Cooperación, desarrollo y sosteniblidad: lo que Marruecos y España pueden hacer juntos

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Noor Ammar Lamarty

Pie de foto: Nourdine Mouati. ATALAYAR

“España y Marruecos podrían ser un ejemplo clave para la comunidad internacional, trabajando en urbanismo ecológico, desarrollo de energías renovables, urbanismo sostenible, transferencia de tecnologías entre ambos países, financiación para medidas ecológicas y la lucha contra el cambio climático.”Así es como Nourdine Mouati considera que se pueden reforzar las relaciones bilaterales en materia de cooperación descentralizada. 

Mouati un experto en cooperación institucional y desarrollo empresarial, que lleva más de 15 años coordinando proyectos de cooperación internacional, principalmente en el ámbito hispano-marroquí. Biólogo de profesión, es experto en desarrollo sostenible, con estudios de postgrado en ordenación del territorio y gestión del medioambiental, y diplomado en alta dirección empresarial, por el instituto internacional San Telmo. Ha ejercido como director de proyectos de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) en Marruecos, y es coordinador de programas de descentralización española en Marruecos. Actualmente ejerce de asesor en temas de cooperación internacional de varias entidades locales, y director de desarrollo de negocio de la consultora internacional Audakia Lab.  

¿Cómo considera que es la cooperación descentralizada hispano-marroquí?

España tiene unos lazos históricos con Marruecos y estos han trascendido los últimos años, sobre todo por el ámbito comercial tan emergente que existe hoy en día. Las regiones limítrofes con el continente vecino deberían establecer programas locales, municipales y provinciales de fomento de cooperación más eficientes. Si bien es cierto que España ha priorizado la cooperación con Marruecos, se puede notar que existen Comunidades Autónomas como Murcia que, aunque reciben mucha población marroquí no tienen planes concretos de cooperación descentralizada para esta población.

¿Por qué cree que se ha cambiado el destinatario de muchas ayudas descentralizadas que antes iban al desarrollo de las zonas rurales y ahora son de carácter gubernamental y tienen un supuesto objetivo de mejorar la gobernanza? ¿Lo considera un cambio positivo o un cambio negativo?

En estos momentos, España considera a Marruecos un país de renta media y un país socio, es decir, antes se financiaban proyectos para mejorar la vida en las zonas rurales y ahora se financian aspectos ligados a la mejora de la gobernanza, ambos proyectos son factibles, pero se debería plantear una nueva estrategia, no solo en la formación de cuadros de los distintos departamentos desde el Gobierno marroquí, sino también formar a personas para ser elementos de desarrollo en sus propias zonas. Yo veo negativo que se centre mucho en la gobernanza y que se obvie, por ejemplo, la formación y capacitación de las mujeres y los jóvenes en temas de emprendimiento.

Pie de foto: Nourdine Mouati, junto con el director de Atalayar entre dos orillas, Javier Fernández Arribas, durante el Curso de Verano: "Magreb, Oriente Medio y Europa: Entendimiento entre culturas. Relaciones y desafíos". ATALAYAR

¿Qué problemas bilaterales existen cuando la prioridad máxima de las ayudas de cooperación es para la causa de refugiados o inmigración, como es el caso de Turquía? 

En los últimos años, hemos notado que parte de la ayuda al desarrollo para el sector agrícola, para la mejora de las infraestructuras o para el sector sanitario se invierten ahora en el desafío migratorio. Es positivo, porque es un problema urgente, y se debe impulsar el aumento de la ayuda humanitaria y propulsar todas las iniciativas posibles, pero lo que ocurre es que tiene un carácter contradictorio, dado que no se va al origen del problema, que es lo que mueve a las personas a irse de sus países. Por lo tanto, se debe actuar sobre los problemas que promueven el abandono de muchas persones de sus lugares, dadas las diferentes y duras circunstancias que viven. Dotar de grandes cantidades de dinero a Turquía, que es lo que se ha hecho últimamente para la creación de campamentos para refugiados, no va a acabar con el problema en sí. La inmigración y los refugiados son una problemática global, que requiere de soluciones globales y, por lo tanto, España y los países europeos pueden ser parte de la solución, pero su acción es incompleta si no se implica a otros países que también son partícipes de dichos fenómenos. 

¿Cree que se tiene en cuenta de manera positiva o negativa, la integración de la mayor parte de los marroquíes, que constituyen una comunidad de 700.000 personas en España?

No me gusta generalizar, pero durante la campaña electoral, hemos visto como algunos partidos políticos están utilizando el prototipo de la inmigración de manera negativa como arma arrojadiza contra el Gobierno actual, y eso es peligroso. Primero porque se falsea la realidad y, en segundo lugar, porque se crean conflictos que se podrían evitar. Parte de la población que reside en España, bien de origen marroquí o bien de otros países del Magreb, está completamente integrada, es más estamos viviendo el fenómeno de las segundas generaciones que son más españoles que sus padres. Por lo tanto, utilizar la población de origen inmigrante como método político contra otros partidos genera una psicosis social y desemboca en actitudes e ideologías que empeoran la convivencia. Lo que es cierto también es que, aunque existe una cierta población que aún mira con recelo a la población de origen marroquí, magrebí o árabe, o que profesa la religión musulmana, la mayoría de las personas son conscientes de que la multiculturalidad en España es positiva y enriquece en muchos aspectos la sociedad.  

¿Cómo cree que debe empezar el desarrollo de las ciudades sostenibles en función a la agenda para el 2030, de los 11 Objetivos del Desarrollo Sostenible? ¿En el caso del Mediterráneo, España y Marruecos pueden lograr una relación en calidad de sostenibilidad de beneficio para ambos?

El cambio climático es uno de los desafíos más importantes a los que se enfrenta la humanidad. No se puede actuar solo en el marco bilateral entre España y Marruecos, sino que hay que hacerlo en el marco internacional y claramente en el europeo y africano, integrando en general al máximo número de países. En el ámbito hispano-marroquí, sin embargo, debemos tener en cuenta que Marruecos es un país con un gran potencial en energías renovables, y siendo España uno de los principales consumidores de energía de Europa, lo interesante sería que España se favoreciese del desarrollo de las infraestructuras energéticas verdes, que están emergiendo en Marruecos y ya constituyen una base energética sostenible muy considerable. Esto crearía una complementariedad sostenible entre ambos países muy buena. Así, España y Marruecos podrían ser un ejemplo clave para la comunidad internacional, trabajando en el desarrollo de energías renovables, urbanismo sostenible, transferencia de tecnologías entre ambos países, financiación para medidas ecológicas y la lucha contra el cambio climático.

Por tanto, se puede esperar que las relaciones de Marruecos y España no solo mejoren, sino que avancen unidos hacia un futuro sostenible, tolerante y grato que mejore en muchos aspectos la vida en dichos países, así como la convivencia entre nacionales de un país o de otro. Los objetivos comunes existen y los proyectos diseñados para ello también. Se debe empezar, pues, el camino hacia el punto de mejora común.