptado en un camino rural, portando en ese momento un falso cinturón de explosivos, y enfrentarse hasta su muerte con los policías que le localizaron, no mostrando en momento alguno un ánimo por dejarse detener sin violencia ni resistencia.

Jóvenes y otros no tanto, todos ellos eligieron morir matando y no rendirse hasta el último aliento de sus vidas actuando en el nombre de la yihad y el martirio islámico en nuestras ciudades europeas a pesar de la aparente educación y vida occidental que llevaban la mayoría de ellos.

En relación a este fenómeno y otros parecidos se ha levantado un muro de posverdad y desinformación intencionada, en ocasiones fruto del desconocimiento y en otras, mediante la creación de un muro que reduce cada vez más nuestras posibilidades de alcanzar un verdadero entendimiento de tales fenómenos y de ahí nuestras posibilidades de poder luchar eficazmente por prevenir ese tipo de actos en mejor medida.

Una posverdad  alimentada y reforzada por la difusión y la redifusión en los medios de comunicación de masas, a nivel general, y en los círculos de seguridad y de lucha anti yihadista, en particular, de la errónea Idea  que la yihad y el martirio son conceptos intrínsecos a las organizaciones yihadistas y que la yihad y el martirio son conceptos inventados por estas últimas que lo inducen, a pesar que todos los que ejecutan esas acciones son actores vinculados a las organizaciones y grupos yihadistas, o al menos, incitados de forma indirecta por las mismas  por consumir su propaganda como paso previo a su radicalización.

Toda una cortina de humo que diluye y esconde cada vez más la verdad, una verdad sustancial y básica para la resolución del dilema, la verdad sobre el hecho de considerar que la yihad y el martirio, lejos de ser meros inventos de las organizaciones yihadistas, son conceptos islámicos arraigados en el mensaje difundido por ésas, encontrando su fundamento y licitud en el corpus referencial inamovible del Islam, es decir, en sus fuentes (el Corán y la Sunna). 

En el corazón de la Sunna (segunda fuente del Islam) yace el gran capítulo(s) de la yihad y del gobierno. Todo un capítulo de cientos de páginas y miles de Hadices que dejan claro la ventaja de practicar la yihad armada, su gran recompensa y la prevalencia de la misma sobre muchos actos, así como el alto estatus que alcanza el mártir por practicar y seguir ésa. Hadices que animan a ejercer la yihad con todos los medios (bienes y vidas…) y rendirse a Allah con el martirio.De hecho toda la propaganda yihadista se sustrae de forma literal del mencionado capítulo.

Debemos entender que La yihad y el martirio forman parte de la cosmovisión islámica, dos conceptos islámicamente lícitos, aceptados e interiorizados por todos los musulmanes. No creer en los mismos equivale para el musulmán a no creer en una parte intrínseca del Islam. La yihad y el martirio son conceptos que forman parte de los esquemas mentales de cualquier musulmán, porque son parte de su cosmovisión formada por las fuentes del Islam. Es así de sencillo y de complicado a la vez.

No debemos tener miedo, como musulmanes, a enfrentarnos a dicha realidad, la cual no conlleva que nuestra religión sea mala sino implica que es hora de subsanar las referencias básicas del Islam y erradicar de ellas todo lo que genera esquemas mentales peligrosos y que sirven de base a la propaganda yihadista.

Luchar contra la propaganda de las organizaciones   yihadistas es un paso necesario para cerrarle el paso a cualquier proyecto de radicalización y sugestión de nuestros jóvenes, pero siempre tendrá un efecto puntual y momentáneo  mientras no se de el paso a la erradicación del “Bab Al-Yihad” (el capítulo de la yihad ) de las fuentes del Islam, ya que toda referencia incita a la yihad donde el martirio se esconde desde más de quince siglos y desde donde rescatan los grupos su material para construir su propaganda.

Dicen las fuentes del Islam, en concreto, en el famoso capítulo de la yihad y el gobierno: «el espíritu de los mártires yace en los cuerpos de pájaros verdes que tienen sus nidos en candelabros que cuelgan del trono de Allah. Se alimentan de frutos del paraíso de donde ellos quieren y luego regresan a sus candelabros”.

Todos los jóvenes que deciden tomar un arma en nuestras ciudades y provocan muertes con ella, antes de tener presente a la organización yihadista en sus actos, recuerdan el martirio y el privilegio de morir siendo mártir, tienen presente que su alma se va a descansar en el cuerpo de un ligero pájaro verde que volará en el paraíso y disfrutará de todos sus frutos...

Cuando Younes decidió morir asesinando sin rendirse, aunque diera su Baya (lealtad) al I.S.I.S, lo que le alentó en su acción no es esa organización sino todas las siguientes referencias esculpidas en su mente y la de todo musulmán ya que antes de ser utilizadas por las organizaciones yihadistas están reflejadas y yacen en el corpus referencial del musulmán (las fuentes del Islam)
Dicen las fuentes del Islam: 

  • Abû Sa‘îd Al-Judrî relató que un hombre se dirigió al Profeta  y le preguntó: “¿Cuál es el mejor de los hombres?” Respondió: «Un hombre que combate por la causa de Allah con sus bienes y con su vida». 
  • Anas ibn Mâlik relató: “El Mensajero de Allah dijo: «Salir por la mañana o por la tarde (a combatir) por la causa de Allah es mejor que el mundo y (todo) lo que hay en él»”.
  • Anas ibn Mâlik relató que el Profeta dijo: «Nadie que haya entrado al paraíso desea volver a este mundo, aunque se le ofrezca cualquier cosa que haya sobre la tierra, excepto el mártir. Él sin duda desea volver y que lo maten diez veces, y esto por lo que ha visto del honor (del martirio)».
  • Abû Qatâdah relató que el Mensajero de Allah se levantó entre ellos y les indicó que: «Las mejores acciones son el combate por la causa de Allah y la fe en Allah». Un hombre se levantó y preguntó: “¡Oh Mensajero de Allah! ¿Tú piensas que si me matan por la causa de Allah mis pecados serán borrados?” El Mensajero de Allah le dijo: «Sí. Si te matan por la causa de Allah y has sido paciente y sincero, dando siempre la cara al enemigo y no la espalda”.
  • Abû Sa‘îd Al-Judrî relató que el Mensajero de Allah dijo: «¡Oh Abû Sa‘îd! Aquel que acepte a Allah como su Señor, al Islam como su religión y a Muhammad como su Profeta necesariamente entrará en el paraíso». Abû Sa‘îd se sorprendió por esto y le requirió diciendo: “Repítemelo, ¡oh Mensajero de Allah!” Él lo hizo y (luego) dijo: «Y hay otra cosa que eleva al siervo cien rangos en el paraíso. Y la distancia entre un rango y otro es igual a la distancia entre el cielo y la tierra». (Abû Sa‘îd) respondió: “¿Y cuál es esa?” Contestó: «El combate por la causa de Allah. El combate por la causa de Allah».
  • Abû Hurayrah relató: “El Mensajero de Allah dijo: «Allah cuida al que sale (a combatir) por su causa»”.