Los manifestantes denuncian que la drástica subida de los precios de vivienda impide encontrar un piso a una distancia razonable de las universidades

Turquía detiene a estudiantes que protestan por la falta de vivienda

photo_camera REUTERS/UMIT BEKTAS - La policía antidisturbios detiene a un manifestante durante una concentración en solidaridad con los estudiantes de la Universidad de Bogazici

La policía turca ha detenido este domingo a al menos 35 estudiantes que intentaban manifestarse en Ankara por la escasez y carestía de viviendas y plazas de residencias estudiantiles, un movimiento formado este verano bajo el lema de "Estudiantes sin techo".

La manifestación estaba convocada para el mediodía de hoy en una céntrica plaza de Ankara, pero la oficina del gobernador de la ciudad anunció el viernes que no iba a permitirla y la policía dispersó a los estudiantes que intentaban congregarse con pancartas y practicó varias detenciones.

Además, los agentes establecieron puntos de control en la periferia de la capital turca, pararon varios autobuses fletados por los estudiantes que acudían desde ciudades como Estambul y Esmirna, y les impidieron continuar viaje, informa el diario turco BirGün.

En algunos casos se produjeron altercados entre policía y estudiantes, hubo algún herido y al menos 13 manifestantes de un bus procedente de Esmirna fueron detenidos, asegura la organización estudiantil en su cuenta oficial en Twitter.

El movimiento "Estudiantes sin techo", formado en septiembre pasado, denuncia que la drástica subida de los precios de vivienda impide encontrar un piso a una distancia razonable de las universidades, a menudo situadas en el centro urbano, a lo que se añade la escasez de plazas en las residencias públicas.

Los alquileres, aseguran los activistas, son imposibles de pagar, aun compartiendo la vivienda entre varios e incluso si los estudiantes, como es habitual, tienen algún trabajo a tiempo parcial mientras siguen su carrera y reciben una ayuda oficial.

En septiembre, varios activistas recurrieron a originales protestas públicas, durmiendo junto a sus libros en los parques públicos de Estambul, Esmirna y Ankara, pero la respuesta que obtuvieron del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, fue que "exageran".

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