De las sedas al petróleo: China y la Nueva Ruta de la Seda en Nigeria

Nueva Ruta de la Seda de China/PHOTO/FILE
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Este documento es copia del original que ha sido publicado por el Instituto Español de Estudios Estratégicos en el siguiente enlace.

La Nueva Ruta de la Seda (BRI) es la mayor herramienta del Gobierno de la República Popular China para ejercer control económico sobre las naciones de su entorno. Sin embargo, la envergadura de este megaproyecto es tal que ha llegado a introducirse en la mayoría de los países del globo. África no es una excepción: la presencia de grandes proyectos de inversión por parte de China es cada vez mayor. Aunque la naturaleza de la BRI es eminentemente económica, su inserción en ciertos espacios geográficos puede suponer riesgos y amenazas para la seguridad del entorno. En Nigeria, la conflictividad histórica tiene el potencial de dinamitar los objetivos BRI de desarrollo y beneficio económico, ya que no es posible separar las iniciativas de su contexto.

  1. Introducción
  2. Desvelando el contexto: por qué Nigeria es relevante para la Nueva Ruta de la Seda
  3. Principales proyectos y áreas de interés para la inversión china en Nigeria
  4. Vulneraciones de la seguridad asociadas a la BRI en Nigeria
  5. Conclusiones

Introducción

En la última década, la expansión económica de la República Popular China ha resultado en la proliferación de inversiones del gigante asiático no solo en países de su entorno geográfico inmediato, sino en territorios de todo el globo. Una de las herramientas geoestratégicas más importantes del Gobierno de Pekín —y, desde luego, la de rango más amplio— es la Nueva Ruta de la Seda, conocida también por las siglas BRI1 o como Iniciativa de la Franja y la Ruta.

Hace diez años que el presidente de la República Popular, Xi Jinping, anunció oficialmente el lanzamiento de la Nueva Ruta de la Seda tanto en su vertiente terrestre2 como marítima3. Sin embargo, en la actualidad, la BRI ha crecido hasta convertirse en mucho más que una ruta comercial.

El objetivo fundamental de la BRI es fomentar la conectividad entre China y distintas regiones del mundo mediante el desarrollo y mejora de un conjunto de proyectos de infraestructura, para lo que se emplean importantes herramientas y organismos de financiación a nivel internacional. Quizás el más importante sea el Banco Asiático de Infraestructura e Inversión (AIIB, por sus siglas en inglés4), pero existen otras entidades más específicas, como el Fondo para la Ruta de la Seda.

En el ámbito discursivo, la Nueva Ruta de la Seda se estructura en torno a las siguientes nociones fundamentales, a saber: la cooperación económica, el beneficio mutuo (win- win), la conexión cultural (people-to-people), el diálogo a nivel bilateral y el pragmatismo. Cada una de ellas juega su propio papel a la hora de definir las líneas de actuación de la BRI. Sin embargo, el objetivo de este análisis es otro.

A lo largo de este análisis resultará imprescindible contar con un enfoque transnacionalista que permita observar los distintos fenómenos de forma holística. El término transnacionalismo acostumbra a emplearse junto al término globalización, a pesar de que sus significados son distintos5. Empleado en un sentido multidisciplinar, el transnacionalismo hace referencia a los movimientos sociales más allá de las fronteras del Estado nación. Tal y como lo definieron Nye y Keohane6, se centra en el «entorno» donde transcurren estas relaciones entre actores no estatales, y en dicho sentido pretende emplearse en el presente estudio.

Una de las formas posibles de analizar el alcance de la Nueva Ruta de la Seda es desde sus distintos ángulos de desarrollo, más que desde su naturaleza. Algunos autores y expertos mantienen profundos debates acerca de si la BRI debe considerarse una iniciativa de carácter económico, geoestratégico, político, sociocultural, de desarrollo… Sin embargo, parece más que probable que se trate de una compleja combinación de todas estas vertientes (y de más). Por consiguiente, dependiendo del tipo de análisis que se pretenda realizar, resultará más práctico estructurarlo en torno a uno o varios ámbitos de aplicación: existen una Ruta de la Seda Digital7, una Ruta de la Seda Ártica8, distintos corredores económicos de desarrollo dentro de la iniciativa más amplia de la Ruta de la Seda Terrestre9…

En concreto, nuestro análisis se centrará en la presencia de proyectos BRI en un país específico del continente africano: la República Federal de Nigeria. A pesar de que el proyecto inicial de la Nueva Ruta de la Seda no incluía a África, en la actualidad este se perfila como uno de los continentes donde la presencia de actores chinos de distinta naturaleza queda más evidenciada.

El presente artículo trata de dilucidar cómo la Nueva Ruta de la Seda puede afectar a la seguridad nacional y regional en Nigeria. La BRI se perfila como un gran elemento modificador del entorno gracias a sus potentes inversiones en infraestructura, por lo que es necesario perfilar los efectos derivados de su presencia, ya sean directos o indirectos.

Desvelando el contexto: por qué Nigeria es relevante para la Nueva Ruta de la Seda

Para una mejor comprensión del objeto de estudio que nos ocupa, se proporcionarán algunas características fundamentales de Nigeria como país, una federación compuesta por treinta y seis estados autónomos más la capital federal. Socialmente, se trata de una nación étnicamente diversa, donde predomina un sector agrícola en crecimiento10. Su territorio es rico en distintos recursos naturales, entre los que figura el petróleo. Nigeria es el país más poblado del continente11 y la mayor economía africana. Sin embargo, las oportunidades que ofrece a sus ciudadanos son limitadas12.

A nivel regional, la Unión Africana comparte ciertas aspiraciones con el planteamiento de la Nueva Ruta de la Seda para el continente, en especial en relación con su Agenda 206313. Uno de los ejemplos paradigmáticos de la inversión china en África es el puerto de Mombasa (Kenia). Además de su importancia económica y geoestratégica, dicho emplazamiento está impregnado de un alto grado de simbolismo, ya que en Kenia se registraron los primeros indicios de actividad comercial marítima china en África en torno al siglo XIV14.

En fechas más recientes, es posible observar un afán de inversión y desarrollo similar por parte de China en el continente africano durante la década de los sesenta. La red ferroviaria que une Tanzania y Zambia fue financiada a través de distintas iniciativas de ayuda al desarrollo del Gobierno chino15. Además de las dimensiones de los proyectos, la diferencia fundamental con el presente es que la inversión no quedaba amparada bajo un único paraguas conceptual, como ahora sucede con la Nueva Ruta de la Seda.

Para muchos países del continente africano, la cooperación con China se antoja atractiva, especialmente en oposición a la presencia de actores occidentales como Estados Unidos o la Unión Europea. Se da preferencia a la línea de actuación de Pekín por una serie de factores relevantes: la ausencia de condicionantes de carácter político vinculados a los acuerdos, la percepción de China como un país en desarrollo —lo que, en ocasiones, puede llegar a generar ciertos sentimientos de empatía— y el enfoque del comercio y el crecimiento económico, preferible para muchos a la ayuda al desarrollo16. En este sentido, la BRI tiene una vocación continuadora.

La posición geográfica de Nigeria, en el golfo de Guinea, convierte al país en un aliado indispensable para China. Desde hace años, Nigeria viene consolidándose como uno de los principales centros de distribución comercial a nivel mundial, incluidos los tráficos ilícitos (por ejemplo, de narcóticos provenientes de otros continentes, especialmente de Asia)17. En consecuencia, el país se perfila como un punto clave en las cadenas de valor globales. A mayores, la búsqueda de influencia en foros regionales —como la Unión Africana— e internacionales a través de diversos países africanos es un beneficio añadido para Pekín18.

Algunas voces19 califican la relación bilateral entre China y Nigeria como «inmadura», en el sentido de que los intereses estratégicos concretos todavía tienen que pasar a una fase de desarrollo más profundo, ya que no se trata de una narrativa de cooperación convencional. En este sentido, parece cierto que Nigeria no se perfila como una prioridad estratégica para el Gobierno de Pekín, por lo que será necesario monitorizar cómo evoluciona su relación en los próximos años.

Principales proyectos y áreas de interés para la inversión china en Nigeria

En toda África es posible encontrar proyectos de infraestructura asociados a la Nueva Ruta de la Seda, iniciativa en la que participan unos cuarenta países del continente20. En los últimos años, se observa que el valor de los contratos suscritos por China en África supera el de los que se ubican en Asia21, región que, por cercanía geográfica y cultural, recibe una parte importante del volumen comercial y financiero de China.

Algunos de los países africanos donde hay una mayor presencia de agentes chinos relacionados con esta iniciativa son Kenia, Tanzania, Zambia, Egipto, Angola y Yibuti22. El corredor del canal de Suez tiene precisamente como mayor inversor a China23. Esto se explica, grosso modo, por el evidente interés geopolítico del canal de Suez como cuello de botella, y por la relevancia que una conexión Angola-República Democrática del Congo-Zambia-Tanzania tendría para el comercio de cobre y otros minerales.

Uno de los mejores métodos para observar dónde se encuentra el interés de China en cuanto a inversión dentro de Nigeria consiste en identificar los proyectos de los que forma parte. Nigeria se integró en la Nueva Ruta de la Seda en 2018. A pesar de ello, algunos de los proyectos que hoy cuentan con financiación BRI preceden a esta fecha.
La compañía nacional PetroChina se embarcó en 2018 en la construcción del gasoducto Kaduna-Kano, proyecto estimado en más de mil millones de dólares. Este hecho reviste una gran relevancia estratégica, ya que las reservas de gas de Nigeria son mayores que las de países como Canadá, Australia o la propia China24. La región de Kano sufre altos niveles de violencia política y criminalidad, y además se sitúa en el norte del país, más inestable por la presencia de grupos armados no estatales25.

Por otra parte, el proyecto del puerto de Lekki —que incluye el desarrollo de un centro económico, un aeropuerto, una línea de ferrocarril y nuevas carreteras— cuenta con la financiación del Banco de China para el Desarrollo y la supervisión de la compañía China Harbour Engineering26, uno de cuyos ejecutivos llegó a afirmar que grandes proyectos, como el de este puerto, no podrían haber llegado a producirse sin el apoyo del Gobierno chino y de la Nueva Ruta de la Seda27. La consolidación total de esta iniciativa incluye el desarrollo de la zona de libre comercio de Lekki, en el estado de Lagos, promovida por un conglomerado de empresas nacionales chinas, entre ellas la Corporación China de Construcción e Ingeniería Civil (CCECC28, por sus siglas en inglés)29.

El ferrocarril Lagos-Ibadan es uno de los principales proyectos del país. Está financiado por el Banco de Exportaciones e Importaciones de China (Exim) y construido por la CCECC30. Los primeros informes de inteligencia sobre esta gran inversión apuntan a que será necesario que Nigeria continúe invirtiendo en infraestructura adicional para que los beneficios del desarrollo vinculados a la citada vía ferroviaria lleguen a verse reflejados en la economía nacional31.

La central hidroeléctrica de Mambilla, cuya mejora supondría la construcción de un complejo de cuatro represas, será la más grande de este tipo en el país. El proyecto está financiado en un 85 por ciento por el banco chino Exim32. Tras años de discrepancias sobre el desarrollo del proyecto, en 2016 un acuerdo del más alto nivel ejecutivo determinó la creación de un consorcio de empresas chinas (SinoHydro y la CCECC) para ejecutar su construcción33.

A pesar de que el comercio, la inversión extranjera y el desarrollo habitualmente se consideran factores generadores de un impacto positivo, es posible que la Nueva Ruta de la Seda repercuta negativamente en el crecimiento económico del conteniente africano en el largo plazo. Este temor podría materializarse si no se establecen mecanismos para paliar la dispersión que pueden causar en el conjunto de una región variables como las disparidades en la renta o la desarmonización de las políticas públicas34.

Un porcentaje relevante de los empresarios chinos que operan en Nigeria se dedican a la producción de acero, material textil o tecnología de la comunicación35. Es común, al igual que sucede en otras partes del mundo, que muchos de estos actores empresariales se localicen en zonas con regímenes fiscales especiales, enfocados a promover la inversión extranjera y gestionados por entidades de origen chino36. Existen lazos comerciales entre ciertas provincias chinas (Cantón, Jiangxi) y estados nigerianos.
Organizaciones no gubernamentales y grupos de activistas han denunciado repetidos casos de corrupción de oficiales y sobornos37, lo que se puede deber tanto a prácticas culturalmente arraigadas como a dinámicas de corrupción institucionalizadas.

Vulneraciones de la seguridad asociadas a la BRI en Nigeria

Una de las principales cuestiones relacionadas con la BRI es si, más allá de a la propia China, su efectividad aporta beneficios a los países receptores de la inversión y los proyectos. Es necesario recordar que uno de los cuatro pilares sobre los que discursivamente se sustenta la iniciativa es el win-win, el beneficio mutuo. Sin embargo, esta asunción tan popular parte de la preconcepción de que los intereses del Gobierno chino en política exterior y el interés nacional de los países receptores (en este caso, Nigeria) estarán siempre en perfecto alineamiento. Parece evidente que una aseveración tan simplista lleva al descuido de ciertos aspectos determinantes para el estado de la seguridad, tanto nacional como regional.

Distintos autores, tanto en el panorama africano como fuera de él, argumentan que la relación entre China y Nigeria ha sido diseñada para beneficiar más al primer país. La exportación de materias primas por parte de Nigeria y la importación de productos finales desde China38 crea un desequilibrio notable en la balanza comercial entre ambos. El análisis económico parece indicar que un cambio de tendencia en la inversión, dejando de lado los sectores con mano de obra intensiva, podría resultar en una mayor acumulación de capital y, por lo tanto, en mayores beneficios39. Sin embargo, cabe preguntarse si la estructura de los sistemas económicos de los países africanos que participan en la BRI está preparada para semejante cambio de enfoque.

Además, hay que tener siempre presente que las bases de esta relación bilateral surgieron con el objetivo de reducir la desconfianza preexistente entre ambas naciones40. Que Nigeria sea un país con recursos pero pobre en infraestructura y que China necesite materias primas y energía y disponga de acceso a los medios para su extracción y producción convierte esta relación en una suerte de matrimonio de conveniencia.

En la última década se han elaborado numerosos análisis acerca de los riesgos que la inversión en el contexto BRI podría conllevar para los países receptores. Dichos riesgos se enuncian tanto en términos de seguridad financiera (endeudamiento) como geoestratégica (establecimiento de emplazamientos clave) y atañen a cuestiones transversales (corrupción).

Ocurre no solo en África, sino también en otras regiones del globo: la mayoría de los trabajadores contratados para llevar a cabo los distintos proyectos que componen la Nueva Ruta de la Seda son de origen chino. Esto provoca que la generación de puestos de trabajo a nivel local sea muy limitada y reduce el aprovechamiento por parte de las comunidades de la existencia de grandes proyectos de infraestructura. En términos generales, las empresas nacionales chinas contratan menos personal local que las empresas privadas, lo que también limita la transferencia de conocimiento y la formación de profesionales cualificados41. Es común que los acuerdos bilaterales llevados a cabo a nivel ejecutivo entre gobiernos incluyan cláusulas que amparan este tipo de dinámicas de contratación42, lo que favorece la presencia de nacionales chinos en los proyectos BRI. Si la situación no se gestiona de forma adecuada, cabe la posibilidad de que este tipo de práctica llegue a generar tensiones sociales y étnicas que deriven en un aumento de la conflictividad asociado a los proyectos.

En el ámbito de la seguridad interna, Nigeria es un país con importantes problemas de inestabilidad. Se considera que su situación ha ido deteriorándose de forma continua desde 2006, pero a partir de 2015 este declive se hace más acusado43. La fractura social entre cristianos y musulmanes, las rivalidades étnicas, la criminalidad rampante en la región noroeste, el separatismo y el terrorismo extendidos en el este o el surgimiento de unidades paramilitares en ciertas áreas crean un verdadero caleidoscopio de actores y dinámicas de inseguridad.

La violencia política se encuentra en aumento, pues los grupos organizados adquieren cada vez mayor preponderancia en la vida política nigeriana. Entre las acciones violentas que se han documentado se cuentan el secuestro y asesinato de oponentes políticos, amenazas contra los votantes y la destrucción de material relacionado con los comicios44. Estos mismos grupos, como los Yandaba, participan del narcotráfico, la piratería o el tráfico ilícito de petróleo. La relación de estos actores con la clase política nigeriana no hace sino perpetuar y profundizar las dinámicas de corrupción.

En la región norte del país, una práctica culturalmente legitimada como el abigeato45 o cuatrerismo ha degenerado a lo largo de las últimas dos décadas hasta dinamitar la estabilidad de la zona. En la actualidad, se ha convertido en una actividad ilícita en la que participan actores no estatales con ánimo de lucro y que resulta en el desplazamiento e incluso en la muerte de seres humanos, además de ser la causa directa de la formación de unidades paramilitares de autodefensa46.

Este ejercicio continuado de la violencia se inserta en el contexto de la rivalidad histórica entre agricultores —principalmente cristianos— y ganaderos —principalmente musulmanes de etnia fulani—. Aunque con diversas implicaciones, el referido conflicto puede clasificarse como una disputa por el uso de la tierra, lo que en ningún caso hace más fácil la inserción de la BRI en esta región de Nigeria.

Lo que es más importante: las economías ilícitas acostumbran a formar entramados de cadenas de valor. De esta forma, se observa, por ejemplo, que el abigeato genera un aumento en la demanda de armas por parte de la población. A su vez, esas armas, procedentes de fuentes ilícitas que proveen de financiación a actores criminales, facilitan la comisión de otros tipos de delito, como secuestros, atracos, etcétera. Esta problemática de seguridad no afecta solo a Nigeria, sino que se han encontrado evidencias de vínculos entre distintos grupos de crimen organizado y actores armados en Níger, Malí, Costa de Marfil y Burkina Faso47. En la región noreste de Nigeria, se ha observado que las economías ilícitas y los mercados criminales han ayudado al mantenimiento del grupo Boko Haram48, lo que permite la perpetuación de los ciclos de violencia.

La presencia de grupos yihadistas en la región no debe ser pasada por alto. Entre los grupos con mayor representación en el noroeste de Nigeria destacan Boko Haram, Ansaru y el Estado Islámico de África Occidental (ISWAP49, por sus siglas en inglés). Algunos de ellos han establecido alianzas con milicias locales y bandidos, hasta el punto de que se sospecha que han colaborado para llevar a cabo ataques contra la población civil50.

En Nigeria es posible conectar los distintos conflictos activos con áreas determinadas. Por ejemplo, mientras que en el sur proliferan la piratería y el contrabando de petróleo, en el noroeste es más común el bandidaje y en el noreste predominan las actividades insurgentes51. La mejora y el aumento de los corredores económicos y las comunicaciones a nivel interregional abrirían la puerta a una mayor conexión entre mercados y actores ilícitos a lo largo y ancho de todo el país.

La amenaza subyacente de que los distintos grupos y organizaciones no estatales de carácter ilícito —criminales, milicianos, terroristas e insurgentes— encuentren espacios comunes para interactuar—ya sea en modalidad de competición o cooperación— no debe ser tomada a la ligera. Es habitual que estos actores participen de las cadenas de valor que generan las economías grises y los mercados negros: un flujo descontrolado de inversiones en espacios de gobernanza deficitaria podría ocasionar consecuencias negativas para la seguridad.

Un elemento común a todos estos desafíos y amenazas para la paz y la seguridad es la falta de un control estatal efectivo (o gobernanza) por parte del Estado nigeriano y sus administraciones. Elementos como la corrupción, la connivencia de las elites sociopolíticas y el fracaso de ciertas políticas públicas52 provocan inseguridad en aquellas regiones donde la gobernanza queda erosionada. La existencia de tales espacios se hace difícilmente compatible con el desarrollo de grandes proyectos de inversión extranjera, en los que intervienen factores más allá del interés nacional.

Conclusiones

Un megaproyecto de infraestructura como la Nueva Ruta de la Seda tendrá la capacidad de aumentar exponencialmente la conectividad no solo de Nigeria, sino de gran parte de la región subsahariana. A pesar de que ello conlleva evidentes beneficios para el aumento de la actividad económica y la comunicación humana, también acarrea importantes riesgos, como la exacerbación de las amenazas preexistentes en el contexto descrito.
La presencia, acentuada y creciente, de actores de origen chino en Nigeria y otros países del continente africano constituye una tendencia al alza. Cuestiones como la falta de transparencia, las fallas en la gestión de los proyectos o la penetración de agentes chinos en sectores estratégicos de un tercer país, como la energía o las comunicaciones, plantean interrogantes acerca de la lógica del llamado «beneficio mutuo».

La consolidación de Nigeria como mercado para los productos chinos, la producción de petróleo y sus derivados para la satisfacción de las necesidades energéticas de Pekín y las numerosas oportunidades de inversión tanto para pequeños empresarios como para empresas estatales hacen que la relación bilateral entre ambos países sea beneficiosa, aunque no recíproca. En vista de ello, es más que probable que este vínculo siga consolidándose.

Sin embargo, los múltiples desafíos a los que se enfrenta Nigeria en materia de seguridad —la presencia de grupos armados en amplios territorios del país, el terrorismo transnacional, la conflictividad social existente entre sectores de la población muy diferenciados y el alto nivel de criminalidad y violencia política— provocan grandes vacíos, en los que resulta extremadamente complejo operar.

Tanto en Nigeria como en otros países del mundo, la seguridad es un prerrequisito para garantizar el correcto desarrollo de proyectos grandes y ambiciosos, sobre todo si estos afectan a distintas áreas y ámbitos de aplicación. En una región altamente inestable como el Sahel, existe el riesgo de que el contexto de seguridad repercuta negativamente sobre la ejecución de los proyectos; a su vez, el mencionado contexto podría verse influido negativamente por la presencia de un elemento modificador como la Nueva Ruta de la Seda.

Sara Álvarez Quintáns

Investigadora en el Instituto Universitario General Gutiérrez Mellado (UNED)

Referencias:

1 Belt and Road Initiative. Otros nombres, como One Belt, One Road (OBOR), fueron desestimados por las autoridades chinas como traducciones no oficiales.

2 Conferencia en la Universidad de Nazarbayev (Kazajistán), el 7 de septiembre de 2013.

3 Conferencia ante el Parlamento de Indonesia, el 3 de octubre de 2013.

4 Asian Infrastructure Investment Bank.

5 TEDESCHI, M., VOROBEVA, E. y JAUHIAINEN, J. S. «Transnationalism: current debates and new perspectives» GeoJournal, n.o 87. 2022, pp. 603-619. DOI: 10.1007/s10708-020-10271-8

6 NYE, J. S. y KEOHANE, R. O. «Transnational relations and world politics: an introduction», International Organization, vol. 25, n.o 3. 1971, pp. 329-349.

7 Iniciativa lanzada de forma oficial en 2015, cuyo ámbito de aplicación ha ido evolucionando de forma constante (GORDON, D. y NOUWENS, M. «The Digital Silk Road: Introduction», en GORDON, D. y NOUWENS, M. [eds.], The Digital Silk Road: China’s technological rise and the geopolitics of cyberspace. International Institute for Strategic Studies, 2022). Nigeria es uno de los pocos países africanos que participan en esta iniciativa (COUNCIL ON FOREIGN RELATIONS. «Assessing China’s Digital Silk Road Initiative». Disponible en: https://www.cfr.org/china- digital-silk-road/ [consulta: 28/11/2022])

8 La Ruta de la Seda Ártica es una iniciativa que pretende impulsar el desarrollo de la región ártica a través de la gobernanza conjunta de Rusia, China y otros Estados del entorno polar. El proyecto surgió como un subproducto de la Ruta de la Seda Marítima y ha ido tomando forma desde el año 2018 (YANG, J. y ZHAO, L. «Opportunities and challenges of jointly building the Polar Silk Road: China’s perspective», Outlines of Global Transformations, vol. 12, n.o 5. 2019, pp. 130-144. DOI: 10.23932/2542-0240-2019-12- 5-130-144).

9 Los principales corredores económicos de desarrollo por vía terrestre son seis: China-Paquistán, China- península Indochina, Bangladés-China-India-Myanmar, China-Asia Central, China-Mongolia-Rusia y el Nuevo Puente Terrestre Euroasiático (COMOLLI, V. y ROSE, N. «China’s New Silk Road: Navigating the organized crime risk». Global Initiative against Transnational Organized Crime, 2021). HILLMAN, J. E. The Pan-Asian Dream. Yale University Press, 7 de diciembre de 2020. Disponible en: https://yalebooks.yale.edu/2020/12/07/the-pan-asian-dream/ [consulta: 28/11/2023] BRAKMAN, S. et al. «The New Silk Roads: An introduction to China’s Belt and Road Initiative», Cambridge Journal of Regions, Economy, and Society, n.o 12. 2019, pp. 3-16.

10 ERUMEBOR, W. «Nigeria in 2023: Bridging the productivity gap and building economic resilience». The Brookings Institution, 6 de febrero de 2023. Disponible en: https://www.brookings.edu/articles/nigeria-in-2023-bridging-the-productivity-gap-and-building-economic- resilience/ [consulta: 28/11/2023].

11 Se espera que sea el tercer país más poblado del mundo en 2050 (PAGE, M. T. «The intersection of China’s commercial interests and Nigeria’s conflict landscape» [Special Report , 428]. United States Institute of Peace, 2018).

12 THE WORLD BANK. «The World Bank in Nigeria: Overview». 2 de octubre de 2023. Disponible en: https://www.worldbank.org/en/country/nigeria/overview [consulta: 28/11/2023].

13 BREUER, J. «Two belts, one road?: Teh rola of Afrca in China’s Belt and Road Initiative»,
Blickwechsel. Asienhaus, 2017. CONSULADO DE LA REPÚBLICA POPULAR CHINA EN LAGOS. «Belt and Road Initiative brings China and Nigeria win-win results». 16 de agosto de 2023. Disponible en: http://lagos.china- consulate.gov.cn/eng/zlszc/202308/t20230816_11127544.htm

QUADRI, L. «One Belt One Road: Should Nigeria sieve the Chinese benevolence, or accept it as a free lunch?», Akdeniz Havzasi ve Afrika Medeniyetleri Dergisi [Revista de la Cuenca Mediterránea y Civilizaciones Africanas], vol. 2, n.o 1. 2020, pp. 43-77.

14 JOHNSTON, L. A. (2016). «Africa and China’s One Belt One Road initiative: Why now and what next?», China Bridges Africa, vol. 5, n.o 7. 2016, pp. 1-6.

15 QUADRI, L. Op. cit., p. 48.

16 BREUER, J. Op. cit.

17 CHALK, P. «The politics of the Southeast Asian heroin trade», en JONES, D. M. (ed.), Globalisation and the new terror: The Asia Pacific dimension. Edward Elgar Publishing, Cheltenham, 2004, pp. 255- 266.

18 QUADRI, L. Op. cit.
PAGE, M. T. Op. cit.

19 PAGE, M. T. Op. cit., p. 6.

20 CHIN, M. et al. «The impact of infrastructure investment on economic growth in countries participating in the Belt and Road Initiative: A comparative analysis between Africa and Asia», Contemporary Chinese Political Eoncomy and Strategic Relations: An International Journal, vol. 8, n.o 1. 2022.

21 Idem.

22 BREUER, J. Op. cit., p. 3.

23 Idem

24 LEUNG, D. «Belt and Road 2018: Nigeria gas pipeline», Finance Asia. 28 de abril de 2019. Disponible en: https://www.financeasia.com/article/belt-and-road-2018-nigeria-gas-pipeline/450090

25 MADUEKE, K. et al. «“Do not come out to vote”: Gangs, elections, political violence and criminality in Kano and Rivers, Nigeria». Global Initiative against Transnational Organized Crime, 2023.

26 BREUER, J. Op. cit.

27 WANG, X. «Nigeria breaks through trade bottlenecks with BRI», China Daily Global. 16 de octubre de 2023. Disponible en: https://www.chinadaily.com.cn/a/202310/16/WS652c9401a31090682a5e8b08_3.html

28 China Civil Engineering Construction Corporation.

29 JIANG, X. «A decade of fruitful journey for Nigeria’s Lekki Free Zone under BRI». Belt and Road Portal, 27 de junio de 2023. Disponible en: https://eng.yidaiyilu.gov.cn/p/325470.html

30 BREUER, J. Op. cit.

31 CHIN, M. et al. Op. cit.

LAUREL LÓPEZ, A. et al. «China’s BRI in Nigeria: Spillover effects of Lagos-Ibadan railway to the regional economy—Part 1». National Geospatial-Intelligence Agency, 2019. Disponible en: https://www.tearline.mil/public_page/chinas-bri-in-nigeria-spillover-effects-of-lagos-ibadan-railway-to-the- regional-economy-part-1#authors [consulta: a 28/11/2023].

32 NWEKE-EZE, C. «What could the Mambilla dam do for Nigeria?». Energy for Growth Hub, 29 de abril de 2021. Disponible en: https://energyforgrowth.org/article/what-could-the-mambilla-dam-do-for-nigeria/ [consulta: 5/12/2023].

33 ENVIRONMENTAL JUSTICE ATLAS (EJAtlas). «Mambilla hydropower station Project funded by Chinese lenders, Nigeria». 25 de abril de 2022. Disponible en: https://ejatlas.org/conflict/mambilla- hydropower-station-project-nigeria [consulta: 5/12/2023].

34 CHIN, M. et al. Op. cit.

35 PAGE, M. T. Op. cit.

36 Idem.

37 ENVIRONMENTAL JUSTICE ATLAS. Op. cit.

38 PAGE, M. T. Op. cit.

39 CHIN, M. et al. Op. cit.

40 QUADRI, L. Op. cit.

41 KLIMAN, D. et al. «Grading China’s Belt and Road». Center for a New American Security, 2019.

42 BREUER, J. Op. cit., p. 6.

43 BISH, A., et al. «The crime paradox: Illicit markets, violence and instability in Nigeria». Global Initiative against Transnational Organized Crime, 2022.

44 MADUEKE, K. et al. Op. cit.

45 Hurto de ganado.

46 MADUEKE, K. L. «Driving destruction: Cattle rustling and instability in Nigeria». Global Initiative against Transnational Organized Crime, 2023.

47 Idem.

48 BISH, A., et al. Op. cit.

49 Islamic State West Africa Province.

51 BISH, A., et al. Op. cit.

52 PAGE, M. T. Op. cit.

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