Marruecos cuenta con un nivel de llenado de apenas el 23% en sus presas, lejos del 31% del año pasado

La sequía amenaza peligrosamente las reservas hídricas de Marruecos

PHOTO/REUTERS - Presa municipal en Sudáfrica
photo_camera PHOTO/REUTERS - Algunas de las presas más importantes del país se están acercando a un nivel de sequía que ha encendido las alarmas

La escasez de lluvias en Marruecos pone en riesgo el abastecimiento de agua para todo el país. Si bien es cierto que Rabat viene preparándose durante los últimos años para situaciones de este tipo, la etapa actual de sequía ha llevado a las presas a alcanzar unos niveles peligrosamente bajos. Apenas un 23% de nivel de llenado, un descenso significativo si se compara con el 31% del mismo tramo del año pasado.

  1. Las reservas de aguas se desploman
  2. Las presas del sur sostienen la situación de crisis
  3. Sembrar nubes como respuesta a la sequía

Las reservas de aguas se desploman

Los últimos datos del Ministerio de Equipamiento y Agua han sembrado cierta preocupación entre las autoridades. Poco más de 3,7 mil millones de metros cúbicos se han registrado, muy por debajo de los 5,14 mil millones en el mismo tramo del pasado 2023. La ausencia de lluvias se ha convertido en la tónica dominante en los últimos años, lo que ha mermado de forma progresiva las reservas marroquíes.

PHOTO/FILE - Presa de agua en Marruecos
PHOTO/FILE - Presa de agua en Marruecos

Algunas de las presas más importantes del país se están acercando a un nivel de sequía que ha encendido las alarmas. La más grande del reino alauí, la de Al Wahda, localizada cerca de las montañas del norte del Atlas, se encuentra a un 39% de capacidad – 1,38 mil millones de metros cúbicos –, un porcentaje bajo en comparación al 57% de 2023 o, lo que es lo mismo, 2,04 mil millones de metros cúbicos.

La cuenca de Loukko, situada al noroeste del país, ha caído un 20% respecto al año pasado, cuando alcanzaba niveles de llenado del 58%, cayendo hasta el 38% actual, lo que se traduce en 666 millones de metros cúbicos.

PHOTO/FILE - Presa de agua en Marruecos
PHOTO/FILE - Presa de agua en Marruecos

En otras regiones, como la cuenca de Moulouya, al noreste de Marruecos, el descenso ha sido menos pronunciado, pero ha dejado los niveles demasiado bajos. Desde el 25% de 2023 ha caído hasta un preocupante 23%, aunque la caída no es tan grande como en el caso de la cuenca del Sebou, con una bajada desde el 50% hasta un nivel actual del 35%.

Las presas del sur sostienen la situación de crisis

Tansift, cerca de Al Haoun, representa una de las mayores esperanzas marroquíes. A diferencia de la mayoría de las cuencas del país, esta no sólo no ha menguado, sino que ha logrado aumentar su porcentaje de llenado respecto al del año pasado. Actualmente se encuentra al 48% de su capacidad, muy por encima del anterior 39%.

Una situación que se repite en las presas de Draa, localizada en el suroeste, y la de Guir Ziz Rheris, un poco más al este de Marruecos. Estas, aunque lejos de los niveles de las anteriormente mencionadas, han crecido hasta situarse en un 20 y 26%, respectivamente.

PHOTO/FILE - Las autoridades marroquíes han endurecido las medidas para frenar el desabastecimiento de agua
PHOTO/FILE - Las autoridades marroquíes han endurecido las medidas para frenar el desabastecimiento de agua

Sembrar nubes como respuesta a la sequía

Una técnica que empezó a emplear Estados Unidos en los años 40 y que ahora Marruecos está comenzando a implementar para alterar los procesos de las nubes. Consiste en bombardear las nubes con sustancias como el yoduro de plata o hielo seco que sirven como núcleos de condensación de estas.

No obstante, no se trata de algo totalmente nuevo en el reino alauí, ya que el programa Al Ghait lleva vigente desde hace 40 años. Ahora, lo que se está llevando a cabo es una ampliación del aérea en el que se implementa este método. Abdelfettah Sahibi, director general de la Meteorología Nacional, aseguró que los resultados obtenidos han sido muy positivos, lo que ha llevado a querer llevarlo a otras zonas.

La siembra de nubes que se hizo entre noviembre y abril ha dejado un aumento de los niveles de precipitación de entre el 14 y el 17% gracias a 22 operaciones. Han sido precisamente estos buenos datos los han motivado al Gobierno marroquí a aumentar su inversión, que entre 2021 y 2023 ascendió hasta los 160 millones de dírhams – casi 15 millones de euros –.

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