Miles de productos y aplicaciones son herederos del minúsculo satélite ruso que el 4 de octubre de 1957 dejó boquiabierto al mundo entero

Del cosmos al hogar gracias al Sputnik 1

photo_camera PHOTO/Alan Chandler - Odontólogos y estomatólogos han eliminado los empastes de amalgama de plata para solventar las caries gracias a productos derivados de los materiales compuestos utilizados en naves espaciales y aeronaves

Sin apenas darnos cuenta estamos rodeados de productos y servicios que tienen su origen en la tecnología espacial. Miles de millones de personas en los cinco continentes se benefician en sus hogares, lugares de trabajo y automóviles de numerosos inventos que han sido pensados, diseñados y fabricados como respuesta a una demanda de la actividad espacial.

El momento que marca el inicio de una nueva era y los grandes avances producidos en la segunda mitad del siglo XX comenzó hace exactamente 63 años, el 4 de octubre de 1957, en plena Guerra Fría. Ese día, la ya extinta Unión Soviética colocó en órbita a más de 900 kilómetros de altura una pequeña esfera de apenas 58 centímetros de diámetro y 83,6 kilos. De nombre Sputnik 1 ‒palabra que en ruso significa “compañero de viaje” ‒, fue el primer satélite artificial de la Tierra.

En la actualidad, varios miles de productos y servicios ideados con fines espaciales repercuten de forma directa y de múltiples maneras en nuestras vidas, sin que lleguemos a saber que los tenemos sobre nuestras cabezas y delante de nuestras narices. Por ejemplo, los antitérmicos que empleamos para bajar la fiebre fueron concebidos para aliviar a los astronautas en órbita. Y los sistemas para ahorrar consumo energético en los modernos frigoríficos, lavadoras, lavavajillas y sistemas de aire acondicionado se inventaron para economizar energía en los satélites de científicos y de comunicaciones.

Las taladradoras y otras herramientas inalámbricas que utilizamos en nuestros hogares fueron inventadas para que los astronautas norteamericanos de las misiones Apolo a la Luna pudieran perforar las rocas lunares y traerlas a la Tierra. Y los actuales detectores de humo están basados en los equipos de alerta contra incendios diseñados por la de la Administración Nacional de la Aeronáutica y el Espacio de Estados Unidos (NASA) para la estación espacial Skylab, la primera construida por Estados Unidos en la década de los años 70.

De forma rutinaria adquirimos productos identificados con códigos de barras que agilizan la identificación y el pago de nuestras compras en las cajas registradoras de tiendas y supermercados

Quién no conoce o utiliza los termómetros digitales con los que de forma rápida y limpia sabemos nuestra temperatura corporal y si tenemos fiebre. Basados en tecnologías desarrolladas por la astronomía de infrarrojos para calcular la temperatura de estrellas y planetas, fue la solución a la incapacidad de los termómetros de mercurio de funcionar en un ambiente de micro gravedad como es el espacio ultraterrestre.

En los supermercados y cocinas de nuestros hogares

Y qué decir del código de barras que incorporan todos los productos industriales y de consumo para facilitar la identificación y el pago en las cajas registradoras de tiendas y supermercados. Vio la luz en el seno de la NASA para mantener el control sobre los millones de componentes, piezas y equipos que abarrotaban sus enormes almacenes y los de sus empresas suministradoras.

Más de 2.660 satélites de comunicaciones, científicos, militares, de observación y tecnológicos de todos los tamaños siguen en funcionamiento alrededor o más allá de la Tierra

Las cocinas de vitro cerámica tienen su origen en los materiales empleados para hacer más resistentes los espejos de los telescopios espaciales, mientras que los sistemas de medida y alineamiento por rayos láser surgieron para calcular la distancia exacta entre la Tierra y la Luna. Y los ordenadores portátiles, que nacieron de la imperiosa necesidad de contar a bordo de las naves espaciales con computadoras pequeñas compactas y manejables para controlar sus sofisticados sistemas y equipos.

¿Cuántos de nosotros programamos una escapada de fin de semana con las previsiones del tiempo que nos anuncian los meteorólogos? Están basadas en los datos que de forma continuada facilitan decenas de satélites que orbitan la Tierra desde miles de kilómetros de altura.

Los modernos frigoríficos, lavadoras, lavavajillas y sistemas de aire acondicionado que hay en nuestros hogares incorporan sistemas de ahorro de energía creados para los satélites de científicos y de comunicaciones

Sin las señales procedentes de satélites ¿cómo podríamos presenciar en directo por televisión o por otros soportes multimedia las imágenes de los grandes eventos deportivos y los acontecimientos de repercusión mundial? ¿O las noticias e informaciones que facilitan en directo los corresponsales de las cadenas de televisión destacados en otros países?

Miles de millones de personas en todo el mundo conocen su situación exacta sobre la Tierra y se guían de un lugar a otro por las precisas indicaciones de los navegadores que incorporan nuestros teléfonos móviles inteligentes y automóviles. Su correcto funcionamiento requiere captar las ondas electromagnéticas procedentes de varios satélites norteamericanos GPS, europeos Galileo, rusos GLONASS o chinos Beidou de posicionamiento y navegación global.

Dentistas y oftalmólogos son grandes beneficiarios

La ingeniería desarrollada para el espacio también ha revolucionado muchos sectores profesionales, en especial los relacionados con las especialidades médicas y las intervenciones quirúrgicas. Las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) que velan por la evolución de los enfermos en estado crítico surgieron en la NASA para verificar el estado de salud de los astronautas seleccionados para viajar a la Luna. Los pequeños monitores de televisión para observar el ritmo de los latidos del corazón y otras constantes vitales para conocer en tiempo real desde la Tierra el estado de los astronautas en órbita.

Las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) nacieron en la NASA para verificar el estado de salud de los astronautas seleccionados para viajar a la Luna

Los materiales cerámicos que emplean los odontólogos y estomatólogos para empastes y ortodoncia se basan en productos derivados de los utilizados en naves espaciales y aeronaves. Las finas y ligeras mantas aislantes doradas o plateadas que emplean los equipos de emergencia para mantener abrigados a los accidentados nacieron para aislar los vehículos espaciales de las frías temperaturas del cosmos.

En el campo ocular, los actuales aparatos de análisis de la visión que utilizan los oftalmólogos y ópticos para explorar la capacidad visual de niños y mayores se derivan de las técnicas desarrolladas para procesar imágenes espaciales. Y las tecnologías anti rayado que recubren las lentes de contacto se idearon para proteger a las cámaras y telescopios espaciales de las radiaciones cósmicas.

 Miles de millones de personas conocen su situación exacta y se guían de un lugar a otro gracias a los navegadores vía satélite que incorporan nuestros teléfonos móviles inteligentes y automóviles

Los beneficios procedentes del espacio que hoy comparten innumerables seres humanos en el 93 por ciento del planeta son el resultado de la ciencia y la técnica que ha hecho realidad sofisticadas infraestructuras terrenas, decenas de modelos de lanzadores y miles de plataformas espaciales. La Asociación de Científicos de Estados Unidos ha identificado que hoy están en funcionamiento alrededor de la Tierra o viajan más allá de sus indefinidas fronteras más de 2.660 satélites de comunicaciones, científicos, militares, de observación y tecnológicos de todos los tamaños.

Una creencia muy difundida es que el sistema de cierre y apertura por contacto conocido velcro®, al igual que el teflón® que se utiliza como revestimiento de utensilios domésticos como sartenes y tostadoras, así como el horno microondas y los pañales desechables tienen su origen en el sector espacial. Aunque es cierto que estas cuatro invenciones resuelven muchos problemas de la supervivencia de los seres humanos a bordo de las capsulas y estaciones orbitales, ninguna de ellas es el resultado de una petición formulada con fines espaciales.