Las Fuerzas Armadas necesitan médicos y pagan la carrera

Carlos Penedo. Artículo publicado originalmente en Estrella Digital.

Es posible cursar la carrera de Medicina cobrando. El Ministerio de Defensa oferta 55 plazas para convertirse en médico militar, también para formar licenciados e incorporar especialistas. Desde hace tres años es posible estudiar la carrera de Medicina en las Fuerzas Armadas, en el Centro Universitario de la Defensa que el Ministerio tiene con la Universidad de Alcalá de Henares (Madrid), con el Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla como hospital universitario.

"Qué ofrecemos? Una carrera militar, una carrera profesional y una formación permanente", afirma Santiago Coca, Inspector General de Sanidad del Ministerio de Defensa. "Todos nuestros médicos van a tener una especialidad", añade para atraer interesados.

Hay tres formas de ingresar en la sanidad militar según la situación de origen: desde la Selectividad, con la carrera acabada aunque sin especialización y con el MIR.

Se puede interpretar que el atractivo de la sanidad militar como destino para un médico se ha ido incrementando en los últimos años al tiempo que la crisis ha ido recortando la oferta de plazas MIR y contratos por parte de la sanidad pública responsabilidad hoy de las Comunidades Autónomas.

La sanidad militar oferta este año 55 plazas, número presumiblemente por debajo de las necesidades (los recortes también afectan al Ministerio de Defensa) y que permitiría apenas cubrir las jubilaciones, con la previsión además de que las salidas por edad se incrementen en los próximos años. La demanda reciente ha sido aún menor que las pocas plazas ofertadas.

Defensa está ultimando una planta del Gómez Ulla para enfermedades biológicas

En nómina del Ministerio de Defensa hay más de 600 médicos, en diferentes destinos, pero sus responsables estiman en 430 los médicos operativos necesarios, cifra que no está cubierta. "Tenemos muchos médicos, pero necesitamos más", añade Coca.

Aunque la situación "no es dramática", sí es necesario que las Fuerzas Armadas cuenten con más médicos especialistas que puedan estar operativos para trabajar en las unidades y para las misiones en el exterior.

Los médicos militares pueden estar destinados en la red sanitaria de hospitales y centros sanitarios de la Defensa o en las unidades de apoyo sanitario que tiene cada uno de los Ejércitos y la Armada, los cuales, a su vez, también disponen de unidades médicas propias con sus características específicas.

Los candidatos deberán superar pruebas físicas, psicotécnicas y de inglés, y además recibirán formación militar, ya que una vez se les destine a unidades para empezar con la especialidad serán oficiales de las Fuerzas Armadas, concretamente con el rango de tenientes.

Carrera de medicina

Para quien apruebe la selectividad este año se reservan 30 plazas, cinco más que en la última convocatoria. Una peculiaridad es que quien estudie Medicina dentro de las Fuerzas Armadas recibe un sueldo como militar profesional, modesto los tres primeros años y más alto el resto ya como alférez; y un requisito importante es que se firma un compromiso de permanencia de 12 años en la profesión militar tras la licenciatura.

La formación se recibe en el Centro Universitario de la Defensa de Madrid (CUD-Madrid), un órgano de educación superior del Ministerio de Defensa con carácter público adscrito a la Universidad de Alcalá. Dicho CUD forma parte del sistema de Centros Universitarios creados al amparo de la Ley de la Carrera Militar de 2007. En la actualidad, el CUD de Madrid imparte la docencia del título de Grado en Medicina por la Universidad de Alcalá.

Mientras acaban la carrera las primeras promociones de médicos salidos dentro ya de las Fuerzas Armadas, las necesidades inmediatas se centran en atraer médicos licenciados o formados.

A quienes estudien medicina en las FAS se exige 12 años de permanencia

En el BOE de este martes 26 de mayo el Ministerio de Defensa oferta 25 plazas de ingreso directo por concurso-oposición, 20 para médicos que quieran incorporarse a las Fuerzas Armadas como militares de carrera y otras cinco para militares de complemento.

De las 25 plazas, 12 están dirigidas a estudiantes de sexto de medicina y licenciados en medicina sin especialidad y las otras 13 dirigidas a médicos residentes en su último año y a médicos titulados con especialidad médico-quirúrgica.

Los aspirantes seleccionados abordarán un plan de estudios consistente en cuatro meses de formación en las Academias Generales del Ejército de Tierra en Zaragoza, del Ejército del Aire en San Javier (Murcia) y de la Armada en la Escuela Naval Militar de Marín (Pontevedra) y otros seis meses en la Escuela Militar de Sanidad.

Adquirirán así la condición de militar de carrera dentro del Cuerpo Militar de Sanidad y la atribución de empleo de teniente, con igual consideración que el resto de oficiales de las Fuerzas Armadas.

El crecimiento del 'Gómez Ulla'

La sanidad militar tiene en marcha un plan de transformación que ha reducido la red hospitalaria hasta dos grandes centros en Madrid y Zaragoza.

Precisamente uno de los grandes cambios, también para la profesión médica, ha sido la integración del Hospital Central de la Defensa en el sistema madrileño de salud, siendo el Gómez Ulla el hospital de referencia para más de 100.000 madrileños del barrio de Carabanchel.

Este gran hospital ha permitido ampliar el número de especialidades que ofrece y en las que se forman los nuevos médicos hasta 21 ya acreditadas, superando una limitación que hasta hace poco suponía para quien quisiera hacer carrera médica en las Fuerzas Armadas.

El responsable de sanidad insiste en la oferta de especialidades y que junto a las más conocidas incluyen también formación especializada en emergencias, en enfermedades infecciosas, sanidad en operaciones, en soporte vital avanzado, medicina aeronáutica y de buceo o apoyo sanitario en evacuaciones.

Medio centenar de médicos militares trabajaron en 2014 en operaciones en el exterior

Entre las críticas que médicos civiles apuntan hacia la antigua sanidad militar se encontraban esas limitaciones de desarrollo profesional, tanto geográficas como de especialización, también la jerarquía militar aplicada a la profesión médica. Los salarios de un médico ya formado no son muy diferentes, sí el régimen de incompatibilidades mucho más estricto en la sanidad militar que impide a sus profesionales una segunda actividad en la sanidad privada.

Dentro y fuera de la sanidad militar se apunta además al desconocimiento como causa de la escasez de candidatos. Responsables de la sanidad civil consultados por este periódico sugieren que el Ministerio de Defensa debiera realizar campañas de difusión entre el personal sanitario, que no conoce la realidad de la sanidad militar y las posibilidades que ofrece.

Como curiosidad, el Hospital Gómez Ulla se encuentra actualmente acondicionando la planta 22 para la atención de enfermedades biológicas, instalaciones únicas consecuencia de la crisis del ébola de 2014. Se trata de una unidad NBQ, "la planta más avanzada de aislamiento biológico de España y probablemente de Europa", afirma el Inspector General de Sanidad. Su inauguración, en breve.

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